Público
Público

Trata con fines de explotación sexual "Los nazis llevaban a los judíos a las cámaras de gas; nosotros, a las mujeres al prostíbulo"

En la prostitución y en la trata, el proxeneta y el 'cliente' parecen estar en un segundo plano. La activista Mabel Lozano presenta su libro 'El Proxeneta', donde profundiza en el mundo de la trata sexual desde la perspectiva de un esclavista. 

Publicidad
Media: 5
Votos: 1
Comentarios:

Mujeres en el polígono Marconi de Madrid. JAIRO VARGAS

"Hola, Mabel, soy un proxeneta". Esta es la frase que escuchó la cineasta y activista Mabel Lozano cuando descolgó el teléfono, una tarde de hace dos años. Miguel, el Músico, había contactado con ella a través de un inspector jefe de la UCRIF porque, tras dar un giro de 360 grados a su vida, quería contar la atrocidad que sufren día a día las víctimas de trata sexual.

Pero la directora de Chicas nuevas 24 horas y Exit, su última campaña contra la trata, no quería escuchar del proxeneta la historia de las mujeres -ella ya ha entrevistado a más de 200 víctimas-, ahora reclamaba la versión del esclavista. Lozano ha presentado este miércoles su libro El Proxeneta, donde profundiza en el mundo de la trata sexual desde esta perspectiva.

Las mujeres para él eran simple mercancía, ganado que generaría dinero a su negocio si podía venderlas y prostituirlas

Lo que parecía un simple trabajo de portero de club de carretera terminó siendo para el Músico la puerta de entrada al mundo del proxenetismo -el mundo de la noche, como ellos lo denominan- y a coaccionar a mujeres para que captaran como "mercancía" a otras de su propio país a cambio de 300 míseros euros.

Miguel dejó a un lado la empatía y la compasión para sumirse en el mundo de la noche, lleno de sumisión, coacción y violencia. Las mujeres para él eran simple mercancía, ganado que generaría dinero a su negocio si podía venderlas y prostituirlas. "Los nazis empujaban a los judíos a las cámaras de gas; nosotros, a las mujeres al salón", relata en el libro.  

Mabel Lozano presenta su libro 'El Proxeneta'.

Yamileth fue la primera de las 1.700 mujeres con las que traficaría el Músico a lo largo de más de veinte años. Era colombiana y acababa de cumplir los 18 años. Fue la primera mujer a la que el proxeneta miró como "materia prima" de su propio negocio, porque le habían enseñado que ella siempre era una esclava y él, su dueño y su amo.

Las jóvenes venían a España con promesas laborales y se encontraban con una deuda inalcanzable de la que sólo se podrían desligar vendiendo su cuerpo a las manos de los hombres, mientras otros las encerraban en las habitaciones de los clubes, haciéndoles pagar una cuota diaria e incrementando el valor de esa deuda incluso por cada llamada a sus hijos.

Una de las historias que se relatan en el libro es la de Lucía, que no aguantó ni un segundo más sumida en ese mundo y un día se cortó las venas una hora antes de comenzar su horario.

La trata sexual, un crimen constante

La trata de seres humanos es el segundo negocio ilícito más lucrativo del mundo, después del tráfico de armas y junto al narcotráfico. Alrededor de 4,5 millones de personas fueron víctimas de trata con fines de explotación sexual en algún momento de 2016, según Naciones Unidas, y España es uno de los principales países que comercia con el cuerpo de las mujeres.

En este negocio, las mujeres siempre tienen nombre y apellidos, pero al proxeneta y al cliente nunca se les señala. La activista toledana desentraña en su libro "cómo es una persona que es capaz de esclavizar, exprimir, vejar y violar hasta la saciedad a una persona; vender una y otra vez el cuerpo de una mujer", relata a Público.

El 'Músico' traficó con más de 1.700 mujeres a lo largo de veinte años

"Es un crimen constante", sentencia Lozano, quien denuncia que los macroburdeles que el Músico lideró en su momento siguen abiertos y sus socios continúan "regentando esas cárceles".

Pero el final del Músico fue distinto. A pesar de que empleaba sin pudor la violencia psicológica, le comienza a impactar cómo agreden a las mujeres físicamente y empieza a sentir rechazo. Además, a raíz de establecer una relación con una mujer colombiana que él mismo capta, comienza a verla como una persona y no como "una máquina expendedora de dinero".

Ahora, el exproxeneta, que cumplió condena por prostitución coactiva, colabora con los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad para desmantelar las redes de trata.