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Presentadas tres querellas contra Pascual Honrado, el 'Billy el Niño' de Asturias

Gerardo Iglesias, Faustino Sánchez y Vicente Gutiérrez denuncian por torturas a este ex agente de la Brigada Político Social sobre quien pesa orden de detención de la justicia argentina y que ostenta una cruz al mérito policial.

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Gerardo Iglesias, Faustino Sánchez y Vicente Gutiérrez presentan en Asturias tres querellas contra el policía franquista Pascual Honrado. / La Comuna d'Asturies (Ceaqua)

Una paliza en la comisaría de Oviedo dejó a Faustino Sánchez García (1928) con una costilla rota y los oídos sangrando durante tres horas, el tiempo que tardó el médico forense en llegar desde una procesión del Corpus, examinarle y enviarle hasta en cuatro ocasiones al hospital ante el temor de que desfalleciera en las instalaciones policiales. Vicente Gutiérrez Solís (1933) afrontó dos consejos de guerra, una deportación y siete detenciones que se saldaban durante días “sin agua ni comida”, “puñetazos” y amenazas con “el cable”, las temidas descargas eléctricas. Y Gerardo Iglesias Argüelles (1945) denunció ante la justicia argentina las torturas físicas y psicológicas recibidas en la misma comisaria y, el día que se disponía a declarar en el juzgado por estos hechos, en octubre de 2016, la Fiscalía española se lo impidió.

Por todo, los tres asturianos, ex mineros y ex dirigentes del Partido Comunista (PCE) han presentado este jueves una querella contra uno de los policías de la Brigada Político Social de la dictadura a quien apuntan sus testimonios: Pascual Honrado de la Fuente. Se trata de uno de los 20 franquistas a quien la justicia argentina ordenó detener en 2014 en el marco de la querella presentada en ese país ante la dificultad de juzgar los delitos de lesa humanidad de la dictadura dentro de España. Las tres querellas han sido interpuestas ante los juzgados de instrucción de Oviedo y, ahora, deben superar el paso de admisión a trámite y la toma de declaración, tanto a los denunciantes como al querellado. “También hemos incluido la petición de acceso a la documentación relativa a sus estancias en prisión y en las comisarías”, explica a Público el abogado que les asiste, Alberto Suárez, quien también ha incorporado un informe firmado por cuatro peritos probando los hechos denunciados.

Esta medida llega ante el bloqueo impuesto por España en el camino que abrió la justicia argentina, al amparo del principio de justicia universal, solicitando la detención de ex altos cargos y policías franquistas dentro de la investigación de la jueza María Servini desde Buenos Aires. Bajo el escudo de la Ley de Amnistía de 1977 y de la supuesta prescripción de los delitos denunciados, la Fiscalía General del Estado ha rechazado todas las extradiciones. Ahora, el abogado Alberto Suárez ha visto una brecha argumental: “Entendemos que si no extraditas al querellado, se debe juzgar en el país. Por eso presentamos la querella en el lugar de los hechos, Oviedo”.

Sobre el fondo jurídico, la acusación esgrime la imprescriptibilidad de los delitos de lesa humanidad en el caso de las torturas policiales. “No prescriben, tal y como viene recogido en tratados y convenciones internacionales suscritos por España”, insiste el letrado. Además de razonar con esta normativa de obligado cumplimiento, se presentan sentencias de casos similares dictadas por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

"Parece mentira que sigas libre"

"Te daban patadas, puñetazos, te amenazaban con la familia y te humillaban"

La comisaría de Oviedo, en la actual calle Juan Benito Argüelles, aún provoca escalofríos a Vicente Gutiérrez, de 85 años. Hace unos días pasó por allí durante las manifestaciones que sacaron a la calle a miles de jubilados en defensa de las pensiones, y les indicó a sus compañeros el lugar donde las horas transcurrían como si fuesen años. “Abajo estaban los calabozos, de donde te sacaban para preguntarte por tus compañeros y por la propaganda. Te daban patadas, puñetazos, te amenazaban con la familia y te humillaban”, describe en conversación telefónica con Público. “No se lo creerá la gente pero aún hay veces que revives todo eso por las noches del trauma que dejó ese trato. Es lamentable que aún estemos viviendo esta situación”.

Ya en democracia, Gutiérrez se cruzó por la calle con el presunto torturador, ‘Pascualón’, como se refieren a él. “Me acerqué y le dije ‘es penoso y lamentable que todavía te vea yo por aquí; que hayamos logrado las libertades y tu estés libre y actuando como el primer día’”. Honrado de la Fuente, según el ex minero de la compañía Carbones La Nueva, agachó la cabeza y siguió su marcha.

Por su parte, Faustino Sánchez hoy bromea afirmando que él se formó “corriendo en la universidad de Franco”. Militante del PCE desde 1946, pasó muchos años en la clandestinidad, “no dormía nunca en casa”, asegura, algo que no le libró de la comisaría ni de la cárcel. Identifica como su peor experiencia bajo la custodia de Pascual Honrado la rotura de tímpanos, en mayo de 1969. Pero tampoco olvida el dolor en las muñecas cuando, esposado, le pegaban y, al moverse, los grilletes se iban apretando cada vez más. “Tuve dos años los tendones mal por eso”.

La dramática situación experimentada en esos calabozos dulcificaba su posterior paso por prisión. “Lo peor eran las comisarías, pero a la cárcel entrabas desahogado y contento por las ganas de salir del pozo de tortura. Llegabas con cara de risa”. Las acusaciones que se vertían contra Faustino Sánchez y Vicente Gutiérrez tenían que ver con su pertenencia al PCE y con acciones de propaganda, cuestiones sobre las que versaban los interrogatorios, según el letrado que firma las querellas de los tres ex mineros y comunistas.

Una Cruz al Mérito Policial desde 1967 

Pascual Honrado de la Fuente, al igual que Antonio González Pacheco, alias Billy el Niño, ostenta una condecoración por su labor en el cuerpo armado durante la dictadura. En el caso de Honrado de la Fuente, se trata de una Cruz al Mérito Policial, con distintivo blanco. Le fue concedida, junto a otros agentes, según el Boletín Oficial de Estado del 31 de julio de 1967, “en atención a los méritos que concurren en los interesados, que se han destacado por su entrega al cumplimiento del deber y por sus condiciones de preparación, acrecentando con ello el prestigio corporativo, y con el propósito de fomentar la interior satisfacción y estímulo de los funcionarios dependientes de la Dirección General de Seguridad”, según el texto de la resolución.

Este distintivo le fue otorgado cinco meses después de las palizas por las que Gerardo Iglesias, ex secretario general del PCE y ex coordinador general de Izquierda Unida, se ha querellado, por segunda vez, contra el policía franquista. “En la querella argentina yo denuncio a Pascual Honrado por las torturas que recibí. Cuando se lo comentaron respondió que cómo era posible si él había sido condecorado en democracia”, lamentaba Iglesias en una entrevista a Público en 2015.

En esa primera denuncia estuvo a punto de dar testimonio en los juzgados de instrucción número 3 de Oviedo. Una parte del mismo se recoge en este extracto que Iglesias compartió entonces con la prensa: “Allí [en la comisaría ovetense] estaba Pascual Honrado de la Fuente, cuyo nombre era una ironía. Formaba parte del grupo de Claudio Ramos, jefe de la Brigada. Era uno de los torturadores más terribles. Estaba especializado en tumbarte al suelo dándote puñetazos en el hígado. Te daban patadas, hostias de toda clase, sufrías todo tipo de ensañamientos, aparte de humillaciones”.

Batallas "que se ganan en la calle"

Preguntados sobre sus expectativas respecto al paso dado con las querellas, Vicente Gutiérrez espera que se pueda llegar a “una condena del régimen fascista de Franco” y “que se anulen estos procesos [juicios de los presos políticos]”. En lo social, las soluciones pasan por la “lucha permanente” para conseguir “una verdadera democracia”, algo en lo que coincide Faustino Sánchez: “Por mi experiencia siempre he dicho que las batallas se ganan en la calle. El Parlamento no anda si la calle no funciona. Y la juventud esto tiene que tenerlo en cuenta”.