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Día Internacional de la Mujer Diez pintoras que no puedes dejar de conocer

A lo largo de la historia las mujeres han sido muy productivas en las artes plásticas, aunque en la mayoría de los casos sus nombres se han ido perdiendo por el camino. Aquí te proponemos algunos nombres de las imprescindibles.

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Kathe Kollwitz

Kathe Kollwitz

Ellas también pintaron. Y escribieron, pensaron e investigaron. Aunque a veces los libros y el mundo se olvide de citarlas o de incluirlas en las paredes de sus pinacotecas. Público recupera, con motivo de la semana en la que se celebra el Día de la Mujer, los nombres de algunas de ellas en este caso, pintoras excepcionales que pelearon por destacar en un mundo dominado por hombres. Más sobre la campaña #adMÍRALAS aquí. 

Sofonisba Anguissola (Italia, 1532-1625)

De las 1.128 obras expuestas en el Museo del Prado de Madrid, sólo hay tres pinturas firmadas por mujeres. Y las tres pertenecen a la misma artista: Sofonisba Anguissola.

Sofonisba Anguissola

Sofonisba Anguissola

Coetánea de Miguel Angel, Leonardo o Rafael, a quienes la fama hace innecesario añadir sus apellidos, el nombre de Sofonisba sigue sin ser ampliamente conocido. Sin embargo, esta artista tiene grandes lazos con España, país en el que vivió durante muchos años ligada a la familia real. Ella fue consejera de la reina Isabel de Valois, casada con Felipe II, y realizó múltiples retratos de la familia real, aunque alguno de sus cuadros fueron atribuido a otros pintores durante muchos años.

Considerada como una de las grandes figuras del Renacimiento Italiano, incluso por Miguel Ángel o Van Dick, fue la mayor de de seis hermanas educadas en el humanismo, lo que les permitió incursionar en diversas áreas del conocimiento: música, pintura, literatura… Su trayectoria resultó un precedente para varias mujeres artistas que habían sido excluidas de la enseñanza académica, de gremios y talleres y del mecenazgo papal, pero que sí encontraron respaldo en las cortes europeas entre los siglos XVI y XVIII.

Un total de 50 obras son atribuidas en la actualidad a esta pintora, cuya obra ha tenido una enorme influencia en generaciones de artistas posteriores.

Artemisa Gentileschi (Roma, 1593-1654)

Fue la primera mujer en ser admitida en la Academia de Bellas Artes de Florencia, la misma en la que se formó Miguel Ángel. Hija del pintor Orazio Gentileschi, se inició en el taller de su padre seguidor del estilo de Caravaggio y destacó en talento por encima de sus hermanos.

La violación, por parte de un amigo de su padre, marcó su vida y también su arte. El juicio fue de conocimiento público y la falta de castigo a su violador (otro pintor), despertó suspicacias y rechazos por parte de otros artistas.

Artemisa Gentileschi

Artemisa Gentileschi

"Cerró con llave la habitación y después me tiró sobre la cama, inmovilizándome con una mano sobre el pecho y poniéndome una rodilla entre los muslos para que no pudiera cerrarlos y me levantó las ropas, algo que le costó muchísimo trabajo. Me puso una mano con un pañuelo en la garganta y en la boca para que no gritara (…). Yo le arañé el rostro y le tiré del pelo". 

Este es el relato descarnado que contó ante la justicia más de una vez. También fue sometida a humillantes revisiones ginecológicas para confirmar su historia y su testimonio fue puesto en duda.


Durante varios siglos su arte fue atribuido a otros autores hasta que el siglo pasado fue recuperada y restituida su valía. Está considerada por algunas estudiosas como la primera artista feminista, por su estilo crudo y por alejarse de los modelos establecidos de feminidad.

Clara Peeters (1607-1621?)

En sus 200 años de historia, el Museo del Prado sólo realizó una exposición monográfica sobre el trabajo de una artista y esta fue Clara Peetes. No se conoce mucho de su vida. De hecho, no se sabe a ciencia cierta cuándo y dónde nació. Se encontró un registro con su nombre en Amberes en 1594, con lo que, de ser cierto, habría empezado a pintar de manera profesional a los 12 o 13 años. Sus trabajos fechados comienzan en 1607 y posiblemente pintó muy poco después de realizar su última obra, fechada en 1621, “La Virgen y el Niño dentro de una corona de flores".

Clara Peeters

Clara Peeters

Las únicas evidencias son, entonces, sus admirables obras firmadas y fechadas entre el año 1907 y 1921; la calidad, el tamaño de algunas y la producción que se conserva llevan a considerar muy difícil que no se tratara de una pintora profesional

Fue una pintora flamenca considerada una de las iniciadoras del bodegón o naturaleza muerta en los países bajos. Se caracterizó por popularizar el uso del autorretrato escondido en objetos de las naturalezas muertas que muchos otros artistas imitarían.
Se conservan unos 30 cuadros suyos y fue una de las pocas artistas activas en Europa durante la primera mitad del siglo XVII que tenemos noticias.

Rachel Ruysch (1664-1750)

Rachel Ruysch

Rachel Ruysch

Tuvo diez hijos, vivió 85 años y se le conocen alrededor de un centenar de obras pintadas entre 1681 y 1747, aunque se cree que pintó muchas más a lo largo de su larga vida. Fue una artista muy prolífica que pintó principalmente naturalezas muertas con un estilo muy personal, consistente en flores dentro de un jarrón con colores vivos sobre fondos negros.

Fue la  artista mejor pagada de su época y nunca renunció a su apellido, puesto que a pesar de estar casada, siempre firmó sus obras con su apellido de soltera. 
Se casó con un retratista (Juriaen Pool) y juntos trabajaron como pintores en la corte de Duseldorf. Ruysch fue ampliamente reconocida en su época y alabada por numerosos artistas y poetas por la calidad de sus pinturas. Siguió pintando hasta los 83 años para destacados clientes.


María Blanchard (España, 1881-1932)

María Blanchard fue una de las grandes pintoras del siglo XX y protagonista de la vanguardia en los comienzos del siglo. Sin embargo su arte, por distintas razones, y su vida, llena de interrogantes, no son tan conocidos como sin duda merecen.

Su deformidad y aspecto físico (nació con la columna torcida, lo que le provocó problemas de salud y dolores durante toda su vida) fue relacionada por muchos biógrafos para explicar su pintura. Sin embargo hoy en día se ha comenzado a desligar ambos aspectos dando a su arte la importancia que merece. 

María Blanchard

María Blanchard

Recibió una beca que le permitió vivir y estudiar en París, donde se relacionó con algunos grandes pintores vanguardistas, como Juan Gris o Diego Rivera. Al igual que Juan Gris continuó investigando las posibilidades del Cubismo, en los años 20 María Blanchard volvió a la figuración, en lo que se llamó el retorno al orden. Ella tomó el camino del realismo mágico, alejándose de Gris, pictórica y personalmente.

Murió a los 51 años y recibió un homenaje en el Ateneo de Madrid, donde Clara Campoamor, Ramón Gómez de la serna y Federico García Lorca estuvieron presentes. Lorca leyó su Elegía a María Blanchard. Lamentablemente fue olvidada hasta que en 1012, a los 80 años de su muerte, su obra comenzó a ser expuesta en algunos museos.

Käthe Kollwitz (Alemania, 1867 – 1945)

Supone con su obra una de las reflexiones más profundas sobre el horror de la violencia y la pobreza. Pocas veces los retratos femeninos adquieren la dignidad de seres que afrontan la penuria y la miseria impuesta como los realizados por Kollwitz y son contadas las ocasiones en que presenciamos el coraje y la sinceridad de una mujer que se observa a sí misma, a través de sus autorretratos, en un acto íntimo de sinceridad y de búsqueda de respuestas en un mundo hostil, duro y cruel. Los cuerpos de las mujeres de Kollwitz adquieren carácter de verdad y testimonio: se cansan, se arrastran y abrazan con fuerza a la vida que huye por la miseria y la violencia.

Kathe Kollwitz

Kathe Kollwitz

Se alzan como fuerza protectora frente a la destrucción de la vida. Sus dos colecciones, “La revuelta de los campesinos” y “El levantamiento de los tejedores” simbolizan cómo las clases pobres se enfrentan al poder, mujeres y hombres, y luchan por la vida digna. En ellos las mujeres son parte primordial de la vida, tanto sosteniéndola cotidianamente, impidiendo la violencia, y en última instancia, buscando el cuerpo muerto de sus hijos en el campo de batalla.

Son imágenes inusuales para la mirada acostumbrada a los cuerpos bellos, canónicos, del arte occidental. Son cuerpos de personas empobrecidas por la crisis económica, por la desigualdad, son la imagen de personas en paro, llevadas a las esquinas de la miseria que miran, que impelen la mirada del espectador, para preguntar. Pocas veces encontramos los cuerpos de las personas, sin idealización, con toda la humanidad, como en la obra de Käthe Kollwitz.

Son la imagen de los obligados a ir al campo de batalla, a la muerte, a la desaparición. En ellos se reconoce la injusticia de un poder desencarnado que manipula, condena y ordena, que prescribe y proscribe. Pero a la vez, Kollwitz nos muestra la mayor dignidad en sus cuerpos, sus rostros, sus manos que abrazan, asisten, recogen. La madre que abraza al hijo muerto de miseria entre sus brazos, al grupo de mujeres que cierra en torno a ellas a los hijos. Al adolescente que se alza contra la guerra, la miseria y la injusticia “Nie wieder Krieg”. Decía, en sus escritos, que encontraba mucha más belleza en la pobreza que en los ámbitos refinados de las clases altas. En Kollwitz se une ética y estética, donde la belleza es una categoría moral.

Sonia Delaunay-Terk, (Ucrania, 1885-1979)

Nacida Sonia Stern, representó un papel fundamental en el desarrollo del orfismo, corriente que supo expresar tanto en la pintura como en el campo del diseño de moda, tejidos y libros, entre otros.

De origen ucraniano, fue confiada, con apenas cinco años, a sus tíos maternos de San Petersburgo, de quienes recibió una educación cosmopolita. A través de Max Liebermann, conocido de su tío, tomó contacto con el mundo artístico germano y en 1903 se trasladó a Karlsruhe para comenzar sus estudios de pintura. Dos años más tarde continuaría su formación en París en la Académie La Palette. Durante estos años sus obras reflejaron su admiración por el postimpresionismo de Vincent van Gogh y Paul Gauguin, así como del fauvismo de Henri Matisse.

Sonia Delaunay

Sonia Delaunay

Para no abandonar Francia, Sonia contrajo matrimonio de conveniencia con el marchante alemán Wilhelm Uhde, a través del cual conoció a artistas de vanguardia como Pablo Picasso, Georges Braque o el propio Robert Delaunay, con el que se casaría en 1910 tras divorciarse de Uhde. A partir de entonces, el intercambio artístico entre ambos sería constante.

La llegada de la Primera Guerra Mundial les sorprendió en la península Ibérica y durante los años de la contienda vivió en España y Portugal. En 1917, tras el triunfo de la Revolución de Octubre, dejó de recibir las rentas que había percibido hasta entonces y comenzó a comercializar sus creaciones, primero en Madrid, donde abrió una tienda con sus propios diseños de moda, y en 1920, tras su retorno a París, inauguró la Boutique Simultané. En el París de los años veinte tuvo una estrecha relación con los grupos dadaístas y surrealistas y colaboró con ellos en la producción de proyectos teatrales y cinematográficos como Le P’tit parigot de Le Somptier.

Durante la década de 1930 estuvo en contacto con grupos artísticos que abogaban por la abstracción en el arte como Abstraction-Création o Cercle et Carré y fue uno de los miembros fundadores de Réalités Nouvelles en 1939. Tras la muerte de su marido en 1941, Sonia Delaunay continuó trabajando y colaborando en la promoción del arte abstracto. En 1964, como consecuencia de la donación de obras suyas y de Robert, se convirtió en la primera mujer a la que se le honraba con una exposición en el Musée du Louvre.

Remedios Varo (España, 1908-1963)

Aunque nació en España, Remedios Varo es reconocida como una gran artista mexicana, país donde vivió después de abandonar España tras la guerra civil. Su obra es muy amplia y toca muchos estilos, aunque se la define como surrealistas.
A mediados del siglo pasado se fue a Venezuela, como integrante de una expedición científica del Instituto Francés de América Latina donde hace estudios microscópicos de mosquitos como parte de la campaña de salubridad antipalúdica. Allí realizó trabajos como ilustradora entomológica.

Remedios Varo

Remedios Varo

En el año de 1949 regresó a México, donde continuó con su labor de ilustradora publicitaria.

En 1955 se realiza en México su primera exposición y en 1958 obtiene el primer lugar en el Primer Salón de la Plástica Femenina en las Galerías Excélsior. Su impacto dentro del mundo del arte es innegable, así como su producción dentro el país que la acogió.

La obra de la pintora es vasta y compleja y tiene un estilo característico y fácilmente reconocible. En su obra aparecen con frecuencia figuras humanas estilizadas realizando tareas simbólicas, en las cuales se tienen a la vez elementos oníricos y arquetípicos.

Raquel Forner (Argentina, 1902-1988)

Pintora, grabadora y profesora de dibujo argentina, realizó una pintura neofigurativa marcada por el dolor, evolucionando más tarde hacia un simbolismo y el expresionismo. Descendiente de españoles, nació en Buenos Aires en 1902. Su vocación artística surgió a raíz del viaje que realizó a España a los 12 años. De regreso a Argentina y tras acabar los estudios primarios, ingresa en la Academia Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires, donde obtiene el título de profesora de dibujo en 1922.

Raquel Forner

Raquel Forner

Finalmente se instaló dos años en París, donde estudió y se relacionó con el grupo de pintores argentinos radicados en Europa.

Tras exponer en el Salón de las Tullerías, regresó a Buenos Aires y fundó en 1932 los primeros cursos libres de arte plástico junto a otros artistas como su futuro esposo, Bigatti. En 1937 obtuvo la medalla de oro de la Exposición Internacional de París, e impresionada por la Guerra Civil española comenzó a realizar una serie de obras basadas en ella en los que se acercan al surrealismo. A partir de entonces su pintura es el testimonio de una conciencia estremecida por los males desencadenados sobre el mundo, por las fuerzas regresivas y los infortunios de las guerras.

En 1947 comienza la serie Las rocas y un año después La farsa. . A partir de 1957 desarrolló una intensa actividad entre Europa y América, exponiendo en las principales galerías y museos, y en 1961 es invitada de honor de la bienal de São Paulo. En su taller, convertido en museo-taller, funciona actualmente la fundación Forner-Alfredo Bigatti. La temática constante es el ser humano y los acontecimientos de su tiempo, desarrollando en forma de alegorías su angustia, desesperación y esperanza ante un mundo estremecido por las guerras

Maruja Mallo (España, 1902-1995)

Maruja Mallo fue una de las figuras más importantes de la generación del 27. Artista revolucionaria, formó parte de los movimientos de vanguardia en Madrid junto a los grandes nombres del momento, como Dalí, Alberti, García Lorca o ramón Gómez de la Serna. Tras el estallido de la Guerra Civil, Mallo se exilió en América Latina y fue relegada al olvido.

Maruja Mallo

Maruja Mallo

Nacida en Galicia con el nombre de Ana María Gómez González- (Vivero, Lugo, 5 enero 1902 – Madrid, 6 febrero 1995), fue una pintora destacada del surrealismo.

En 1928, José Ortega y Gasset organiza una exposición de su obra en los salones de la Revista de Occidente. Sus diez óleos representaban poblados llenos de sol, toreros y manolas, así como estampas coloreadas de maquinaria, deportes y cine de principios de siglo. La exposición fue todo un acontecimiento cultural.

Más tarde, tras obtener beca de estudios para ir a París donde conoce a René Magritte, Max Ernst, Joan Miró y Giorgio de Chiricoy y participa en tertulias con André Breton y Paul Éluard. Allí comienza su etapa surrealista. Su pintura cambió radicalmente y alcanzó la maestría.

A partir de 1936, comienza su etapa constructiva, mientras que sigue exponiendo con los pintores surrealistas en Londres y Barcelona. Participa como docente en las Misiones Pedagógicas, que la acercan a su tierra natal, Galicia, donde a los pocos meses le sorprende la Guerra Civil Española. Desde allí huye a Portugal. Toda su obra cerámica de esta época es destruida en la guerra. Poco tiempo después, su amigaGabriela Mistral, embajadora de Chile, la ayudó a trasladarse a Buenos Aires, donde siguió pintando, dando clases y cultivando amistades, entre ellas, Pablo Neruda.