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Zapatero deafía a los sondeos y anuncia su primera medida

"La primera llamada será a sindicatos y patronal para un nuevo acuerdo por el empleo"

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Nadie que no crea en su futuro hace planes. A partir de este sobreentendido construyó ayer José Luis Rodríguez Zapatero su respuesta -subliminal, porque no hubo ninguna referencia explícita- a las encuestas que, como el Publiscopio, atribuyen posibilidades de éxito a Mariano Rajoy y pronostican que el 9-M se dilucidará por fotofinish.

'Estoy pensando ya en los cuatro años que tenemos por delante', aseguró en Santander, ante el entusiasmo de sus seguidores, que desbordaron, también aquí, el aforo del Palacio de Congresos.


No fue la única afirmación de esta naturaleza que hizo. Zapatero se presentó a sí mismo como 'alguien que tiene un proyecto en la cabeza, que tiene ideas y que ha cumplido con lealtad ante el pueblo'.


Por si quedara alguna duda de que, al menos ante el espejo público, es impermeable al aliento que al decir de los sondeos le echa Rajoy en el cogote, adelantó su primera medida para el día después de las elecciones: 'La primera llamada que haga al día siguiente de ganar las elecciones será a CCOO, a UGT y a la patronal, para firmar un nuevo acuerdo social' que promueva el empleo estable, la plena incorporación de la mujer al mercado laboral y la revitalización de la Formación Profesional.


Modelos de patriota

Esta exhibición de confianza no impidió que, sea porque algo de razón tienen las encuestas o por si la abstención, aprovechara la oportunidad de rejonear a su antagonista apelando a la memoria del pasado inmediato. 'Rajoy ha estado cuatro años diciendo que nuestra política fortalecía a ETA y cuando la Guardia Civil ha terminado con todo el comando que atentó en la T-4 ha guardado silencio y no ha dicho ni siquiera que apoya la actuación de las Fuerzas de Seguridad', le reprochó.

Con estos antecedentes, cuestionó la autenticidad del patriotismo de Rajoy al tiempo que reivindicaba el suyo propio. 'Porque soy un patriota de verdad y España me importa más que el poder, apoyé a Aznar en todo en la lucha contra el terrorismo. Después de ver estos cuatro años cómo actuaban Rajoy y el PP, he comprobado que la patria de la derecha en este país es el poder y su sentimiento, la revancha', clamó con su tono más duro.


De nuevo, 'España puede'

Más allá de estas tarascadas, y después de varios días desgastándose en el cuerpo a cuerpo con Rajoy sobre las materias en que el PP ha querido centrar el debate, Zapatero recuperó el discurso a lo Obama con el que había arrancado la precampaña: 'España puede. Lo podemos hacer. Ahora podemos'.

Así, volvió a apelar a la ambición colectiva 'para que España supere cuatro siglos en los que nunca estuvo en el liderazgo de una nueva revolución industrial'. Reivindicó el liderazgo de 'un proyecto común', asentado en los valores de 'la convivencia y la cohesión social y territorial', para conducir a España al 'club de los países más prósperos y de los más decentes socialmente'.


El termómetro de esa 'decencia' incluye, junto a medidas de apoyo a los más débiles -pensionistas, asalariados... - la defensa de una 'inmigración legal, pero ninguna xenofobia', la igualdad real entre hombres y mujeres o la defensa de la paz en el mundo.


En este contexto, se postuló como 'el garante de que la ley de ayuda a los dependientes llegue a todas las familias que lo necesiten'.