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Primarias del PSOE Convulsión política por la victoria de Sánchez

Díaz da todo tipo de muestras de digerir mal la derrota y se limita a ponerse a disposición del PSOE.

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pedro Sánchez, nuevo Secretario General del PSOE, junto a sus rivales, Susana Díaz y PatxI López.EFE/Javier Lizón

No estaba muerto, aunque lo quisieron enterrar en numerosas ocasiones. Y es que teniendo en contra a todo el aparato del partido, a casi todos los barones, a las viejas glorias del PSOE y a una candidata poderosa que siempre presumía de ganar, Pedro Sánchez volvió a hacerse este domingo con las riendas de la formación socialista tras su derrocamiento el pasado 1 de octubre en el Comité Federal.

El mensaje de Sánchez de apelar a la militancia frente a los “notables” del partido y, sobre todo, su rebelión contra la abstención que permitió el Gobierno de Mariano Rajoy, ha calado más entre las bases del partido que el mensaje de Díaz de achacarle las últimas derrotas electorales del PSOE y de presentarlo como un líder con principios cambiantes y cercano a Podemos.

La victoria de Sánchez fue más contundente de la esperada. Al 99,3% de los votos había logrado el 50,9% de los sufragios y más de 74.000 votos. Díaz, se quedó en el 40% y con menos votos que los avales que presentó el 4 de mayo. Por su parte, Patxi bajó en porcentaje, pero logró más votantes, en concreto apostaron por el dirigente vasco más de 14.500 militantes, cuando sólo obtuvo 10.800 avales.

Además, Sánchez ganó en todas las comunidades autónomas, excepto en Andalucía, superando en votos a Díaz en comunidades como Aragón, donde la dirigente andaluza le había doblado en número de avales.

La victoria de Sánchez y su contundencia supone toda una convulsión en la estructura del aparato del partido y de sus cargos orgánicos, muchos de ellos abiertamente enfrentados con quien volverá a ser ahora su secretario general.

Sánchez prometió durante la campaña que no habrá revancha y buscará integrarlos en su proyecto, aunque estando a las puertas de los Congresos regionales que se celebrarán en julio, todo apunta a un cambio de caras entre los dirigentes del partido a nivel regional, pese a que el secretario general indicó que no estaba en sus intenciones moverles la silla.

Pero, además, parece que tampoco va a ser fácil la integración de su principal rival en las primarias, a tenor de la actitud de Susana Díaz durante toda la noche electoral en Ferraz. La candidata y presidenta andaluza nada más conocer su derrota, no se privó de realizar constantes gestos de frialdad hacia Pedro Sánchez. La primera felicitación la hizo por teléfono cuando ambos estaban en la misma planta del edificio, y después acudió a verlo para hacerlo personalmente: “Pedro, enhorabuena. Gracias”. Y salió del despacho del nuevo líder del PSOE.

En principio, hubo un intento de la candidatura de Sánchez de comparecer los tres juntos, pero también Díaz se negó. Finalmente, salieron los candidatos uno por uno, y la presidenta andaluza accedió sólo a posar brevemente ante las cámaras en la misma sala de prensa de Ferraz y no con su mejor cara. Acabó la sesión fotográfica y salió rápidamente diciéndole a los suyos: “Venga, ¡vámonos!”, abandonando Ferraz esta vez por el garaje, como hizo Sánchez aquel 1 de octubre. Fue abucheada a la salida.

Además, Díaz en su intervención ni siquiera felicitó públicamente a Pedro Sánchez y ni se puso a disposición directamente del nuevo secretario general, como sí hizo Patxi López previamente. Se limitó a decir que ella seguía “a disposición del partido” cuando se la necesitara.

Luego presumió de los resultados en Andalucía, donde consiguió más del 60% de los votos, dando a entender que eso se debió a que allí la conocen bien y a sus políticas sociales en la comunidad. No citó nada de los apoyos que tuvo en el resto de comunidades, y esto sentó mal a muchos dirigentes territoriales.

Totalmente diferente fue la actitud de López, quien felicitó a Sánchez y añadió: “A partir de ahora estoy a disposición de mi secretario general”. El líder vasco, que logró el 10% de los votos, superó el número de avales que obtuvo el 4 de mayo, lo que consiguió la dirigente andaluza.

Finalmente, Pedro Sánchez, ante una militancia entregada, compareció en sala Ramón Rubial de Ferraz para dar las gracias a todos, y prometió que hará “lo indecible” para “dar un nuevo rumbo a este país” y para “acabar con la corrupción” del Partido Popular.

El nuevo secretario general afirmó que “ha nacido un nuevo PSOE” y prometió volver a unir al partido, “que es lo que más teme el presidente del Gobierno”, dijo.
Sin embargo, tampoco parece que esto le vaya a ser fácil. Antes de la comparecencia de Sánchez, el portavoz parlamentario del PSOE, Antonio Hernando, comunicó su dimisión del cargo al presidente de la gestora del PSOE, lo que abre una grave crisis en el grupo socialista, que mayoritariamente apoyaba a Díaz en este proceso de primarias.

Sánchez, no obstante, se mostró eufórico por el resultado, terminó su intervención cantando La Internacional -como ha hecho en todos sus mítines de campaña-, y finalmente salió a la calle para dirigirse a una militancia que le ha dado la victoria frente al que se creía el intocable y todopoderoso aparato del partido. “Pedro tenía razón. Hacía mucho tiempo que los dirigentes no sabían cómo estaban sus afiliados y por eso estaban seguros de su victoria. Estaban ciegos”, afirmó uno de los más estrechos colaboradores del nuevo secretario general del PSOE.