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Rajoy a Rubalcaba: "No sé qué hará si vuelve a gobernar, pero no dejen las cosas como las dejaron"

El presidente asegura que el trato con las cajas "que lo han hecho bien" será diferente a las "que lo han hecho mal", en alusión a entidades vascas

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La última sesión de control al Gobierno del año ha tenido tonos de duro enfrentamiento entre el presidente del Ejecutivo, Mariano Rajoy, y el líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba. El socialista, con semblante muy serio, ha insistido una vez más en su argumento central de las últimas semanas: los españoles viven peor que hace un año y la culpa de ello es de la gestión del Gobierno del PP. El presidente ha vuelto a justificarse en la herencia recibida, aunque sin cita literal.

En opinión de Rubalcaba, en estos momentos 'no hay ningún dato' que indique un aumento del bienestar de los ciudadanos. 'Eso es culpa de su mala gestión', ha sentenciado. A partir de ahí ha desgranado la serie de medidas adoptadas por el Ejecutivo que suponen 'un recorte de los derechos sociales', empezando por la reforma laboral y acabando - por límite de tiempo, que no por ganas - por el copago sanitario.

El dirigente socialista ha llegado a decir que 'no es un país decente el que permite que se sufra a las puertas de un ambulatorio por no poder pagar'. Con evidente enfado a medida que avanzaba su intervención, tras denunciar que el Tribunal Constitucional se ha pronunciado recientemente en contra de sus medidas, Rubalcaba a lanzado su compromiso: 'Cuando gobernemos los socialistas derogaremos las reformas laboral y sanitaria que han hecho'.

Ese final le ha servido a Rajoy para contestar también con dureza: 'No sé que hará cuando vuelva a gobernar, pero por favor, haga el favor, no vuelvan a dejar las cosas como las dejaron', ha dicho saltándose el guión de su habitual compostura. La expresión ha desatado la euforia de la bancada popular, que había oído en silencio el rosario de medidas desgraciadas relatado por el socialista: los fuertes aplausos han interrumpido a su jefe de filas.

Rajoy, que ya había dicho en su primer turno de forma tranquila que 'todas las medidas que estamos adoptando son las que nos permitirán asegurar el crecimiento y el bienestar de los españoles en el futuro', se ha revuelto un tanto molesto con las palabras de Rubalcaba.

'El Estado del bienestar no lo han construido ustedes, no, lo han construido todos los españoles. Lo que ocurre es que las medidas son consecuencia de los 90.000 millones de euros de déficit que dejaron, de un país que no podía financiarse, de unas cuentas que no podían mantener los servicios sociales', ha explicado con voz enérgica el presidente del Gobierno.

'Las medidas son consecuencia de los 90.000 millones de euros de déficit que dejaron'

Y ha rematado, al filo del tiempo tasado, con una frase que ha sonado a latigazo: 'Ustedes no tienen autoridad moral ninguna para denunciar', ha dicho al tiempo que su bancada iniciaba otra salva de aplausos que se prolongó más de lo habitual. Se notaba que era fin de curso y que había ganas de sacar pecho.

Este enfrentamiento dialéctico entre los primeros espadas tuvo su continuidad sin apenas pausa. La portavoz del grupo socialista, Soraya rodríguez, fue la encargada de interpelar a la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. Así, la socialista aprovechó sus turnos para repartir responsabilidades a diestro y siniestro, con especial mención al propio Rajoy y a su ministro de Hacienda, Montoro. Para ello recurrió a una cita de Maquiavelo para denunciar los engaños a los ciudadanos con 'los recortes sociales, que no son ajustes como dicen'.

La vicepresidenta, ya ducha en estas lides de regates cortos, fue también franca: '¿Y por qué no lo hicieron ustedes antes?', en alusión a las medidas que le propuso momentos antes la portavoz socialista como alternativa. 'Señoría, tal parece que han tenido que salir ustedes de los ministerios para saber lo que pasa en la calle', siguió Sáenz de Santamaría, para quien la mejor gestión consiste en tener sensibilidad y escuchar lo que dicen los ciudadanos 'en lugar de utilizar las protestas como argumento político'.

Tras recomendar a su oponente que en lugar de rodear la Asamblea de Madrid para protestar por las medidas sanitarias del Ejecutivo madrileño hagan lo mismo en el Parlamento de Andalucía, la vicepresidenta remató. 'No se trata de venir aquí y aprovechar los dos minutos y medio para anunciar lo que no se ha sido capaz de hacer durante años', ha concluido a modo de reproche.

Pero no todo fue tensión en esta última sesión de control. El presidente Rajoy y el nuevo portavoz del grupo vasco, Aitor Esteban, se han lanzado parabienes hasta el punto de que no ha habido debate ni se han consumido los minutos disponibles. De hecho, Rajoy se ha limitado a dar las gracias a su interpelante por sus palabras en su segundo turno. Una escena rara de presenciar.

Todo fue a cuenta de la petición del diputado vasco para que se diese un trato diferenciado a las cajas que no han caído en un proceso de deterioro de sus cuentas ni han requerido ayudas públicas ni una intervención del Estado. Era evidente que se refería a las cajas vascas, en especial a la Kutxa.

Rajoy ha sido didáctico y ha afirmado que ante la Unión Europea defenderá lo que se ha planteado el portavoz del PNV. 'Le doy toda la razón, señor Esteban. Evidentemente no todas las cajas son iguales y no es lo mismo las que lo han hecho bien de las que no. Y no se va a tratar igual; podrán seguir las cajas teniendo mayoría en el negocio bancario si se circunscriben en un ámbito en concreto', ha dicho el presidente. Una respuesta que satisfizo a su interlocutor.

Tanto fue así que ya en el patio, junto al coche que le devolvía a Moncloa, el presidente tuvo un aparte con el propio Esteban y el diputado de CiU Sánchez-Llibre para seguir con sus explicaciones sobre este asunto y en línea con lo explicado en el Hemiciclo. Se notaba que esa lección la tenía aprendida.