Publicado: 07.09.2016 18:47 |Actualizado: 08.09.2016 11:46

La carne es débil: el Vaticano cesa
al obispo de Mallorca por tener una amante

El prelado fue denunciado el pasado diciembre ante la Sede Sede por el marido de una estrecha colaboradora, que le visitaba a escondidas en su domicilio y que era conocida en toda la isla como "la novia del obispo".

Publicidad
Media: 2.93
Votos: 30
Comentarios:
Javier Salinas, en una imagen de archivo.

Javier Salinas, en una imagen de archivo.

MADRID.— La carne es débil. La advertencia que Jesucristo lanzó a sus discípulos hace unos 2.000 años sigue plenamente vigente. Bien lo sabe Javier Salinas (Valencia, 1948), el hasta hoy obispo de Mallorca y al que el Vaticano, en una decisión esperada desde hace ya varios meses, ha cesado en sus funciones por tener una "relación impropia" con una colaboradora. Traducido al cristiano: Salinas tiene, o al menos ha tenido, una amante.

La noticia no ha sorprendido a nadie en Mallorca, y menos en el mundillo religioso. En la isla era un clamor la presunta relación entre el obispo y Sonia Valenzuela, una mujer de la alta burguesía mallorquina que fue secretaria adjunta de Relaciones Institucionales en el obispado hasta el pasado mes de diciembre, cuando su marido, Mariano de España, presentó una denuncia ante la Santa Sede, convencido de que su mujer mantenía una relación amorosa con el prelado. Ella dimitió tras la denuncia de su todavía esposo y Salinas fue llamado a capítulo por el Vaticano. Él siempre ha negado la relación y la negó también ante sus superiores en Roma, adonde viajó para dar explicaciones.



Las explicaciones no debieron convencer mucho a la Curia Romana, porque, aunque sea ocho meses después, ha cesado a Salinas. 

La denuncia de Mariano de España, el  marido, estaba fundamentada en las labores de seguimiento y vigilancia de un detective privado contratado especialmente. La documentación aportada por el detective demostró que Valenzuela acudía casi a diario a escondidas al domicilio del obispo fuera del horario laboral. Era el propio Salinas quien abría la verja de entrada a su residencia para que pudiera entrar el coche de su amiga. Tras pasar la tarde juntos, Valenzuela abandonaba el domicilio del prelado casi siempre entre 21.30 y las 22.00 horas. Además, el detective grabó hasta 145 horas de conversaciones telefónicas —algunas de madrugada— en las que abundaban los comentarios cariñosos entre ambos.

Tanto Salinas como Valenzuela han negado la relación, pero es un hecho que en Mallorca a Valenzuela la llaman "la novia del obispo". Respecto a las llamadas, Salinas siempre ha dicho que formaban parte de la labor que desarrollaba en su relación con las instituciones.

De hecho, lo máximo que el obispo ha reconocido es que en septiembre de 2015 él y su antigua colaboradora se habían intercambiado sendos anillos, después de que ambos hubieran puesto en marcha un grupo de oración. Pero hay un pequeño detalle a tener en cuenta: el diario ABC informa de que dicho grupo estaba integrado únicamente por ellos dos.

La denuncia terminó de deteriorar el matrimonio de Valenzuela. Empezaron los trámites de divorcio y pocos meses después ella solicitaba la nulidad eclesiástica del matrimonio, seguramente todo un trago para una mujer tan religiosa como ella. Mariano De España presentó un escrito de recusación contra Javier Salinas para evitar que pudiera intervenir o influir en el proceso canónico. El juicio de divorcio se celebró el pasado 23 de junio. Ahora Valenzuela es una mujer libre, pero Salinas dejará Mallorca y seguramente será destinado a su tierra natal, Valencia, donde será nombrado tercer obispo auxiliar. Un paso atrás en su carrera. Pero es lo que tienen los pecados de la carne.