Publicado: 16.12.2015 20:59 |Actualizado: 17.12.2015 07:00

El Gobierno de Aragón salva de la especulación un emblemático valle pirenaico

El consejero de Vertebración del Territorio, José Luis Soro (Cha), anuncia el 'indulto' del pico del Anayet, y de los ríos salvajes Canal Roya y Canal de Izas, y descarta el proyecto de unir las estaciones de Formigal, Candanchú y Astún para crear el mayor dominio esquiable de Europa

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El Gobierno de Aragón salva de la especulación un emblemático valle pirenaico./Ayanet.org

El Gobierno de Aragón salva de la especulación un emblemático valle pirenaico./Ayanet.org

@e_bayona

ZARAGOZA.- El Gobierno de Aragón ha indultado el área del Anayet, la Canal Roya y la Canal de Izas de los planes de especulación urbanística que, en forma de macroestación de esquí, amenazan desde hace más de una década la conservación de este valle emblemático del Pirineo, cuyos planes de conservación llevan en lista de espera desde los años 80.

Ese área, situada en una de las divisorias de los valles del Alto Gállego y del Aragón, alberga varias de las zonas de mayor interés ambiental del Pirineo. Reúne, en un rectángulo de apenas seis por cuatro kilómetros, un volcán semiderruido de hace 250 millones de años, dos de los últimos ríos salvajes de la cordillera –Canal Roya y Canal de Izas- y media docena de ibones –lagos pirenaicos- situados a más de 2.000 metros de altitud.



Sin embargo, esa ubicación era la elegida por los responsables de Aramon, el hólding semipúblico aragonés del esquí, controlado al 50% por el Gobierno autonómico y por el banco zaragozano Ibercaja, para unir las estaciones de esquí de Formigal, Astún y Candanchú con el objetivo de crear el dominio esquiable más extenso de Europa: 220 kilómetros de pistas unidas, a través de la Canal Roya, por remontes y telecabinas de entre 1,4 y 3,8 kilómetros de longitud, una de las cuales nacería en la antigua estación internacional de ferrocarril de Canfranc.

Un millón de esquiadores al año en una zona salvaje del Pirineo

El proyecto, que requería una inversión de 60 millones de euros y fiaba parte de su viabilidad a los desarrollos urbanísticos asociados a la ampliación de las estaciones, tenía, sobre el papel, un plazo de ejecución de una década e iba a conllevar el trasiego por la zona de más de un millón de esquiadores al año.

El plan, cuya gestación comenzó con las coaliciones PSOE-Par de la pasada década, fue aprobado en marzo del año pasado, dos meses antes de las elecciones, por el ejecutivo PP-Par de Luisa Fernanda Rudi. Sin embargo, ha quedado aparcado con el cambio de Gobierno en la comunidad.

El consejero de Vertebración del Territorio, José Luis Soro (Chunta Aragonesista), lo ha confirmado en una respuesta parlamentaria a la diputada de Podemos Violeta Barba. “El proyecto existente de la unión de las estaciones de esquí de los valles del Tena y del Aragón lo aprobó el anterior Gobierno de Aragón dos meses antes de las elecciones, sin financiación y, por lo tanto, siendo difícil afrontar su realización en la presente legislatura”, señala el nacionalista.

"Hay una decisión política de no unir las estaciones"

“La unión de las estaciones no se va a ejecutar ni en esta legislatura ni nunca”, explica el director general de Ordenación del Territorio, Joaquín Palacín, que anota que “hay una decisión política de no unir las estaciones”. “No es que hayamos sido críticos con esta iniciativa, es que hemos estado siempre en contra por sus consecuencias ambientales”, señala. Palacín, diputado de Cha por Huesca la pasada legislatura, defendió en las Cortes de Aragón varias propuestas de oposición a este proyecto que fueron rechazadas.

Vertebración del Territorio ha asumido las competencias de Turismo, materia en la que, según explicó Palacín, “vamos a dar todo el apoyo posible al sector del esquí, que es clave para el Pirineo, pero sin macroproyectos”. En este sentido, matizó que “apoyaremos la unión comercial de las estaciones y la mejora de sus infraestructuras y servicios, que incluyen el transporte por carretera, pero no su conexión física”.

De hecho, Soro ha comunicado formalmente a los empresarios del sector turístico del Pirineo, favorable al proyecto, su propuesta de “trabajar en lo que nos une y aparcar lo que nos separa”.

El Gobierno de Aragón salva de la especulación un emblemático valle pirenaico./Ayanet.org

El Gobierno de Aragón salva de la especulación un emblemático valle pirenaico./Ayanet.org

Un caso paradigmático de desprotección ambiental

El área del Anayet constituye un ejemplo paradigmático de desprotección ambiental. El Icona lo incluyó en 1974 en su Inventario Abierto de Espacios Naturales, y el Gobierno autonómico lo catalogó en 1989 como reserva natural y como parque natural dos años después. Una campaña de las entidades ecologistas y grupos de montañeros, que incluyó una histórica acampada de protesta en 1999, logró mover los resortes de la comunidad, que en 2006 inició los trámites del Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN).

Sin embargo, Anayet-Partacua sigue siendo, junto con Los Monegros y con la única excepción de varios de sus ibones, que sí están incluidos en la Red Natura 2000, una de las dos únicas áreas de esos listados de zonas a proteger en Aragón que, cuatro décadas después, siguen sin contar con una figura ambiental.

El consejero de Medio Ambiente del Gobierno PP-Par, Modesto Lobón, sostuvo la pasada legislatura que avanzar en la tramitación del PORN “podría suponer un paso en falso ante la evidente falta de un mínimo consenso social” entre los partidarios de unir las estaciones y quienes defienden la idoneidad de crear un parque natural que conectaría con el Nacional de los Pirineos de Francia.

Sin reserva natural fluvial

El actual Gobierno central también ha hecho lo posible por que la Canal Roya y la Canal de Izas carezcan de protección, a pesar de que publicaciones del Ministerio de Medio Ambiente ensalzan el “paisaje hermoso y salvaje” del Anayet y la riqueza de su biodiversidad.
Ambos ríos figuraban entre los candidatos a ser declarados reservas naturales fluviales –valles con “escasa o nula intervención humana” cuya explotación iba a quedar restringida- cuando España comenzó a adaptar sus planes hidrológicos a la Directiva Marco del Agua en 2008. Y ambos se encontraban entre los 320 cauces, que suman más de 1.500 kilómetros de longitud, que se habían caído de la lista que la ministra Isabel García Tejerina aprobó en octubre.