Publicado: 12.02.2016 19:51 |Actualizado: 15.02.2016 15:17

Pedro Sánchez da portazo a Rajoy y dice que hará un Gobierno con las fuerzas del cambio

El secretario general del PSOE afirma que a final de mes espera haber logrado un acuerdo y resta importancia al hecho de que el presidente en funciones no le diera la mano.

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El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, tras la rueda de prensa que ofreció esta tarde en el Congreso de los Diputados. EFE/Zipi

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, tras la rueda de prensa que ofreció esta tarde en el Congreso de los Diputados. EFE/Zipi

MADRID.- Media hora de encuentro, mucha tensión y mucho desprecio entre ambos. Aunque Pedro Sánchez calificó la reunión con Mariano Rajoy como “útil”, lo cierto es que fue la escenificación del fin de la “gran coalición” y el portazo definitivo del líder socialista a cualquier acuerdo con el Partido Popular.

Hablaron sobre Europa, porque sobre la investidura estaba todo hablado de antemano. Sánchez sigue apostando por un Gobierno de las llamadas “fuerzas del cambio” y ahí no quiere contar en nada con el Partido Popular.

El líder del PSOE adelantó que cree que podrá formar un Gobierno progresista y reformista antes de final de mes, y espera estar en La Moncloa a principios de marzo. Eso sí, dio a entender que las fechas pueden dilatarse.



En cuanto a la polémica sobre la imagen en la que se refleja que Rajoy le niega la mano al inicio de la reunión, el líder del PSOE le restó importancia al gesto, indicó que sí se saludaron en privado y dijo que, en su opinión, no tenía la mayor importancia.

Sánchez, que es muy transparente, salió a la conferencia de prensa un tanto tenso tras el encuentro. No sonrió ni una sola vez. Según fuentes socialistas, “no tuvo que ser muy agradable la reunión”, aunque se mantuvieron las formas por las dos partes.

Pero Sánchez, como la gota malaya, siguió con su discurso imperturbable y con la estrategia fijada por el PSOE. Pidió al PP lealtad con los temas de Estado, en torno a la unidad de España y la lucha contra el terrorismo, y le exigió al presidente en funciones que acabe con la “campaña del miedo” a la que ha enviado a sus ministros. Asimismo, les invitó a unirse a los trabajos para la reforma Constitucional.

Pero le dijo otra vez que “no” a su propuesta del Gobierno “a tres” e, incluso, que se le había acabado su tiempo. Sánchez, ni siquiera le sacó los temas de la corrupción que azotan al PP por cada esquina, aunque lo llevaba preparado, al entender que Rajoy estaba “muy preocupado por estos casos”, aunque afirmó que sigue pensando que el PP para “regenerarse y limpiarse tiene que pasar por la oposición”.

"He dejado las puertas abiertas a las fuerzas del cambio"

En todo caso, si Rajoy no le dio la mano a Sánchez, Sánchez no le dio mucha relevancia a una reunión que calificaron “de cortesía” fuentes socialistas, donde ya estaba todo dicho. Por ello, insistió en su propuesta de investidura: ”He dejado las puertas abiertas a las distintas fuerzas de cambio. Pongámonos de acuerdo sobre aquellas cosas que nos unen y construyamos un Gobierno en la que hagamos las cosas en las que estemos todos de acuerdo”, afirmó.

Sánchez indicó que hay mimbres, lo suficiente maduros ya, para presentarse a la investidura a primeros de marzo, con un respaldo que reflejará la pluralidad que ahora hay en el Congreso. “Porque no se decide entre Podemos o Ciudadanos, se decide si hay cambio”, afirmó.

En este sentido, celebró la propuesta de Podemos y volvió a mostrar su confianza en sentarse juntos con la formación de Pablo Iglesias para negociar. Insistió en que las puertas del PSOE siguen abiertas.

Finalmente, anunció, ya pensando en un futuro Ejecutivo, que incorporará a independientes si logra llegar a La Moncloa. Sánchez está ya decidido a ser presidente del Gobierno, pero sin contar en nada con el Partido Popular.