Publicado: 02.03.2016 19:52 |Actualizado: 02.03.2016 20:42

Pedro Sánchez prueba la hiel
de la aritmética y ve rechazada 
su investidura

El duro enfrentamiento entre el candidato Pedro Sánchez y su posible aliado Pablo Iglesias aleja la formación de un Gobierno de izquierdas, mientras que Rivera y Rajoy agrandan el divorcio entre las formaciones de centro- derecha

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El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, durante la sesión de la tarde de la segunda jornada del debate de su investidura, hoy en el Congreso de los Diputados. EFE/J. J. Guillén

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, durante la sesión de la tarde de la segunda jornada del debate de su investidura, hoy en el Congreso de los Diputados. EFE/J. J. Guillén

MADRID.- El pleno del Congreso de los Diputados ha rechazado en primera votación la investidura de Pedro Sánchez como candidato, propuesto el pasado día 2 de febrero por el jefe del Estado, a presidir el Gobierno. Sánchez ha recibido 130 votos a favor – los 89 del grupo socialista, los 40 de Ciudadanos y el de su socio Pedro Quevedo, de Nueva Canarias – mientras que el resto de la cámara, 219 votos – PP, Podemos, ERC, DiLl, PNV, Compromís, IU-UP, EHBildu, UPN y Foro – se manifestó en contra, salvo la diputada Ana Oramas, de Coalición Canarias, se abstuvo.

Este primer pleno del Congreso de los Diputados de la XI Legislatura ha reflejado con crudeza la tremenda complejidad del resultado electoral del pasado 20 de diciembre: se acabó el bipartidismo, pero el mosaico político resultante es incapaz, hoy por hoy, de ofrecer una mayoría operativa para sostener un Gobierno que ponga en marcha la legislatura parlamentaria. Así se ha puesto de manifiesto en la segunda jornada del debate de investidura del candidato socialista Pedro Sánchez.



Una larga sesión parlamentaria en la que también ha quedado patente que Sánchez no cuenta con más apoyos para llegar a Moncloa que el de Ciudadanos, la formación emergente de corte de centro-derecha. Totalmente insuficiente en esta primera jornada – eran necesarios 176 votos a favor, la mayoría absoluta de la cámara -; pero también para la segunda votación, el viernes por la noche, cuando solo son necesarios más votos favorables que contrarios.

Sánchez no cuenta con
más apoyos para llegar a
La Moncloa que el de C's

Pedro Sánchez, pese a sus denodados llamamientos a cualquier rincón del hemiciclo, no ha logrado sumar ni un solo respaldo más a los 90 propios que los 40 que le ofrece el grupo de Ciudadanos encabezado por Albert Rivera. “Gracias a todos los diputados del grupo de Ciudadanos por su valentía y a su presidente, Albert”, ha dicho casi a modo de consolación.

Pero es que el debate ha servido para certificar lo que algunos sostenían desde el 20-D: que Podemos, más allá de ser socios de un posible Gobierno de izquierdas, lo que desea es quedarse con su espacio electoral. Pedro Sánchez y Pablo Iglesias han sostenido un duelo bajo la cúpula del hemiciclo por la que hoy no entraban rayos de sol, pero en el que la tensión se palpaba con las manos.

Crítico primero y evidentemente enfadado después, Pablo Iglesias se ha encorajinado con el candidato socialista, quien le ha reiterado los llamados a participar en el “mestizaje” que planteó el día anterior. Eso al líder de Podemos no le ha gustado y se ha empleado a fondo contra su interlocutor: “Deje de obedecer a los oligarcas, señor Sánchez”. Le ha dicho eso tras referirse, en tono crítico, a su alianza con “la naranja mecánica” como ha definido sistemáticamente a Ciudadanos.

"Felipe González
tiene la memoria
manchada de cal viva”

Y en esa dinámica Iglesias ha recomendado al aspirante a no hacer caso “a quienes tienen manchada la memoria de cal viva”. Una expresión que ha generado rumores y algún abucheo desde la bancada socialista. Pero, no contento con eso, en otro pasaje, ha insistido: “Señor Sánchez, no se fíe ni haga caso, porque le han ordenado que no gobierne con Podemos – asomaban de nuevo los abucheos -, sí, sí, de Felipe González que tiene la memoria manchada de cal viva”.

La bronca de la "cal viva" de Felipe González

Pablo Iglesias slauda a su bancada con el puño en alto. / ANDREA COMAS (REUTERS)


Y claro, se ha organizado la marimorena con una monumental bronca y catarata de improperios desde los escaños socialistas – Iglesias con esa frase aludía al caso del asesinato de los jóvenes vascos Joxi Lasa y Josean Zabala, enterrados en cal viva en Alicante y por el que fue condenado el general Galindo de la Guardia Civil durante un Gobierno presidido por González -.

El incidente ha hecho que el presidente de la Cámara baja, Patxi López, haya intervenido para cortar lo que ya era un agrio debate – Sánchez se ha mostrado orgulloso del legado de Felipe González y ha afeado a su contrincante la referencia – para solicitar que se evitasen los insultos y descalificaciones. Pero la brecha entre ambos ya se había producido.

“No hace falta que reparta canés de socialismo", le ha espetado Sánchez a Iglesias

Han mantenido un diálogo de sordos sobre si hay o deja de haber una mayoría de izquierdas y qué salida ofrecía cada cual. “No hace falta que reparta canés de socialismo – le ha espetado Sánchez a Iglesias – ni que sea duro con el PP, lo único que hace falta es que no voto como ellos”. Y eso se lo ha dicho después de afearle que el día anterior aludiese en términos elogiosos a la liberación de Otegi cuando los socialistas recordarán “mañana el asesinato de Isaías Carrasco por la banda terrorista ETA”.

Duelo Rajoy-Sánchez


Pero este clima agrio estuvo precedido por las descalificaciones durante el enfrentamiento entre Rajoy y el candidato. El presidente del Gobierno en funciones, que por momentos confundió la tribuna de oradores en un debate de investidura con el escenario del Club de la Comedia, a juzgar por los continuos juegos de palabras, citas e ironías que dibujaron no pocas sonrisas en el hemiciclo y chanzas en su propia bancada, no se ha encontrado cómodo ni durante su intervención ni en el resto del debate: era evidente que no era el protagonista de la sesión.

El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, durante su réplica a Pedro Sánchez en el Congreso.- REUTERS

El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, durante su réplica a Pedro Sánchez en el Congreso.- REUTERS

Salir a la tribuna desde la bancada azul, la del Gobierno, y replicar desde su escaño sin ser él quien rematase el debate, como en las sesiones de control de la anterior legislatura, pues ha descentrado al presidente en funciones, quien ha empleado su intervención para realizar su particular ajuste de cuentas con Albert Rivera.

El debate ha sido la constatación del divorcio entre el “marianismo” del
PP y Albert Rivera

Este apartado ha sido otro aspecto significativo de la sesión de investidura de este miércoles: la constatación del divorcio entre el “marianismo” del PP y la formación que lidera Albert Rivera. O lo que es lo mismo, la constatación de que es imposible, por ahora, intentar labrar una mayoría desde el flanco del centro-derecha para la desolación de los populares y su concepto del mantenimiento del poder.

Por lo demás, Rajoy ha empleado el tono displicente al que recurre cuando un asunto no es de su interés adornado de las ocurrencias que tanto divierten a su propia bancada, hoy rellena con más de dos docenas de senadores para arropar a su líder, que ha sido recibido a primera hora de la mañana con una sonora salva de aplausos.

Esto de los aplausos y de las muestras de afecto ha primado sobre los aspectos desagradables. La bancada socialista también ha saludado con aplausos al candidato a su entrada en el hemiciclo. También los escaños de Podemos han arropado a su líder, Pablo Iglesias, y a los dos portavoces adjuntos, Xavier Domènech y Alexandra González. También en Ciudadanos ha habido elevación de cuerpos cuando su líder ha terminado de hablar en la tribuna.

Un beso en la boca en pleno Hemiciclo

Pero afectos que sin duda se profesan en el seno de la formación morada han quedado patentes cuando Iglesias ha bajado corriendo a recibir a Domènech cuando éste ha terminado de hablar en la tribuna. Ambos se han fundido en un fuerte abrazo que ha culminado con un beso plantado en las respectivas bocas ante la sorpresa del hemiciclo.
El desarrollo normal del debate ha estado en riesgo debido a la falta de pericia, sin duda por las escasas horas de vuelo, del presidente Patxi López. La bancada popular, con el colmillo retorcido, le ha puesto en un aprieto con continuas solicitudes de palabra alegando el recurrente artículo 71 del reglamento que se refiere a las alusiones y falsedades entre intervinientes.

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, y el de En Comú Podemo, Xavier Domenech, se saludan al volver a sus asientos.- REUTERS/Andrea Comas

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, y el de En Comú Podemo, Xavier Domenech, se saludan al volver a sus asientos.- REUTERS/Andrea Comas

Los ministros García-Margallo y Fernández Díaz solicitaron intervenir, y lo hicieron; también el propio Rajoy – ninguno concretó las falsedades o alusiones, según el presidente -, y lo pretendió el portavoz popular Rafael Hernando quien, antes de que le diese la palabra, tomó el micrófono y empezó a hablar hasta el que el presidente le cortó el sonido. La cosa tomó cuerpo y hasta Xavier Domènech, entre risas, lo intentó. Pero ya no hubo más.

Tardà a Sánchez: “Ha puesto el reloj en marcha para la república catalana”

El debate del candidato Sánchez con las formaciones minoritarias ha estado presidido por la mutua incomprensión. Así ha ocurrido con Joan Tardá, de ERC, quien simple y llanamente ha reiterado al candidato y al resto de la cámara que su formación, soporte del Govern de la Generalitat, “ha puesto el reloj en marcha para la constitución de la república catalana”.

Con el portavoz Francesc Homs, de Democràcia i Llibertat (DiLl), el rifirrafe ha tenido algo más de contenido – en realidad puro reproche – pero ha culminado con sorpresa: según Homs “la alternativa es posible”. Es decir, siempre y cuando se haga factible la consulta para decidir el futuro de Catalunya “usted puede ser presidente. Depende de usted poder activar la alternativa”, ha dicho. Sánchez no se ha complicado la existencia: “No cuente con los socialistas para romper la soberanía nacional española”.

También con los representantes del grupo mixto, pese a que salvo Quevedo de Nueva Canarias, a favor, y Ana Oramas, de Coalición Canarias, abstención, todos votaron en contra. Con Joan Baldoví hubo más coincidencias que reproches, pero “señor Sánchez no nos puede hacer responsables de que Rajoy siga en Moncloa; hay otros caminos. Nosotros tenemos ganas e ilusión”.

Con Alberto Garzón, de IU-UP, el debate ha sido algo más enconado en términos ideológicos al exigir el dirigente de la formación de izquierdas que es posible “una vía para formar un Gobierno de izquierdas porque hay más votos”, aspecto con el que discrepó Sánchez: “Lamentablemente no hay votos suficientes”, ha dicho, al tiempo que insistía en que las exigencias programáticas de IU están recogidas en el acuerdo con Ciudadanos.

Los socialistas, a cambio de nada de nada, permitimos el cambio en Madrid, Cádiz, Zaragoza o Barcelona

Antes de la votación, que se ha adelantado una hora sobre el horario calculado inicialmente, el portavoz del grupo socialista, Antonio Hernando, ha apelado a la voluntad de cambio de la mayoría de las fuerzas del hemiciclo “abandonando el inmovilismo y el adanismo, los defectos que tenemos ahora y que no tuvieron los diputados de las primeras Cortes democráticas. Algunos van a votar igual que el PP y permitirán que Rajoy siga. Los socialistas, a cambio de nada de nada, permitimos el cambio en Madrid, Cádiz, Zaragoza o Barcelona”, ha dicho. Y ha reivindicado el trabajo de los Gobiernos de Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero.

En consecuencia, tras todo tipo de anécdotas – el presidente López ha llegado a pronunciar el apellido de Homs con la hache sonora, como en inglés - no todo ha sido desagradable en una larga sesión que, a medida que transcurrían las horas, iba vaciando de diputados – también de senadores – el hemiciclo. Sus señorías apenas han tenido poco más de una hora para poder tomar un refrigerio y reponer fuerzas toda vez que no existía riesgo de que la votación se retrasase hasta el filo de la medianoche, con lo que se ponía en riesgo el delicado calendario ante unas posibles nuevas elecciones generales.

Porque es que desde la votación de esta tarde se pone en marcha la “cuenta atrás” para que se realice la investidura de un candidato: dos meses, pasando primero por la segunda votación del candidato Pedro Sánchez que deberá celebrarse el próximo viernes a partir de las siete de la tarde, 48 horas después de la efectuada hoy. De no ser así, el día 3 de mayo se convocará nuevas elecciones generales para el 26 de junio. Y vuelta a empezar.