Publicado: 04.11.2013 07:00 |Actualizado: 04.11.2013 07:00

"El republicanismo ha despertado y está tomando cuerpo en el PSOE"

El parlamentario que más crítico se ha mostrado públicamente con la gestión de Ferraz considera que existe "un falso cierre de filas" en torno a Rubalcaba

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Siempre ha sido un verso suelto dentro del partido. Y de la misma manera, desde su llegada al Congreso de los Diputados en 2011, tras 20 años como alcalde de Donostia, Odón Elorza (Donostia, Gipuzkoa, 1955) no ha podido evitar dar su a veces incómodo punto de vista durante las reuniones de un Grupo Parlamentario Socialista marcado por la derrota en las urnas y la debilidad de la Ejecutiva que dirige Alfredo Pérez Rubalcaba. El exregidor donostiarra se esfuerza por mantenerse leal a su formación e intenta ser comedido durante la entrevista que se le realizó la semana pasada en su despacho de la Cámara Baja, y que es la primera de una serie de cinco conversaciones con miembros y dirigentes del PSOE que Público publicará a lo largo de la semana con motivo de la Conferencia Política que los socialistas celebran este fin de semana. Él sólo está invitado como observador y eso que ha presentado varias enmiendas al documento base del cónclave, y a que se ha manifestado públicamente a favor de adelantar las primarias para dar con el próximo candidato de su partido.  

Para que no diga que hablamos sólo de su partido, me gustaría empezar pidiéndole un diagnóstico acerca de cómo ve a la derecha española.

La derecha está recuperando el pulso, porque el caso de corrupción de [el extesorero del PP, Luis] Bárcenas y la corrupción están pasando a un segundo plano. Está recuperando el pulso, y hace que esté sobrado. Por eso está profundizando en ese modelo de involución en lo social, en lo económico y en la concepción de la democracia. Es una derecha muy peligrosa y circunstancias como la sentencia sobre la doctrina Parot hacen que el PP se escore todavía más hacia posiciones más extremas. Además entiendo que está cogiendo el discurso del final de la recesión y está afianzando toda una estrategia político-electoral en torno a esa supuesta salida. 

¿Y en su partido? ¿Qué sucede en el PSOE para que usted sea uno de los pocos que habla a cara descubierta?

El partido está atravesando unos años muy malos, y ante lo que dicen las encuestas, ante un cierto cuestionamiento de la autoridad del secretario general por parte de algunas federaciones y ante el futuro en teoría negro que señalan las encuestas para las europeas, lo que hay es una especie de falso cierre de filas, y una prudencia grande sobre todo en los cuadros y en los dirigentes medios que están entre preocupados y acojonados ante la situación. Consideran que es mejor estar callados y no generar más preocupaciones internas a Ferraz.

¿Tiene miedo de que por sus declaraciones vayan a señalarle, o que las direcciones del partido dejen de contar con usted?

No tengo miedo. Ya se cuáles son mis convicciones y cuál es mi papel. Yo estoy en el Grupo Parlamentario Socialista dispuesto a asumir todo tipo de cargas de trabajo. De hecho me gustaría hacer muchas más cosas. Pero entiendo que no soy una persona del círculo de confianza de la dirección.

¿Está usted invitado a la Conferencia Política?

No. Como diputado me han remitido un correo invitándome como observador.

¿E irá?

Sí, claro. Tengo mucho interés por ir, tanto como observador diputado o como observador de la ONU (sonríe). Pero sí, me interesa mucho estar allí y si no puedo hablar, que seguramente no podré a pesar de lo que he escrito y de las enmiendas que he presentado, por lo menos escucharé.

¿Por qué cree que no va a poder hablar?

Creo, intuyo, que el estatus de observador es eso, observar. Oír, ver y callar. Espero que por lo menos eso lo tengamos garantizado en las comisiones de debate, porque a mí los Foros de diálogo de Felipe González y de José Luis Rodríguez Zapatero no me parecen lo más interesante. Yo lo que quiero es el debate pensando en el futuro inmediato.

¿Cree que alguien se atreverá a hablar de la fecha de las primarias?

Sí, claro.

Se lo pregunto porque la direccion insiste en que este no es un tema a tratar en la Conferencia Política.

Pero la Ejecutiva no va a actuar nunca como una censura impidiendo que los delegados hablen de las cuestiones que consideren oportunas. Esta es una organización abierta y democrática y esta es una cuestión que de alguna manera puede molestar, pero nada más.

De la Conferencia Política saldrá el PSOE para los próximos diez años, según la dirección. ¿Puede salir ese proyecto de futuro sin hablar de los nuevos líderes?

Es más complejo que todo eso. La conferencia es un trabajo arduo del coordinador, Ramón Jáuregui, y de muchas otras personas. Yo también he trabajado en grupos especificos, en reuniones especiales y en presencia de miembros de la dirección. Pero estas son las bases, que son muy extensas y muy amplias y que tienen alguna ausencia temática, que luego hay que depurar, filtrar y contrastar en diálogo por parte del PSOE en su conjunto pero especialmente con los nuevos líderes que saldrán de unas primarias, y también con la sociedad española. Así, con estas bases de la conferencia, en este proceso de diálogo y con presencia de los nuevos líderes llegaremos a la concreción de un programa electoral. 

¿Eso será el 39 Congreso?

Eso es objeto de congreso. pero previamente tiene que arbitrarse un proceso de participación ciudadana para que el programa electoral haya sido debatido, contrastado e incorporado a propuestas de la sociedad. El PSOE no se puede cerrar a sí mismo y elaborar un programa electoral elaborado sólo por nosotros y sancionado en un congreso. Es lo contrario al nuevo PSOE abierto a la sociedad que se pretende. 

¿Quiere decir que las primarias abiertas no serían suficientes para hacer partícipes a los ciudadanos de su proyecto?

Las primarias abiertas nos dan el líder o la líder. Pero esos líderes nuevos, a poder ser sin mochila de carga y con una trayectoria de coherencia cívica, son los que después tienen que someter a discusión cuál va a ser ese programa electoral que pretende recoger las aspiraciones de una nueva mayoría social de progreso. 

Si le dejaran hablar en la Conferencia Política, ¿pediría que las primarias fueran en febrero, como Tomás Gómez?

No estoy obsesionado con esa cuestión. Me parece importante que las primarias ciudadanas se realicen lo antes posible y el 1 de agosto, justo después del debate sobre el caso Bárcenas, enviamos a Alfredo [Pérez Rubalcaba] un documento en el que planteábamos internamente y con lealtad varias cuestiones. Teníamos varias firmas de personas muy conocidas. Allí ya le decíamos que veíamos conveniente adelantar las primarias del PSOE a diciembre o enero, porque veíamos que el calendario se iba a estrechar mucho. Y porque lo creíamos necesario para la credibilidad del partido. Eso estuvo cinco semanas sin conocerse y una vez ya en septiembre parte de los firmantes de esa carta hicimos un escrito público sobre todo esto.

¿Les respondió Rubalcaba?

Claro que sí. Nos dijo que algunas cosas que planteábamos se debatirían en la conferencia, pero que lo de las primarias lo decidiría un Comité Federal y que no era cuestión de la conferencia. Con mucha habilidad echaba balones fuera. 

¿Qué espera entonces de la Conferencia Política?

Espero que sirva para construir un nuevo contrato con la ciudadanía. Que se fijen compromisos que se refieran a la honestidad, a la ética en política, a la gestión del poder para transformar un Estado y un sistema económico de desigualdades. Y que la ciudadanía sea consciente de que tiene sus deberes en materia de solidaridad vecinal, familiar o sus obligaciones fiscales. Que tiene que hacer un buen uso de los servicios públicos, de las prestaciones. De esta situación salimos desde la corresponsabilidad social compartida.

¿Confía ya en alguien concreto para que saque al PSOE del atolladero?

Confío fundamentalmente en las bases del PSOE. 

Le hablo de líderes.

Pero no se puede entender que el PSOE sale adelante en su proceso de renovación gracias a un sólo un líder. No pensemos que va a bajar aquí dios o la virgen santísima a iluminarnos y a hacernos el trabajo. Esto es un trabajo colectivo que exige un proyecto liderado por una persona, que debe ser un líder que sepa compartir el liderazgo y sepa crear equipos cohesionados.

Patxi López, Eduardo Madina, Carme Chacón... ¿Quién puede hacer todo eso?

En este partido hay hombres y mujeres que pueden hacer esa labor con cierta garantía de éxito.

No prefiere a ninguno de ellos.

No, a ninguno. Nunca me defino. Estoy seguro además de que habrá más candidatos. 

En la Conferencia Política se avanza en laicidad, en igualdad... Pero parece que el PSOE no se atreve aún a entrar a cuestionar la monarquía. 

El asunto va a salir porque hay enmiendas al respecto. Pero no es una prioridad absoluta para nada. De ello se va a hablar y el asunto volverá a plantearse en términos mucho más claros en un próximo congreso del PSOE. Porque el republicanismo, que antes estaba dormido, ha despertado y está tomando mucho cuerpo en el PSOE. Y eso va a provocar un debate en profundidad.

Usted acaba de presentar una proposición no de ley sobre el futuro del Valle de los Caídos y sobre la exhumación de Franco. En cambio, en el documento de la Conferencia Política apenas se hace mención a la memoria histórica. ¿Se ha olvidado el PSOE de este asunto?

No debería porque estamos hablando de una herida que todavía sangra y que no se cerró para nada adecuadamente. Se dejó porque eran temas un poco tabús y porque la democracia no estaba asentada. Por lo menos al final, en 2007, se aprobó una ley de la memoria. Y tenemos que ser muy coherentes y no olvidar los deberes que esa ley nos autoimpone. Uno de esos deberes es resignificar y reorientar absolutamente el carácter del Valle de los Caídos, que clama al cielo.

La ponencia de la conferencia política aborda muchos asuntos y la pregunta es obligada: ¿Por qué el PSOE no puso en marcha esas propuestas antes, cuando estaba en el Gobierno hace tan sólo dos años?

Deberíamos haber debatido todo esto antes. El Congreso de Sevilla fue una oportunidad perdida para hacer nuestro debate en profundidad sobre nuestras lagunas y nuestros errores. Por ejemplo sobre la salida de la crisis. No hablamos sobre ello en ese congreso. Y esas heridas todavía sangran, y hay que cerrarlas. También es cierto que en el Congreso de los Diputados los socialistas hemos estado muy lentos a la hora de plantear iniciativas ya como oposición para que se hagan las reformas legislativas pertinentes. Salimos de las elecciones del 20-N noqueados, tuvimos con urgencia un congreso que no sirvió para plantear las cuestiones que debíamos haber debatido en profundidad, no se hizo esa autocrítica ni esas catarsis y el Congreso se redujo a elegir a una dirección. Tristemente salió una dirección que representaba a un partido dividido, y una Ejecutiva sin la suficiente integración y cohesión. 

¿Cree que las diferencias sobre el derecho a decidir pueden acabar con 30 años de hermanamiento entre PSOE y PSC?

Yo confío en que no. Pero no es fácil dar solución a este tema, porque cualquier cosa que se diga al margen de lo que se aprobó en Granada puede generar un cierto escándalo político y puede hacer que la derecha mediática se avalance hacia el PSOE.

¿Sólo la derecha mediática o también miembros de dentro del partido?

Es evidente que dentro del PSOE hay sensibilidades acusadas en favor de una clara reafirmación de la unidad de España, y por tanto no comparten para nada la posición del PSC y desearían romper. Yo confío en que no sea así y que se busque la forma política para seguir vinculados. Cuando hemos ganado las elecciones ha sido pivotando en dos patas: Andalucía y Catalunya. Si no recuperamos espacio electoral y función de partido de diálogo en Catalunya ganar las elecciones generales con una cierta diferencia respecto a la derecha será muy difícil.

¿El PSOE tendría que asumir entonces el derecho a decidir?

No. Yo no comparto esa fórmula jurídica. Creo que la posición del PSOE en este asunto es clara. Luego hay otras vías que se pueden explorar.

¿Se ha arrepentido usted de dejar la política municipal?

No. La política municipal me echó. Me colocó en mi lugar. En el lugar de perdedor. Y la ciudadanía optó por Bildu, con 8 concejales. A nosotros nos dio 7 y a PP y PNV, 6. Una fragmentación electoral terrible. Pero la realidad es que con la gestión que habíamos hecho y con las encuestas que habíamos puesto en marcha una o dos semanas antes, y que eran absolutamente favorables, nos llevamos una sorpresa tremenda. A mí la ciudadanía me colocó en el lugar de perdedor, por lo tanto no me puedo arrepentir de nada. 

¿El acuerdo entre PSE y PNV tendrá consecuencias en los ayuntamientos y en la Diputación de Gipuzkoa?

Yo no he estado en esas conversaciones pero entiendo que no hay nada acordado.

En el futuro, ¿le gustaría estar en la primera línea de la política, en la próxima Ejecutiva del PSOE?

No me he planteado lo que quiero ser de mayor. Nunca lo he hecho. Como sé que la política va muy rápida no quiero hacer planes. Intento hacer mi trabajo en este lugar en el que el PSE de Gipuzkoa me ha colocado generosamente y esperar acontecimientos. Voy a seguir haciendo lo que creo y lo que debo y dando cuenta al PSOE y a la ciudadanía desde las redes.