Público
Público

Otegi ya es un hombre libre tras seis años y medio en prisión: "Fui encarcelado por apostar por la paz"

El dirigente de la izquierda independentista vasca ha abandonado esta mañana la cárcel de Logroño. Cientos de personas le han recibido en el exterior de la prisión.

Arnaldo Otegi tras abandonar la cárcel de Logroño. - DANILO ALBIN

DANILO ALBIN

LOGROÑO—. Arnaldo Otegi ya no es el preso 8719600510 del Estado español. A las 8.54 horas de la mañana de este martes, el histórico dirigente de la izquierda independentista vasca ha abandonado la cárcel de Logroño. Junto a la puerta estaban sus familiares y cinco guardias civiles. Detrás, cientos de personas. Hubo nervios, emociones y aplausos. Y frío, mucho frío.

Otegi había imaginado este momento una y mil veces. Así y todo, él también estaba "cardíaco". No era para menos: seis años y medio después, le dice agur a la vida entre barrotes. Convertido en un símbolo que supera las barreras de la izquierda abertzale, hoy se ha reafirmado en su apuesta por las vías políticas. Esa misma apuesta que, paradójicamente, lo llevó a la cárcel.

La hora de su salida era el secreto mejor guardado del director de esta prisión. "No sabemos a qué hora lo soltarán. Toca esperar… un poco más", decía a Público uno de los simpatizantes abertzales que aguardaba a la entrada. Por si acaso, sus familiares más cercanos se encontraban en Logroño desde anoche. Temían que fuese puesto en libertad a horas intempestivas, por lo que prefirieron dormir –o al menos intentarlo— en la capital riojana, con el móvil muy cerca.

A primerísima hora, familiares, amigos y compañeros del ex portavoz de Batasuna se ubicaron en el exterior de la prisión logroñesa. A diferencia de lo ocurrido durante los últimos años, esta vez no verían a Otegi a través de un cristal, ni sus conversaciones privadas –como ocurrió en innumerables ocasiones— serían grabadas por los funcionarios de la prisión para ser posteriormente difundidas por los medios de comunicación afines al gobierno del PP. Este martes 1 de marzo, día que difícilmente podrá ser olvidado por muchos, estaba previsto que todo fuese diferente. Y así fue.

Antes de su salida, los presos también se despidieron de Otegi: desde las rejas que dan al exterior sacudieron bufandas de la Real Sociedad. También aplaudieron. Fuera, las personas concentradas respondieron con gritos de ánimo. Entre el numeroso público se encontraban los dirigentes de la CUP Anna Gabriel y David Fernández, así como el parlamentario Lluis Llach. También había banderas andaluzas, que se mezclaban con ikurriñas y banderolas a favor del acercamiento de presos vascos a cárceles de Euskadi. Un poco más atrás estaban sus viejos compañeros, los mismos que le acompañan desde los años de Herri Batasuna, además de Koldo Martin, portavoz de Podemos en las Juntas Generales de Araba.

Pasillo humano

Desde la puerta de acceso —en este caso, de salida— del centro penitenciario de Logroño hasta la campa donde Sortu había montado un escenario no hay más de 200 metros. Esa fue la distancia que el ex portavoz de Batasuna recorrió luego de recibir los abrazos de sus allegados. La gente no paraba de aplaudir. Eran sus primeros pasos como un hombre libre.

Luego de que una joven dantzari bailase un aurresku de honor, Otegi pronunció un breve mensaje ante el enjambre de cámaras. "Dicen que en España no hay presos políticos. Solo hay que ver esta cantidad de cámaras para ver que sí existen", afirmó. También denunció que fue encarcelado por "apostar por la paz" y agradeció a la militancia independentista por mantener esa apuesta "por encima de las provocaciones". Asimismo, se reafirmó en sus convicciones "independentistas y socialistas".

Antes de terminar, el líder abertzale se refirió a su posible candidatura a la presidencia del Gobierno Vasco. "El mejor lehendakari es el pueblo", señaló.

Desde allí partió hacia Elgoibar, donde a las 18.30 habrá un acto de bienvenida en la plaza del pueblo. Su siguiente aparición pública está prevista para el sábado en el velódromo de Donostia, lugar elegido para su primer mitin en libertad.

Rafa Díez sigue preso

El líder abertzale había sido detenido el 16 de octubre de 2009 en el marco de la enésima redada policial contra la izquierda abertzale. En esta ocasión, Otegi —que ya había estado en la cárcel en otras cinco ocasiones— era acusado de tratar de reconstruir la ilegalizada Batasuna. La operación incluyó la detención de Rafa Diez, ex secretario general del sindicato LAB, y de otros siete militantes independentistas.

En septiembre de 2011, la Audiencia Nacional condenó a Otegi y a Díez a 10 años de prisión, acusados de pertenencia a ETA "en grado de dirigentes" —aspecto que ambos negaron tajantemente—, mientras que otros tres detenidos –Miren Zabaleta, Arkaitz Rodriguez y Sonia Jacinto, quienes este martes también esperaban fuera de la prisión de Logroño— fueron condenados a ocho años de cárcel. Los demás fueron absueltos.

En 2012, el Tribunal Supremo redujo las condenas de Otegi y Diez a seis años y medio de prisión. Sin embargo, el ex secretario general de LAB seguirá en la cárcel hasta la primavera de 2017, ya que permaneció más de un año en libertad condicional para cuidar de su madre, gravemente enferma. Desde esta mañana, es el último preso de aquella polémica redada.

¿Te ha resultado interesante esta noticia?

Más noticias