Público
Público

La sanidad privada abusa del bisturí en los partos sin ninguna justificación médica

El 22,8% de los partos en los hospitales privados son instrumentales, frente al 14,7% de los públicos. Una diferencia que también se observa en la tasa media de cesáreas realizadas, que llega al 34,48% en los centros privados.

Montaje con una imagen de una mujer embarazada y los datos recogidos por 'Público'.
Montaje con una imagen de una mujer embarazada y los datos recogidos por 'Público'.

Salima tiene 35 años y está embarazada de cuatro meses y medio. Tras su última revisión en el hospital, su ginecólogo le advirtió de que "seguramente" tendrían que programar una cesárea para su parto. Los motivos, dos: que iba a ser una madre "mayor" y que, de esta forma, "no tendría que pasar la incertidumbre de los últimos días", todo sería "más organizado", cuenta a Público.

Como le puede ocurrir a ella, cada año miles de mujeres son víctimas del intervencionismo obstétrico innecesario. Es decir, acaban dando a luz a sus bebés sin seguir el proceso natural del trabajo del parto, sin ningún tipo de justificación médica

Junto a otras dinámicas como el maltrato físico, el abuso verbal, la puesta en práctica de procedimientos médicos coercitivos, la no obtención de un consentimiento informado o la vulneración del derecho a la intimidad por parte de los sanitarios durante el embarazo, parto y posparto; la intervención médica sin justificación ha sido denunciada por las organizaciones de madres feministas como una forma más de violencia contra los cuerpos de las mujeres, que han definido como violencia obstétrica

El número de cesáreas supera la recomendación de la OMS

Pese a sus múltiples inconvenientes, las cesáreas, por ejemplo, han pasado de ser una intervención excepcional, a ser la manera de nacer de uno de cada cuatro niños en España. Sin embargo, de acuerdo con los últimos datos recogidos por el Ministerio de Sanidad −a los que ha tenido acceso este medio−, se mantiene una diferencia notable entre el tratamiento del trabajo del parto en los centros públicos y privados, siendo estos segundos los que más abusan de prácticas invasivas para las madres y los bebés. 

El número de cesáreas por cada 100 partos fue de 22,4 en la pública en 2022, mientras que la cifra asciende al 34,48% en los centros fuera del Sistema Nacional de Salud (SNS). Todo ello considerando que buena parte de lo partos con complicaciones serias terminan derivados a los hospitales públicos.

Los datos también reflejan que hay comunidades autónomas que sistemáticamente hacen más cesáreas que otras, incluso en la sanidad pública. Es el caso de Extremadura (29,56%) o Castilla-La Mancha (25,44%), en contraposición con Euskadi (13,92%) o Navarra (14,61%), que tienen las tasas más bajas año tras año. 

Estas diferencias entre autonomías, como ocurre con las registradas en función de la titularidad de cada centro, tampoco tienen justificación médica, afirma a Público Adela Recio, estadística del Estado y miembro de la asociación El Parto Es Nuestro, sino que "la justificación se encuentra en los recursos y las políticas sanitarias de cada territorio".

En ocasiones, los profesionales de ginecología y obstetricia aluden a la edad de las mujeres, explicando que se hacen más cesáreas (si consideramos que ha descendido la natalidad) debido a que las madres lo son más mayores. En cambio, Recio destaca que, por ejemplo, la edad media para ser madre en Euskadi (casi 33 años) es mayor que en Extremadura (31), según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Por lo que lo considera un argumento que "hace aguas".

La OMS considera que si la tasa de cesáreas supera el 30% es probable que se estén practicando sin necesidad

Antes, la Organización Mundial de la Salud (OMS) establecía que lo recomendable era que la tasa de cesáreas no superara el 15%. No obstante, con el paso del tiempo la OMS ha optado por flexibilizar este estándar, a fin de adecuarse a una atención más personalizada. De tal modo que si los datos caen por debajo del 10%, podría implicar una carencia y, por consiguiente, riesgos para la salud de mujeres y bebés; si superan el 15%, se podría hablar de un exceso de intervenciones; y, si sobrepasa el 30%, se considera que es muy probable que se estén practicando cesáreas sin necesidad.

El postoperatorio de la cesárea, como ha explicado en diferentes posts de su blog El Parto Es nuestro −organización que surgió inicialmente para abordar el exceso de esta práctica−, puede ser muy doloroso y tanto el tiempo de permanencia en el hospital como el necesario para la recuperación física son mucho mayores que en el parto vaginal. "Un parto normal hace sentir a la mujer capaz e influye positivamente en su confianza. La cesárea debilita esa confianza. Sin embargo, la mayoría de los profesionales sanitarios no ha recibido formación sobre los efectos psicosociales de las intervenciones obstétricas", insisten.

Los partos instrumentalizados ascienden

Una situación similar a las cesáreas tiene lugar con los partos instrumentalizados, es decir, que han utilizado herramientas como fórceps o ventosas para sacar al bebé. Mientras en los centros públicos el porcentaje de éstos sobre partos vaginales fue del 14,7% en 2022, se eleva al 22,8% en los privados. En estas clínicas, además, la cifra ha crecido cerca de cuatro puntos desde 2016. 

El descenso más reseñable, en cuanto a este tipo de procedimientos en los partos, se ha producido en las episiotomías. Esto es, un tipo de cirugía menor que consiste en cortar la zona del perineo femenino para ensanchar la abertura de la vagina y apresurar la salida del feto. Una práctica que, durante mucho tiempo, fue prácticamente la norma y que a día de hoy la OMS desaconseja realizar de manera rutinaria debido a las consecuencias que tiene en la madre.

Por comunidades, las cifras de episiotomías en los hospitales públicos van desde el 10% sobre el número total de partos vaginales en Navarra o el 11,2% en Illes Balears, hasta el 23,9% en Galicia o el 23,2% de Aragón. Sanidad recoge desde hace un tiempo también los datos de la privada, pero los expertos consideran que aún parecen incompletos como para usarlos y sacar conclusiones.

No existe un protocolo que unifique el trabajo del parto

La doctora Carmina Comas, jefa se servicio de Obstetricia del hospital Germans Trias i Pujol de Badalona, coincide con Adela Recio en que "no hay evidencias médicas ni científicas que justifiquen todas las diferencias en el trabajo del parto señaladas". En este sentido, destaca la no existencia de protocolos de actuación consensuados, que sirvan de guía conjunta para unificar criterios y coordinar estos procesos, como factor clave.

Carmina Comas: "La OMS recomienda unas tasas de inducción del 10% y en España tenemos unas tasas que superan el 30%"

Aunque, tal y como recuerda la especialista, en 2007 hubo una iniciativa para crear una estrategia nacional de atención al parto normal, "nunca se han llegado a publicar datos oficiales a partir de ésta". "No es fácil obtener datos, pero el tema de registro de información es muy importante para saber dónde estamos y hacia dónde queremos caminar. El punto de partida debe ser disponer de un registro mucho más fiable del que tenemos", afirma a Público Comas.

"Una de las propuestas que hemos hecho, por ejemplo, en el Institut Català de la Salut es disponer de datos públicos, pero no sólo para los profesionales, sino también para las pacientes, para que puedan saber cuáles son los indicadores maternos y perinatales principales cuando son atendidas en un centro hospitalario. Ese me parece un punto de mejora muy importante porque, por primera vez, tenemos datos y podemos, entre otras cosas, comparar resultados respecto a hospitales que tienen poblaciones parecidas. Con lo cual, si hay diferencias importantes en estos resultados, nos obliga a replantearnos y a revisar cuáles son los procedimientos que estamos realizando", argumenta la especialista.

Carmina Comas: "En aras a velar por la seguridad, hemos olvidado que la persona gestante no es un paciente enfermo"

Si bien la doctora destaca la tendencia a la baja del intervencionismo obstétrico innecesario, pone el foco en prácticas como los partos inducidos. "Estas cifras están aumentando. La OMS recomienda unas tasas de alrededor del 10% y, en cambio, en nuestro país tenemos unas tasas que superan el 30%. Es importante poner la atención en este aspecto porque la inducción es una intervención que acarrea a unas ventajas, pero también una unos inconvenientes importantes para las madres y los niños, sobre todo si no hay una justificación médica para realizarla. Deberíamos ser muy cautos en su indicación", señala Comas. 

Con todo, la experta reflexiona y valora positivamente la evolución que ha tenido lugar desde que ella misma estudiaba medicina (sin obviar el margen de mejora). "Venimos de un modelo sanitario general que llamamos biomédico, muy basado en síntomas en la tecnología, en el tratamiento y la prevención. Esto aplicado en el campo de la salud sexual y reproductiva, especialmente en la experiencia del parto, lo que nos ha hecho es, en aras a velar por la seguridad, olvidar que la mujer, la persona gestante, no es un paciente enfermo, sino una persona que va a vivir una experiencia trascendental, una experiencia biográfica importantísima", expresa Comas.

"Hoy sabemos que los resultados son mejores cuando el acompañamiento se realiza por profesionales como las comadronas, cuando no se medicaliza, y se ha demostrado que los llamados centros de nacimiento son más seguros y ofrecen una experiencia más satisfactoria cuando el parto es un parto de bajo riesgo", concluye.

¿Te ha resultado interesante esta noticia?

Más noticias