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CIBERDELITOS Archivado un caso de supuestos miembros de Anonymous tras seis años de calvario judicial

Una vez más, una espectacular redada contra Anonymous termina en nada. El archivo judicial llega con años de retraso mientras los acusados pasan por un viacrucis de detenciones, calabozos, esperas y pérdida de empleo. Todo para nada.

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Máscaras de Guy Fawkes, símbolo de Anonymous. ARCHIVO

“Es increíble que pase esto, la Policía se dio mucha prisa en detenernos y luego la Justicia se duerme; no sé, tendrá muchas cosas que hacer”. Con esta ironía describe su situación Paco Bernal, ‘Pacotron’, uno de los cuatro investigados por delitos de descubrimiento de secretos en un caso contra supuestos miembros de Anonymous que data de 2012, y que ahora un juez archiva provisionalmente, tal y como avanzaba el abogado Carlos S. Almeida. Nada menos que seis años más tarde.

'Pacotron' y otros dos acusados -el cuarto arrestado era menor de edad entonces- estaban procesados a raíz de una cibierintrusión a servidores de BBVA y Telefónica, tras lo cual se publicaron en la red datos personales de varios funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía que trabajan en Presidencia del Gobierno, miembros del cuerpo Especial de Operaciones, de la propia fiscal delegada de lucha contra la delincuencia informática y de la política Rosa Díez. 

Fueron detenidos en el marco de una operación internacional, llamada Exposure, y su arresto fue ampliamente difundido en medios. En el caso de Bernal, por ejemplo, la Policía le situaba como el encargado de administrar y gestionar la infraestructura de Anonymous en España e Iberoamérica. Concretamente, era el “encargado de Anonworld.net y Anoninfo”, según el escrito de sobreseimiento provisional.

“A mí me dicen en su momento que tengo servidores y que vendo VPN (redes privadas virtuales)… y claro, sí, tengo servidores en donde la gente entra y se pone a hablar y quedan para realizar las actividades que sean, pero eso yo no lo controlo yo evidentemente”, comenta este arquitecto técnico malagueño, y añade: “Es como si yo tengo un bar y entra la gente y en una mesa se ponen a hablar de cómo montar una fiesta para el niño del vecino”.

Ni siquiera la Fiscalía ve delito alguno en su actividad, ni en la de los otros acusados –dos de ellos trabajaba en Innotec, una subcontrata de Telefónica-, por falta de pruebas que les relacionasen con el delito del que habían sido acusados.

Un arresto de sainete

En 2012, los tres detenidos se vieron entre rejas. “Estuve en el calabozo tres días, quizá para presionarme; pero yo presión, ninguna”, cuenta ‘Pacotron’ a este diario. “Incluso habiendo celdas vacías me metieron con diez o doce tipos que la habían liado parda”, añade con sorna.

Al final sí que estuvo en prisión, pero únicamente unas horas. “Sólo me duché”, bromea, “porque enseguida mi mujer vino con las orden de salida ya que había depositado la fianza”. Una fianza que pudo rebajar a 1.200 euros porque, de otro modo, no podría pagar la hipoteca, según razonó ante el juez.

Su detención, narrada por él mismo, es casi digna de un sainete: “Yo estaba trabajando como tasador inmobiliario, entraron por la puerta de mi despacho unas personas –calculo que como unos doce- y me ordenan que me retire del ordenador; y yo les pedí que me dejaran enviar un correo, pero nada, ellos que me retirase. Una chica que venía con ellos me dice: ‘Estamos buscando a Anonymous’. Y yo, con los ojos muy abiertos, no dije nada. Se pusieron a rebuscar, a desordenar, y en un momento dado, tranquilamente, pasé cerca del cuadro eléctrico del despacho y bajé los magnetotérmicos y el diferencial. Los agentes se pusieron a gritar: ‘¡Coño, se ha ido la luz!’. Y cuando entré de nuevo en el estudio me llamaron de todo, me esposaron y venga a preguntarme. Yo, calladito, sólo les decía: sólo delante de un juez”.

Y a partir de ese momento, tocaba esperar. “Esperar, esperar y esperar”, dice Bernal, que narra su periplo de seis años con grandes dosis de humor y estoicismo. “Tuve que estar un año yendo una vez al mes al juzgado de Torremolinos hasta que quitaron esa medida cautelar, he ido a declarar dos veces ante el juez, aunque yo nunca he declarado nada porque entiendo que tienen que ser ellos los que tienen que demostrar de qué se me acusa”, afirma. “Y esperar, esperar y esperar”.

Mucho ruido, y nada

Otros casos han dejado en evidencia las actuaciones ampliamente publicitadas contra ciberdelitos, y quizá el más conocido fue la absolución en 2016 de los acusados en 2011 de atacar la página web del Congreso y de ser nada menos que la “cúpula de Anonymous”, como si eso pudiese existir.

Aquel monumental ridículo judicial y policial, plagado de irregularidades y de imágenes para el recuerdo, sirvió para tranquilizar de alguna manera a los acusados en este otro caso, al menos a ‘Pacotron’: “Cuando se celebró ese juicio hace dos años y absolvieron a los acusados, a los que conozco y con quienes mantengo cierto contacto, pues calculé que poco más tarde me tocaría a mí”.

Bernal lamenta el tiempo, las energías y los recursos perdidos por nada. “Me he tenido que desplazar, perder días de trabajo… Y en mi caso yo he podido seguir trabajando, pero sé que otros acusados las han pasado canutas, se les han cerrado las puertas y no han encontrado empleo desde entonces”, confiesa.