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El 'valle de los caídos'

Las elecciones autonómicas y municipales del 24-M se han llevado por delante una parte considerable del poder territorial del PP. Pero, sobre todo, los resultados y los pactos postelectorales han arrasado con una generación de cargos conservadores que parecían eternos.

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La exalcaldesa de Valencia, Rita Barberá. EFE

MADRID.- Las elecciones autonómicas y municipales del pasado 24 de mayo han despojado al Partido Popular de una considerable parte de su poder territorial, pasando de gobernar en once comunidades autónomas (diez con mayoría absoluta) a cinco (sólo Galicia con mayoría absoluta, aunque el 24-M no se celebraron elecciones allí) Además, el PP perdió alcaldías tan importantes como las de Madrid, Valencia o Cádiz, que ocupaba desde hace décadas.

Las imágenes más representativas de esta pérdida de poder territorial pasan, sin embargo, por la salida de la primera fila política de dirigentes tan emblemáticas en el PP como Rita Barberá, Esperanza Aquirre o Teófila Martínez; las tres, por ejemplo, deben conformarse con el premio de consolación que supone un escaño en el Senado (Barberá) o con la portavocía del PP-oposición en los ayuntamientos de Madrid (Aguirre) y Cádiz (Martínez, aunque esta última es también diputada en el Congreso desde 2011)

Mariano Rajoy es consciente de que la regeneración que pretendía hacer tras las elecciones generales de finales de año le ha sido impuesta por los resultados electorales de mayo y deberá ser definitiva en 2016, sean cuales sean los resultados del PP e incluyendo la definición de su propia retirada.

De momento, hay ya una nueva generación de conservadores ocupando puestos destacados en el partido, dando la cara por él en los medios (Rajoy se ha rendido a la evidencia de la necesaria presencia mediática) y ocupando cargos en varias de las instituciones que ha logrado conservar el PP. Por su parte, a quienes parecían los y las intocables del PP, cuentan que empiezan a no pararles ni los taxis.

La portavoz del PP en el Ayuntamiento de Madrid, Esperanza Aguirre, en bicicleta. EFE/J.J.Guillen

- Esperanza Aguirre. A la lideresa le ha cambiado el rostro desde que se sienta en la segunda fila política del Ayuntamiento de Madrid, como jefa del principal partido de la oposición, el PP. Tampoco le queda nada para su relevo al frente del PP de Madrid, que se hará en 2016, si los asuntos que están saliendo a la luz con la investigación de la Púnica no obligan a Rajoy a adelantarlo. Es arriesgado dar por finiquitada la carrera política de Aguirre y, sobre todo, que la incombustible dirigente conservadora renuncie a uno de sus sueños políticos: ser la alcaldesa de Madrid, puesto que no ha alcanzado por la mínima. En su propio partido, sin embargo, argumentan que el empuje de Aguirre "se desinfla por días"; y recurren al clásico: "Hace mucho frío en la oposición".

- Rita Barberá. Ha sido la alcaldesa más potente del PP, una institución en sí misma. En su partido dicen que el final que ha tenido (cercada por la corrupción y perdiendo el sillón de la Alcaldía a pesar de haber ganado en votos el 24-M) no le hace justicia. Lo que no se ha podido negar a Barberá es coherencia, pues por más que desde la calle Génova se intentó que la exalcaldesa de Valencia pasara a ser candidata a la Presidencia de la Generalitat, ella se negó a abandonar el Ayuntamiento. Al final, éste la abandonó a ella.

La exalcaldesa de Cádiz, Teófila Martínez. EFE

- Teófila Martínez. Un símbolo de la resistencia conservadora al poder socialista andaluz, la exalcaldesa de Cádiz llevó muy mal su salida del Ayuntamiento de Cádiz para pasar el bastón de mando a un miembro de Podemos, José María González (Kichi), que no le superó en número de votos. Martínez, al contrario que Barberá, sí creyó que podría derrotar al PSOE y ser presidenta de la Junta de Andalucía, así que fue candidata del PP a ese puesto, pero no lo logró en ninguna de las dos ocasiones que lo intentó. La alcaldesa más votada de las capitales de provincia de España en las elecciones municipales de 2003 y 2007 y protegida de Rodrigo Rato volvió a Cádiz, de cuya alcaldía la empezaron a sacar el 24 de mayo.

- Javier León de la Riva. El polémico y machista exalcalde de Valladolid ha salido del ayuntamiento por la puerta pequeña: además de no lograr la mayoría absoluta el 24-M que le habría permitido gobernar, el exregidor fue condenado a 13 meses de inhabilitación por un delito de desobediencia a la Justicia. En su currículum deja perlas como la de sus fantasías con los "morritos" de Leire Pajín (PSOE) o su temor a entrar con mujeres en ascensores por si decidían acusarle de violación. Difícil echarle de menos.

El exalcalde de Madrid y expresidente de Ifema, José María Álvarez del Manzano. EFE

- Luisa Fernanda Rudi. La expresidenta de Aragón y expresidenta del Congreso de los Diputados se ha ido al Senado tras perder el Gobierno aragonés el 24 de mayo. Rudi es una de las personas de confianza de José María Aznar y, aunque en los últimos meses se especuló con la posibilidad de que ambos prepararan una estrategia para retirar a Rajoy del liderazgo del PP antes de las generales, la de la también exalcaldesa de Zaragoza sigue siendo una de las voces con más peso y credibilidad del partido.

- José María Álvarez del Manzano. El exalcalde de Madrid ha sido una víctima colateral del 24-M, que ha traído al ayuntamiento de la capital a una regidora que se niega a mantener los carísimos privilegios de Manzano (120.000 euros de sueldo y coche oficial, entre otros) y su retiro dorado en la presidencia de IFEMA, organismo ferial dependiente del ayuntamiento de la capital. Junto a Álvarez del Manzano, que asegura que su sueldo era el habitual en comparación con otras empresas, salen por decisión de Manuela Carmena (con el apoyo de la presidenta de la Comunidad, Cristina Cifuentes (PP) Fermín Lucas, exdiputado de Madrid y hermano de quien presidió el Senado, Juan José Lucas, y Luis Eduardo Cortés, exvicepresidente de la Comunidad de Madrid.