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Las pruebas de autodiagnóstico del VIH ya se pueden adquirir en farmacias

Los dispositivos, similares a los que usan los diabéticos o a las pruebas de embarazo, se podrán adquirir sin necesidad de prescripción médica.

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La epidemia de sida aumenta en Rusia y se extiende entre toda la población./EFE

Las pruebas de autodiagnóstico del virus del VIH serán accesibles en farmacias de toda España desde este mismo lunes 22 de enero. Los dispositivos, similares a los que usan los diabéticos o a las pruebas de embarazo, se podrán adquirir sin necesidad de prescripción médica. 

La obligación de necesitar prescripción para la compra de los productos de autodiagnóstico del VIH fue eliminada de la ley vigente a finales de 2017, cuando el Gobierno aprobó un real decreto que modifica la legislación de productos sanitarios para diagnóstico in vitro.  

Se acordó así para favorecer a aquellos que no quieren acudir a un centro de salud, o a una farmacia donde se realiza la prueba rápida, por el motivo que sea. El sida es una enfermedad asociada a un fuerte estigma, lo que podría ser un obstáculo para su diagnóstico y aceptación.

De este modos, quien quiera hacerse la prueba podrá comprar el equipo en cualquier farmacia. Las interesadas en comercializar en España estas pruebas han tenido que hacer unos trámites de comunicación en la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (Aems).

Las oficinas farmacéuticas deberán tener preparados los etiquetados y las instrucciones de uso en español. En las instrucciones se incluirá también información sobre qué hacer si el resultado es positivo, y hay un teléfono que atenderá la Coordinadora Estatal de Sida (Cesida) para resolver las dudas que surjan.

Además, el producto se podrá adquirir también a través de Internet. El resultado del test será efectivo en unos 20 minutos, y el lote completo costará alrededor de 30 euros y se sumará al amplio abanico de opciones del que disponen las personas que querían saber si estaban infectadas o no.

El objetivo es conseguir que todas las personas infectadas lo sepan lo antes posible, para así empezar a tratarlas de inmediato. Se pretende beneficiar al afectado, que controlará antes el virus, y romper así la cadena de transmisión.

El diagnóstico tardío de la infección por VIH es uno de los principales obstáculos para el tratamiento de esta epidemia: aumenta la mortalidad asociada y disminuye la posibilidad de respuesta positiva al tratamiento.

Se calcula que en el país hay unas 150.000 personas con el virus. De ellas, la mayoría, unas 116.500, está en tratamiento, lo que disminuye la posibilidad de que lo transmitan. Pero hay aproximadamente un 18% de afectados que ignora su estado, por lo que es posible que estén infectando a sus parejas.