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"Lo mío ha sido una ruindad de cuatro políticos chorizos"

El director de la agencia de detectives Método 3 dice que la empresa cayó "por una mentira que se llama Alicia Sánchez Camacho". Reta a Ignacio González a autorizarle a publicar los informes que hizo de sus enemigo

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'La caída de Método 3 se debió a una mentira, que se llama Alicia Sánchez Camacho'. Francisco Marco Fernández (Barcelona, 1972) fue durante 20 años el director de la agencia de detectives a la que, como él comenta irónicamente, actualmente se imputan todas las investigaciones realizadas en España en los últimos tiempos. 'Estoy esperando a que cualquier día me acusen de la muerte de Manolete'.

Ha publicado 'El método' en La Esfera de los Libros, según dice para contrarrestar 'las falsedades de la maquinaria de marketing del Ministerio del Interior' contra su persona. Estuvo tres días detenido el pasado mes de febrero, por la grabación de una conversación entre la presidenta del PP catalán y la exnovia de Jordi Pujol Jr en el restaurante La Camarga. No cree haber sido víctima de una conspiración sino de 'la ruindad de cuatro políticos chorizos'.

En esta entrevista con Público critica a Sánchez Camacho, al presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, y al director de Comunicación de Interior, Albert Gimeno. A González, de quien asegura en el libro que le encargó investigar a sus enemigos políticos, le reta a enviarle un burofax autorizándole a hacer públicos los informes que hizo para él

La tapa de su libro dice que la caída de Método 3 es una historia de chantajes. ¿Usan sus informes para chantajes?

Es al revés. Se intentó destruir Método 3 con chantajes de exempleados y mentiras de políticos, e intereses contrapuestos del Partido Popular en Catalunya utilizando los servicios del poder, que es el Ministerio del Interior. A mí me detuvieron ilegalmente, sobre una base de algo incierto que es que yo grabé ilegalmente una conversación, cuando fue Alicia Sánchez-Camacho quien encargó la grabación a través de un intermediario.  Por tanto era algo absolutamente legal.

¿Y los chantajistas quienes fueron?

Exempleados, y la Brigada de Información de la Policía, que me para y me dice: 'Salva a Alicia. Sabemos que lo sabía, calláte la boca', y me detienen 72 horas con todo un escarnio público movilizado por una sola persona, que es Albert Gimeno, director de Comunicación del Ministerio del Interior.

También dice que es una historia de mentiras. ¿Para qué les contrataban entonces?

Método 3 ha hecho 22.000 investigaciones, de las cuales 8.000 han acabado en los juzgados, y no tiene ninguna querella por injurias y calumnias. Nuestros informes no contenían mentiras. Pero la caída de Método 3 parte de una sola mentira, que se llama Alicia Sánchez Camacho. Que ha ido a un Juzgado y ha dicho que no sabía nada, y si luego se prueba que sí lo sabía, está cometiendo un falso testimonio.

¿El libro es una forma de exculparse de las imputaciones de espionaje a Alicia Sánchez-Camacho e Ignacio González acusándoles a ellos de contratar a Método 3?

No, no es una forma de exculpación. El libro tiene una doble vertiente: por un lado, defenderme y decir que todo lo que ha estado diciendo la maquinaria de marketing del Ministerio del Interior es falso; y por otro lado, es poner encima de la mesa la realidad de estas personas, haciendo una denuncia social.

¿Si usted aceptó indemnizar con 80.000 euros a Sánchez Camacho no está reconociendo su culpabilidad?

El pacto está impreso en el libro. Yo asumo una culpa civil y no penal, doy un parte al seguro, y que ella vaya al seguro a pagar. Yo no la pago un duro, ni se lo pienso pagar. Ella a cambio va al Juzgado Penal y dice estos señores no tienen nada que ver y les otorgo el perdón del ofendido. Acepto una culpa civil para que me quiten la culpa pena.

¿Ha llegado a un pacto de no agresión con ella?

Si existe ese pacto, no puedo hablar de él porque lo estaría incumpliendo. La propia Sánchez Camacho ha hablado del mismo en una radio, por lo cual yo la denunciaré. Según lo publicado en prensa sobre ese pacto, Alicia Sánchez Camacho reconoce que tiene información de la investigación policial antes de que se levante el secreto del sumario y que la va a destruir. Si ese pacto existe, ella está reconociendo que ha habido revelaciones del secreto del sumario por la Policía, y que ella la va a destruir, lo que sería un delito de obstrucción a la justicia.

¿Ustedes también escucharon que el padre del hijo de Sánchez Camacho es el exministro Manuel Pimentel?

No teniamos ni idea. Sobre ese tema en conciencia no hablaré porque hay un niño implicado. Jamás he entrado en esos asuntos. Lo he hecho en temas económicos, de corruptelas, pero nunca en las vidas privadas, porque me parece deleznable.

Ignacio González le pide que enseñe los informes que, según usted, hizo por encargo suyo a sus enemigos políticos.

Me lo ha pedido a través de los medios de comunicación, pero lo tiene muy sencillo. Que me envíe un burofax, que lo firme, que por tanto me estará levantando el secreto profesional, y al día siguiente estarán en todos los medios de comunicación.

Por lo que dice en su libro, ha trabajado para políticos de todas las tendencias y para bastantes periodistas. ¿quién paga mejor?

Ni unos ni otros. Yo vivía de la empresa. de 22.000 expedientes, este libro qué tiene, ¿50 informaciones? De eso no se vive, se vive de los 22.000 expedientes.

¿Cuanto costaba contratar con Método 3?

Medios de comunicación, como mercantil que te contrata, había muy pocos. Periodistas que trabajaban en medios de comunicación, muchos. Y el periodista cuando te pide algo lo hace como favor, no pagando. En cuanto a los políticos, normalmente no contratan investigaciones, contratan más bien servicios de protección de la información, que contrates si tienen micrófonos, fugas de información, y eso lo pagan bien.

Usted dice que nunca hace investigaciones políticas de partido contra partido, sino de limpieza interna de un partido. Al mismo tiempo señala que investigó el patrimonio de Bárcenas en 2009. ¿Quién del PP se lo encargó?

Fue un informe patrimonial de cuatro páginas, que no pone en el libro que me lo contratase ningún partido político, sino un periodista. Yo a Luis Bárcenas no lo he investigado. Esos informes patrimoniales los hacía como churros para los bancos. En estos momentos en España cualquier cosa que suene a investigación me lo encaloman a mí, estoy esperando que algún día me acusen de la muerte de Manolete. No he investigado a Luis Bárcenas, ni quiero en estos momentos.

¿A qué le ha sonado el asalto a la casa de Bárcenas? ¿un acto de un perturbado sin más?

A un loco, que entiendo que haya atemorizado mucho a la familia Bárcenas. Si entra un señor loco a intentarles amedrentar, lo lógico es que suenen todas las alarmas, que les asusten mucho, y lo que me pregunto es porque no estaban protegidos, cuando estoy seguro de que a la familia Bárcenas les están controlando permanentemente. No creo en las teorías conspirativas, sino en las locuras de las personas y en sus ruindades. Lo mío ha sido una ruindad de cuatro políticos chorizos, y lo que le ha pasado a la familia Bárcenas, una ruindad de un loco que ha ido a por ellos.

Con las investigaciones sobre Díaz Ferrán y Ruiz Mateos sí parece que su empresa hizo un buen servicio a la sociedad.

Son simplemente dos nombres. Hemos hecho muchos servicios, como la desarticulación de una red de pederastas. Si Método 3 sólo hubiese servido para esto último, ya hubiese merecido la pena. 

Su bestia negra parece ser, según el libro, un policía de la UDEF llamado José Villarejo al que califica como espía. ¿Es tan malo ser espía?

No. Y no creo que sea mi bestia negra, lo es de la sociedad. Cuando uno realiza informes policiales utilizando a políticos de la mano, se pierde la objetividad. Considero que el CNI, como servicio de espionaje institucionalizado, debe existir, porque nos protege a todos del mal externo, pero cuando a la Policía, dedicada a perseguir los delitos, le otorgas una aureola de espionaje, se está desestructurando la labor policial. En Estados Unidos está bien distinguido: el FBI dentro, la CIA fuera. En España confundimos los planos y hay fontaneros y hay inteligencia hasta en las policías locales.

¿Qué consideración le merece la UDEF, la unidad policial que lleva las investigaciones de corrupción en los partidos?

Los técnicos de la UDEF son de los mejores policías del mundo, y luego están los políticos que intentan controlar a esos policías, que son de los peores del mundo. Cuando mezclas eso, sale un cóctel explosivo. Yo al ministro del Interior le exculpo, creo que la única culpa que tiene es escuchar a Alicia Sánchez Camacho e Ignacio González, pero acabo creyendo que los empleados cuando creen que hacen favor a su jefe son peores censuradores que su propio jefe. Cuando otorgas poder a un señor e intentan condicionar o parar una investigación en función del color que está gobernando, le haces un flaco favor a la sociedad.

¿Qué ha sido de Método 3?

Que cuatro políticos la han matado y contra eso se puede hacer poco. Cerré temporalmente la empresa, y el jueves pasado anuncié que volvía a trabajar. Francisco Marco ha vuelto a trabajar como detective, pero no Método 3, la marca la han matado, por mucho que me duela, ya que fuimos capaces de crear la mejor agencia de detectives de España.