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Referéndum 1-O Fisuras en el bloque 'constitucionalista' en torno al 1-O

PSOE y Ciudadanos difieren en la estrategia a seguir para apaciguar el independentismo en Catalunya, como ha quedado patente en el debate de una PNL de apoyo al Gobierno de los naranjas. El PP, mientras, se muestra equidistante y sólo se opone a la moción de censura que Arrimadas pretende impulsar contra el Govern de Puigdemont.

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El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, y el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, en una imagen de archivo. EFE

"Lo importante es que los partidos constitucionalistas estemos unidos". Esa es la frase que repiten una y otra vez todos los miembros del autodenominado "bloque constitucionalista". Pero lo cierto es que la "gran coalición" de PP, PSOE y Ciudadanos no es tan firme como aparenta y así ha quedado patente este martes en el Congreso en el debate de una Proposición No de Ley (PNL) propuesta por los naranjas "sobre el apoyo institucional en la defensa del Estado de Derecho en Catalunya"

¿El resultado de la votación? 158 síes; 166 noes y 5 abstenciones. Es decir, PP y Cs se quedaron solos en su intento de que el poder legislativo diera su apoyo al ejecutivo en sus actuaciones para frenar el referéndum del 1 de octubre (1-O)

Para el PSOE se trataba de una iniciativa "irresponsable" -según las palabras de Meritxell Batet- que sólo buscaba una "foto" y que sólo servía para "alimentar frentes, bloques y dividirnos más incluso quienes compartimos elementos esenciales". Y es que los socialistas habían intentado enmendar la propuesta de los de Albert Rivera para promover no sólo el respaldo a las respuestas judiciales promovidas por el Ejecutivo de Mariano Rajoy, sino también un futuro diálogo con los responsables de la Generalitat que, en el marco de la comisión territorial, pudiera poner solución política al conflicto independentista. 

Cs, en cambio, cerró toda puerta a dicha posibilidad. De "pactar con nacionalistas, con Carles Puigdemont", ni hablar. Del mismo modo, Rivera -junto a ERC, curiosamente- fue el único que se opuso a la creación de la comisión propuesta por los socialistas. "No participaremos de pasteleos", zanjó. 

Panel de votación del pleno del Congreso de los Diputados sobre la la proposición no de ley de Ciudadanos que buscaba cerrar filas en torno al Gobierno y el poder judicial ante el referéndum del 1 de octubre en Catalunya. EFE/Chema Moya

Pero la PNL de Cs o la comisión territorial del PSOE no son los únicos puntos de fricción entre ambos partidos. Hace semanas Rivera pidió una "foto a tres" en la Moncloa con el fin de que la imagen del presidente de Ciudadanos junto a Rajoy y Pedro Sánchez sirviera de mensaje de "unidad" frente al independentismo. El secretario general de los socialistas se negó.

¿Y el PP? El PP, mientras, apoya a unos y otros y ejerce de mero espectador de la pelea. Por un lado, votó a favor de la PNL de Ciudadanos y pidió al PSOE que se sumara. Por otro, también vio positivo empezar a debatir sobre una posible reforma del Título VIII de la Constitución y de financiación autonómica en la comisión del PSOE. Y, por último, optó por la equidistancia: si quieren foto, Rajoy se hará la foto; si no, no.

Cs, sin apoyos tampoco para la moción

Donde sí ha sido más contundente el PP es con respecto a la moción de censura que la líder naranja en Catalunya, Inés Arrimadas, ha impulsado contra el Govern de Carles Puigdemont. 

La estrategia de los conservadores es intentar convencer en privado -y también en público- a sus socios para que no sigan insistiendo con ella. Por un lado, porque no tendría apoyos suficientes para salir adelante y eso podría servir a Junst pel Sí para demostrar que "no hay alternativa" de Gobierno en la Comunidad. Por otro, porque temen que sea una cuestión que contribuya aun más a dividir al "bloque constitucionalista". Una vez más, es el PSC quien ha puesto freno, de forma clara, a la opción de Ciudadanos: no quieren moción de censura. 

Pese a todo, desde Moncloa se intenta calmar los ánimos y apaciguar la situación. Obviando las fisuras que hoy se han vuelto a hacer evidentes entre las tres formaciones, la vicepresidenta siguió intentando aparentar imagen de unidad. "Lo importante es el nivel de interlocución que sigue existiendo", concluyó Soraya Sáenz de Santamaría.