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La eliminación del opio en Afganistán abre la puerta a la llegada a España del fentanilo y otros narcóticos peligrosos

El régimen talibán ha prohibido el cultivo de amapolas en el mayor país proveedor de heroína del mundo. Los expertos alertan de que el desabasteciendo en el narcotráfico podría provocar la entrada de opioides sintéticos alternativos, causantes de masivas sobredosis mortales.

10/05/2020.- Campo de amapola Afganistán
Un agricultor cosecha savia de opio en un campo de amapola, en el distrito de Darra-i-Nur, Afganistán, a 10 de mayo de 2020. Noorullah Shirzada / AFP

Los vaivenes en la oferta que afectan a muchos sectores económicos tienen también grandes repercusiones en el tráfico de drogas, que, aunque ilícito, no deja de ser un mercado con una demanda de millones de personas en todo el mundo.

Ese vaivén, más bien terremoto, es el que ha causado la eliminación del 95% del cultivo del opio en Afganistán, tras la llegada al poder de los talibanes en el país que llega a producir cerca del 90% de esa droga en el mundo, con la que se hace la heroína que se vende en las calles de Europa, o sea, en España.

Cómo puede repercutir en nuestro país el cierre de ese grifo está todavía por ver. Eso dependerá, en primer lugar, de la duración de los remanentes de opio que queden en Afganistán para seguir abasteciendo a las organizaciones de narcotraficantes internacionales.

Pero, según los expertos consultados por Público, la prolongación de la prohibición del cultivo de la adormidera, planta de la que se extrae el opio, podría provocar graves problemas de salud pública, ya sea por la adulteración y subida del precio de la heroína o por la entrada de grandes cantidades de opioides sintéticos alternativos, mucho más potentes y causantes de muertes por sobredosis como las que origina por miles el fentanilo en EEUU.

La Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc) informó el pasado 5 de noviembre de que la cosecha de opio en Afganistán se ha desplomado este año un 95%, tras la prohibición de su cultivo que decretó en abril de 2022 el Gobierno talibán: se ha pasado de 233.000 hectáreas plantadas con amapolas de adormidera a 10.800, y de una producción de 6.200 toneladas a solo 300.

En su comunicado, la Unodc alerta de que la contracción casi total de la economía de los opiáceos tendrá "consecuencias de gran alcance" tanto para la población de ese país como para el mercado internacional de las drogas y sus consumidores.

No en vano, la producción de opio supuso en 2021 unos ingresos de entre 1.651 y 2.477 millones de euros, cifras que alcanzan el 14% del Producto Interior Bruto de Afganistán, por encima de las exportaciones lícitas de bienes y servicios, estimadas en un 9% del PIB, de acuerdo con las estimaciones de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE).

"Más allá de Afganistán, una menor cantidad de heroína puede conducir a una reducción del tráfico y el consumo, o podría estimular la aparición de alternativas dañinas, como el fentanilo y otros opioides sintéticos", advierte Naciones Unidas.

El opiáceo ilícito más consumido en Europa

En 2022, la heroína fue el motivo de 7.419 ingresos en centros de tratamiento, por detrás del cannabis y la cocaína 

La heroína sigue siendo el opiáceo ilícito más consumido en Europa, según el Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías, y en España, aunque su uso ha bajado considerablemente desde la epidemia que mató de sobredosis, sida y otras enfermedades a miles de personas en la década de los ochenta.

Permanece un remanente de consumidores habituales que algunos expertos cifran en unas 100.000 personas. Así, las encuestas del Plan Nacional sobre Drogas reflejan que el consumo en los últimos doce meses pasó de un 0,5 en 1995 a un 0,1 en 2022 y el de los últimos treinta días -uso más frecuente-, de un 0,1 a un 0,0.

La estadística estatal de los tratamientos de drogodependencias también refleja ese descenso y el vuelco que se ha producido en el número de ingresos. Ese registro lo encabezaban en el año 1996 los consumidores de heroína, con 46.635 casos, muy por encima del resto de sustancias.

En cambio, en 2022, la heroína fue el motivo de 7.419 ingresos en centros de tratamiento, muy por detrás del cannabis, 12.350, y de la cocaína, 20.741.

De la misma manera, las causas de las urgencias hospitalarias por consumo de drogas también han variado notablemente a lo largo de todo ese tiempo. En 1996, la heroína suponía el 56,1% de los ingresos, un porcentaje que ha ido bajando con el paso de los años hasta situarse en un 5%, una estadística que encabeza ahora la cocaína, con más del 40% de las hospitalizaciones, según los datos recogidos por el Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones, dependiente del Ministerio de Sanidad.

Se consume, por tanto, mucha menos heroína en España, hay muchos menos adictos a esa sustancia -miles cayeron por el camino-, pero sigue habiendo un buen número de personas que consumen diariamente, por diferentes vías, el producto que les venden los traficantes que la traen desde Afganistán, un grifo ahora cerrado.

Inquietud por las repercusiones

David Pere Martínez, doctor en Psicología social por la Universidad Autónoma de Barcelona y autor de varios estudios sobre opioides y otras drogas, reconoce a Público que hay "cierta inquietud" por las repercusiones de la drástica reducción del cultivo de opio en Afganistán, sobre todo porque se desconoce aún cuál puede ser el alcance de esa medida en el mercado ilícito de la heroína.

En primer lugar, según este experto, se desconocen los remanentes de opio que puedan quedar en ese país y los que puedan tener acumulados las organizaciones de traficantes a lo largo de la ruta de distribución.

David Mansfield: "Los talibanes seguirán aplicando su prohibición del cultivo de la amapola"

"Tenemos el antecedente de 2001, cuando los talibanes prohibieron por primera vez el opio, pero luego en 2002 se recuperó la cosecha sin apenas problemas. Sin duda, ahora se podría aguantar un año con los stocks actuales, porque los antecedentes así lo demuestran. La cuestión es cuánto tiempo más podrían resistir los mercados europeos de la droga tras ese año", plantea Pere Martínez.

Los datos que maneja la Unodc indican que los productores afganos están vendiendo sus existencias de opio de otras cosechas anteriores de récord para capear las pérdidas de este año por la prohibición del cultivo.

David Mansfield, un investigador británico que estudia desde 1997 las economías ilícitas en Afganistán y sus fronteras, afirma en su último análisis, publicado este mes, que "todo apunta a que los talibanes seguirán aplicando su prohibición del cultivo de la amapola".

"En la cumbre de la temporada de siembra 2023-24, nos encontramos en un importante punto de inflexión en la historia de la producción de drogas ilícitas en Afganistán: este es, definitivamente, un territorio inexplorado", advierte Mansfield, quien basa sus estudios en las imágenes satelitales de la organización Alcis, las cuales han captado una reducción del 86% del cultivo de adormidera, algo inferior al dato facilitado por Naciones Unidas.

De momento, lo que ya ha cambiado es el precio del opio, el cual, primero por el anuncio de la prohibición y ahora por la materialización de esa medida, ha subido notablemente. Según Mansfield, el kilo ya alcanzó los 435 euros en noviembre del año pasado, es decir, ocho veces más de lo que costaba en 2020, antes de que los talibanes recuperaran el poder.

El investigador británico sostiene que si la prohibición del cultivo del opio se extendiera una temporada más, se podrían alterar los precios de la heroína en Europa, incluso antes de que se produjera un desabastecimiento del mercado. Y este experto no descarta, tampoco, que se llegara incluso a una epidemia de fentanilo, que en las circunstancias actuales considera se encuentra totalmente fuera de lugar.

¿Qué sustituirá a la heroína si desaparece del mercado?

Para Martínez, el fentanilo es un firme candidato para sustituir a la heroína

David Pere Martínez parte de una premisa clara en el mercado prohibicionista de las drogas: no habrá desabastecimiento nunca, porque alguien se ocupará de abastecer el mercado, con un producto o con otro, para seguir ganando dinero. La cuestión es con qué producto lo harán. A su juicio, lo primero que ocurrirá es que los precios continuarán aumentando, la calidad y la pureza descenderán y se multiplicarán las adulteraciones.

Pero si la prohibición del opio se prolonga más de un año en Afganistán, si ya no llega heroína a Europa, ni siquiera adulterada, la demanda de sus consumidores se podría satisfacer con otros productos.

"Si fuera así, el crimen organizado llenará su ausencia, como en otras ocasiones, con sustancias análogas. Llegado a este punto, la hipótesis de la sustitución de la heroína por fentanilo podría dejar de ser hipótesis para convertirse en una realidad", aventura Pere Martínez.

A juicio de este investigador, el fentanilo es un firme candidato para sustituir a la heroína por tres motivos fundamentales: es sintético y no se necesita opio para elaborarlo, produce unos efectos que podrían satisfacer a consumidores de heroína, y para los traficantes resulta muy rentable vender una sustancia que es cincuenta veces más potente y mucho más fácil de transportar.

Todo dependería, en este caso, de los movimientos que lleven a cabo las organizaciones internacionales de narcos, las alianzas que tejan para permitir, por ejemplo, que los cárteles mexicanos puedan traer a Europa el fentanilo que ahora introducen a raudales en EEUU.

De este modo, lo que podría ser una buena noticia, el desplome de la producción del opio, podría convertirse en otra peor en el marco actual de las políticas de drogas en el mundo.

"La desaparición de la heroína de origen afgano nos abre la puerta a unos escenarios desconocidos. Y es una ironía del prohibicionismo que una parte de la salud pública europea dependa de que unos agricultores afganos desafíen la prohibición del régimen totalitario de los talibanes", señala Pere Martínez.

La droga que causa una gran carga sanitaria

La heroína, según el Observatorio Europeo de las Drogas, es la responsable de una gran parte de la carga sanitaria atribuida al consumo de sustancias ilegales, tanto que es la tercera droga notificada con una mayor frecuencia en las presentaciones agudas de toxicidad farmacológica en los hospitales, un 15% de los casos en 2021.

En el momento que se produjera un desabastecimiento de heroína, habría una oportunidad para otros actores

A ello se suma que el 74% de las sobredosis mortales comunicadas en la UE se deben al consumo de opioides. La parte positiva -recalca el organismo comunitario- es que sus consumidores están envejeciendo, pero la negativa sería que en un futuro se produjese un rejuvenecimiento, es decir, que una población más joven se incorporara a este consumo, tal como ha sucedido en EEUU.

Claudio Vidal, director estatal de Energy Control de la Asociación Bienestar y Desarrollo que trabaja en el campo de la información y análisis de sustancias para la prevención de riesgos, dice a Público que están siguiendo con "especial atención y preocupación" todo este tema, en un momento de "relativa incertidumbre" por lo que pueda suceder en un corto plazo de tiempo.

"Hay miedo a que haya un desabastecimiento de heroína, algo que ya está empezando a monitorizar el Observatorio Europeo, porque las consecuencias podrían ser desastrosas", subraya Vidal.

En el momento que se produjera un desabastecimiento, cuando uno de los proveedores desapareciese, habría una oportunidad para otros actores, explica el responsable de Energy Control, que plantea a partir de ahí dos vertientes de preocupación.

Por un lado, las organizaciones criminales que ya han empezado a introducir en Europa opioides sintéticos como los nitacenos y, por otro, los cárteles mexicanos que podrían aprovecharse de su knowhow con la producción de fentanilo para propiciar estrategias de colaboración con bandas europeas con el objetivo de meter ese producto en el continente, aprovechando la desaparición de la heroína.

Alarma en Dublín con 40 sobredosis

El caso de Irlanda es una muestra de los pasos a seguir para afrontar una crisis de salud pública por uso de drogas

El nitaceno, un opioide que puede ser incluso más potente que el fentanilo, ha sido el causante de una alarma de salud pública que se produjo hace dos semanas en Irlanda, en cuya capital, Dublín, se detectaron 40 sobredosis en tan solo 36 horas.

El Observatorio Europeo de las Drogas ha reportado también un aumento de las muertes por sobredosis de opioides sintéticos en los estados bálticos. En Estonia, por ejemplo, se han detectado nuevos productos que contienen una benzodiacepina y un sedante para animales, los llamados benzo-dope o tranq-dope que se han relacionado con muertes por sobredosis en Norteamérica.

El caso de Irlanda, a juicio de Claudio Vidal, es una muestra de los pasos que se deben seguir para afrontar una crisis de salud pública por uso de drogas: una vez registrados los episodios de sobredosis, se informa a los medios de comunicación de su existencia y de los riesgos que corren los consumidores, y se movilizan los recursos para atender a los afectados.

La gran red de asistencia a personas con problemas de adicciones y de prevención existente en Europa es, a su entender, la mejor protección para evitar que las crisis se desborden y se produzcan epidemias como las de EEUU con los opioides.

El director estatal de Energy Control destaca al respecto la calidad del sistema de alerta temprana y de intercambio de información en materia de adicciones que, a su juicio, hay en España para monitorizar el mercado y actuar rápidamente si se produce un episodio como el de Irlanda aquí, donde -recalca- actualmente no hay fentanilo, aparte del que se administra desde la red sanitaria a pacientes.

Extender a toda España el uso compasivo de heroína

La UNAD no ha detectado hasta ahora la presencia de fentanilo en las calles españolas

UNAD, la Red de Atención a las Adicciones, tiene un conocimiento muy amplio de las consecuencias que puede acarrear el consumo de la heroína, la causa del 25% de las atenciones en el último año en las comunidades terapéuticas, pisos de inserción, albergues, salas de consumo o centros de tratamiento ambulatorio de casi un centenar de entidades de toda España. Y también está preocupada por lo que pueda suceder a raíz del cierre del mercado del mayor productor de opio mundial.

"No sabemos lo que va a pasar; no sabemos si hay reservas, si se va a especular, pero sí prevemos que va a tener un impacto en la calidad y el precio de la heroína", dice a este periódico la portavoz de la Comisión de Políticas Globales de UNAD, Mireia Ventura.

Ante una posible merma tanto de la calidad como de la cantidad en el mercado ilícito, Ventura aboga por la implantación en toda España del uso compasivo de la heroína, tal como se administra a más de una quincena de personas en el hospital público Virgen de las Nieves de Granada desde que terminó en 2004 el ensayo que llevó a cabo la Junta de Andalucía.

Ese ensayo, el Proyecto Experimental de Estupefacientes en Andalucía (PEPSA), continúa ahora como tratamiento con uso compasivo financiado por la Junta y autorizado por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) del Ministerio de Sanidad, que podría aprobarlo en otros puntos del país bajo los mismos requisitos, si así fuera solicitado: consumo por vía intravenosa, fracaso con al menos dos tratamientos convencionales y algún tipo de infección asociada.

"En Granada, hemos visto que las personas que entran en estos programas dejan de delinquir, toman la heroína como si tomaran otro fármaco, una benzodiacepina para dormir, y no acuden al mercado ilegal. Es lo más humanitario que podríamos hacer y eso no provocaría un aumento del consumo de heroína, como ya se ha demostrado", explica la portavoz de UNAD.

Según Mireia Ventura, el monitoreo que lleva a cabo diariamente la amplia red de atención de las entidades de UNAD no ha detectado hasta ahora la presencia de fentanilo en las calles españolas, ni siquiera como un adulterante de la heroína, el primer paso que dieron los traficantes en EEUU para introducir su uso entre los consumidores.

Ella confía, además, en que se intervenga rápidamente desde las instituciones públicas en el caso de que se produjese alguna anomalía importante en el mercado. "Esperamos -recalca- que no tenga que morir alguien para actuar".

Aumentará la migración desde Afganistán

Quienes ya han empezado a sufrir las consecuencias del cierre del mercado del opio son los agricultores afganos que se dedicaban al cultivo de la adormidera.

Naciones Unidas ha señalado que la drástica reducción de la producción ha tenido "consecuencias humanitarias inmediatas para muchas comunidades rurales vulnerables" que dependían de los ingresos de plantar las amapolas.

Según David Mansfield, la industria del opio  proporcionó en 2022 empleo a tiempo completo a 450.000 personas

Sus ingresos por la venta de la cosecha de este año se han reducido más de un 92%, al pasar de unos 1.248 millones de euros a solo 101 millones. "Hoy en día, el pueblo de Afganistán necesita asistencia humanitaria urgente para satisfacer sus necesidades más inmediatas, absorber el impacto de la pérdida de ingresos y salvar vidas", ha advertido en un comunicado la directora ejecutiva de UNODC, Ghada Waly.

"En los próximos meses, Afganistán necesitará urgentemente una fuerte inversión en medios de vida sostenibles, para proporcionar a los agricultores afganos oportunidades lejos del opio", ha añadido.

La industria del opio, según el investigador británico David Mansfield, proporcionó en 2022 empleo a tiempo completo a 450.000 personas, que sufrirán de forma desigual los efectos de la prohibición. Los pequeños agricultores que no se hayan pasado a otros cultivos se quedarán sin nada, mientras que los terratenientes aumentarán de momento sus ganancias con la producción acumulada y el aumento de los precios.

"Las ventas de emergencia serán cada vez más comunes. La venta de activos productivos a largo plazo (vehículos, oro y tierras) será una de las pocas formas viables para que las familias de estas áreas sobrevivan", pronostica Mansfield en su último informe.

Además, advierte: "la emigración se convertirá en una estrategia de supervivencia cada vez más importante para quienes tienen los medios para pagar [...]. La probabilidad de un aumento drástico de la emigración es alta [...]. Si se produjera una prohibición prolongada, las naciones europeas podrían enfrentarse a una elección entre las drogas afganas o los migrantes afganos".

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