Publicado: 30.10.2015 12:32 |Actualizado: 30.10.2015 12:32

Las activistas de Femen, ante su primer juicio en España

Con dos causas pendientes en Madrid, afrontarán próximamente su primer juicio por irrumpir en un marcha antiabortista en 2013.

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Las activistas de Femen, en uno de sus actos reivindicativos. EFE

Las activistas de Femen, en uno de sus actos reivindicativos. EFE

MADRID. -Semidesnudas han irrumpido en el Congreso de los Diputados, en una manifestación antiabortista, ante el expresidente de la Conferencia Episcopal Antonio Rouco Varela y en la Catedral de la Almudena. Está por ver cuál será su actitud ante la Justicia, pues las chicas de Femen irán próximamente a juicio.

Su presencia en comisarías y juzgados no es ninguna novedad, pero sus acciones más allá del reproche moral o del ruido mediático que generan apenas producen consecuencias jurídicas. Hasta ahora.

Femen tiene actualmente dos causas abiertas en Madrid: una en el Juzgado de Instrucción número 29 por la protesta de dos de sus miembros el 13 de junio de 2014 en la catedral de La Almudena a favor del aborto, y otra en el número 27 contra cinco activistas por irrumpir en una marcha antiabortista el 17 de noviembre de 2013.

Precisamente, esta última les conducirá a su primer juicio en España, cuya fecha deberá fijar próximamente la Audiencia Provincial de Madrid. La Fiscalía les acusa de los delitos de desórdenes públicos y resistencia a la autoridad, para los que solicita nueve meses de prisión y multa de 1.800 euros.

Más allá va la asociación católica Enraizados, que añade los delitos de exhibicionismo y contra el ejercicio de los derechos fundamentales. Piden hasta 6 años y medio de cárcel.

"Iremos al juicio con la cabeza muy alta, muy orgullosas de haber realizado esa acción pacífica que se limitó a hacer uso de la libertad de expresión por parte de nuestro cuerpo y en un espacio público", asegura Lara Alcázar, líder de Femen en España.

Tiene claro que los argumentos "no concuerdan con los hechos", puesto que la manifestación siguió funcionando muy a su pesar, ya que "cinco mujeres no pueden parar una marcha". Ella apunta en otra dirección. "Todo es un boicot del lobby cristiano. Es una cruzada", asevera.

Más portadas acaparó su acción en la Catedral de La Almudena de Madrid. Dos jóvenes se encadenaron a un crucifijo en el altar mayor del templo con el lema "Altar para abortar" escrito es su torso semidesnudo.

"Una acción pacífica no violenta sin intención de ofender", como la definieron  las dos acusadas ante el juez en relación a la querella de la Asociación Española de Abogados Cristianos por los delitos de incitación al odio antirreligioso y contra la libertad religiosa.

De hecho, el próximo 2 de diciembre están citados a declarar los policías que detuvieron a las seguidoras de Femen que con esta acción "querían mostrar su desacuerdo de manera político-artística".

No lo entiende igual Polonia Castellanos, presidenta de los abogados cristianos. "Fue una profanación y una provocación. Si hasta venden fotos con ellas encadenadas al crucifijo", señala. Y recuerda que las activistas se han librado de ir a los juzgados por el incidente con Rouco Varela porque el delito de amenazas lo tiene que denunciar la persona y él no lo hizo.

Hay un tercer caso pendiente en los tribunales, pero de menor entidad, contra una mujer que protestó por la Ley de Seguridad Ciudadana ante el ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, el pasado abril. "No creo que esto nos dé problemas", asegura Alcázar.



No es la primera vez que las activistas de Femen acuden a los juzgados en España, pues su debut se produjo tras irrumpir el 9 de octubre de 2013 en el pleno del Congreso en protesta por el derecho de las mujeres a abortar. El juez puso en libertad a las dos detenidas al afirmar que "harto difícil resultaría sostener que se estuviese en presencia de delito grave o pena grave". La causa acabó archivada.

Su particular forma de protesta con puño en alto, semidesnudas y portando coronas de flores, junto a su animadversión hacia los antiabortistas y la Iglesia, son las señas de identidad de este movimiento feminista radical de origen ucraniano, cuyas seguidoras muestran sus pechos desnudos para combatir lo que consideran actitudes machistas.