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Marcha mundial por la ciencia Miles de investigadores reivindican la ciencia en las calles

La Marcha por la Ciencia ha tomado la calle de seis ciudades españoles para celebrar pasión por la ciencia, demandar el cuidado de la comunidad científica y pedir el uso del mejor conocimiento científico en la toma de decisiones democráticas

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Científicos españoles se suman frente al Ministerio de Educación a la marcha mundial por la ciencia en Madrid. EFE/Víctor Lerena

Al menos mil personas se ha manifestado en la Marcha por la Ciencia que ha recorrido la calle Alcalá de Madrid bajo el eslogan “Sin investigación no hay futuro”. Personalidades como el ex director general de la UNESCO Federico Mayor Zaragoza y el diputado de Unidos Podemos Juan Antonio López de Uralde han participado en la movilización de Madrid.

“La comunidad científica cree que tiene que ser ella quien la que tome la palabra”, ha declarado Mayor Zaragoza. “Debemos hacer una economía basada en el conocimiento y tenemos que pensar en nuestros hijos y nietos”, ha afirmado el también exministro de Educación y Ciencia.

En nombre de Izquierda Unida, una de las organizaciones que se han sumado a la convocatoria, ha acudido Carmen Domínguez, profesora docente investigadora en la Universidad Complutense de Madrid y responsable de Ciencia y Universidad del partido político: “Esta marcha reivindica de manera global la necesidad de tener en cuenta la políticas científicas para poder tener la investigación como motor de una sociedad mejor”, ha explicado.

“Estoy aquí para reivindicar nuestro papel en la sociedad y que nos den más fondos para poder seguir investigando”, explica el investigador en el Hospital Universitario de la Princesa Cristóbal de los Ríos. “No me creo el anuncio del Gobierno del incremento en investigación porque al final se quedan el dinero al denegar las becas”, ha añadido.

López de Uralde ha acudido a la Marcha por la Ciencia “porque hay que apoyar a la ciencia para poder tener un modelo de desarrollo alternativo al que nos ha traído a esta crisis permanente y para defender la ciencia pública”. Las propuestas de Unidos Podemos “son multiplicar la inversión pública en ciencia y que el cambio de modelo productivo tenga en el I+D uno de sus pilares básicos de desarrollo”, ha explicado el coportavoz de EQUO.

Ana Horta, presidenta de la Asociación de Estudiantes de Biología de España, ha acudido junto con Leticia, también bióloga. Ambas han acudido “para defender la ciencia y destacar su papel en la sociedad. La manifestación se ha desarrollado sin incidentes y en un ambiente festivo con la presencia de una batucada.

Marcha global por la ciencia

La Marcha por la Ciencia forma parte de una iniciativa global. Está previsto que este sábado 22 de abril, Día de la Tierra, haya actos y manifestaciones en más de 600 ciudades de todo el mundo. Originada en Estados Unidos, a imitación de la masiva Marcha de las mujeres en Washington, “cuando los científicos se dan cuenta que los movimiento anticiencia van en serio” tras la victoria de Donald Trump y la censura sufrida por los científicos del cambio climático, explica a Público Javier Jiménez, periodista científico y portavoz de la Marcha por la Ciencia. La marcha tiene tres pilares básicos: la pasión por la ciencia y el espíritu crítico, demandar el cuidado de la comunidad científica y reivindicar el uso del mejor conocimiento científico y humanístico en la toma de decisiones democráticas, según el portavoz Javier Jiménez.

El manifiesto de la Marcha por la Ciencia denuncia los recortes en investigación civil en España desde el año 2009 y la pérdida de más de 10.000 investigadores entre los años 2010 y 2016. Las reivindicaciones de los organizadores son recuperar los niveles de inversión pública en ciencia del 2009, la eliminación de los límites a la tasa de reposición del empleo público en investigación, cumplir los Planes Nacionales de I+D en sus convocatorias y plazos e integrar la ciencia en la agenda política. Más de 150 organizaciones y asociaciones como la CRUE (Conferencia de Rectores de las Universidades Españoles), COSCE (Confederación de Sociedad Científicas de España), Ciencia con Futuro, FJI-Precarios y sindicatos como Comisiones Obreras se han adherido a la convocatoria.

Madrid no ha sido la única ciudad española en salir a las calles por la ciencia. En Sevilla la Marcha partió a las 12 horas desde la Casa de la Ciencia y en Barcelona a la misma hora desde el Parc de Recerca Biomèdica. La ciudad de Girona ha celebrado una mesa redonda a las 11:30 en el Centre Cívic Pla de Palau y los científicos de Granada han optado por una concentración informativa en la Plaza del Triunfo. En Valladolid han decidido concentrarse en la Plaza de la Universidad, a las puertas de la Facultad de Derecho.

La inversión en ciencia no deja atrás la crisis

Aunque el Gobierno ha afirmado que hay un “notable” aumento de la inversión en investigación civil (un 4,1%) en los Presupuestos Generales del Estado de 2017 respecto a los del 2016, el presupuesto destinado a la ciencia sigue siendo inferior al máximo alcanzado en 2009. El aumento se reduce al 1,1% si se incluye también el I+D militar. La COSCE considera que incluyendo la inflación prevista del 1,5% la inversión en investigación civil crecería únicamente un 2,63%. Estos presupuestos incluyen por primera vez una partida destinada a la Agencia Estatal de Investigación, creada en 2015, de 615 millones de euros, un 10,2% de los 6.029 millones de euros destinados a investigación civil.

El buque insignia de la investigación en España, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) sufre un recorte presupuestario del 0,9% respecto a 2016. Lo mismo ocurre con el Instituto de Salud Carlos III, que pierde un 0,8% de su presupuesto. El Instituto Español de Oceanografía (IEO) con una pérdida del 7% y el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA) con un 32,7% son los Organismos Públicos de Investigación (OPI) que más recortes sufren. También se reduce en un 2,6% el presupuesto no financiero en ciencia, correspondiente a ayudas y subvenciones para proyectos de investigación y universidades.

El aumento que esgrime el Gobierno se debe en gran medida al incremento en un 9,2% del presupuesto financiero, créditos a bajo interés que deben de ser devueltos. Estos fondos se usan parcialmente (aproximadamente cada año se gasta menos de la mitad de lo presupuestado), lo que en la práctica no implica incrementar la financiación del I+D y permite maquillar las cuentas. Además, al ser préstamos el dinero debe ser devuelto con posterioridad las universidades y centros de investigación no acceden a unos créditos que no serían capaces de devolver.