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El actor argentino Eduardo Blanco aboga por el cine hispano ante la crisis

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El actor argentino Eduardo Blanco, que participa en Lleida en la Muestra de Cine Latinoamericano de Cataluña, dice soñar con ayudar, mediante su trabajo, a impulsar la industria cinematográfica de habla hispana, porque el cine es también una "respuesta a la crisis".

Para este actor de raíces españolas -sus padres son de Pontevedra y él fue el primer miembro de su familia nacido en Argentina-, la creación de una industria fuerte de habla hispana debería ser una prioridad, ya que él entiende el cine como una herramienta para poder "vender" un país al mundo, y ayudar así a superar la crisis económica.

"El cine es una respuesta a la crisis también: no es la única respuesta pero ayuda, porque desde el punto de vista pragmático ayuda a vender, no solo la cultura de un país. A través de una película mucha gente quiere conocer un país. Es una forma de vender nuestras cosas", explica el actor, intérprete de películas como "El hijo de la novia", en una entrevista con Efe.

En este sentido, Blanco, galardonado el viernes pasado en la Muestra de cine de Lleida con un Premio de Honor, pone como ejemplo lo que sucede con Estado Unidos.

"Hollywood nos ha vendido todo con su cine, sus ciudades, sus heladeras, su forma de vida. Prestemos más atención al cine", apunta y añade que para conseguir esta industria potente del cine de habla hispana, se deberían sumar esfuerzos.

"El español nos unifica a 600 millones de hispanohablantes. Tenemos un mercado natural. Aprovechémoslo, fomentemos las coproducciones. Juntemos la plata para hacer cine con nuestros ingredientes comunes, que tenemos muchos, a parte de las diferencias que nos enriquecen", explica con entusiasmo.

Si no se realiza este esfuerzo, Blanco teme que dentro de 100 años, todo el mundo esté "comiendo hamburguesas".

"Hollywood copa el mercado mundial del cine y es difícil entrar. Pero defendamos nuestra cultura, aprovechemos este idioma que nos unifica. El problema es que en nuestros países filmamos mucho, pero no tenemos una industria. Sólo hay dos o tres que hayan trascendido en el mundo. Yo preferiría que se produzca menos y que las películas tuvieran una mayor proyección", dice.

Es por ello que Blanco considera que los festivales y premios son positivos en el sentido de que ayudan a las películas "a ir un poco más acompañadas en su estreno", a que tengan una mayor posibilidad de proyección.

A nivel personal, Blanco explica que, aunque ha probado la producción, es algo que no le atrapa más allá de la vertiente creativa.

"Yo he hecho cine televisión y teatro. En la variedad está el gusto. Del teatro me gusta la adrenalina que supone actuar sin red. De la tele, que llega al instante a mucha gente, y del cine que abre muchas puertas y que te puede hacer llegar a Australia", dice, riendo.

En cualquier caso, asegura que su sueño no lo relaciona con un trabajo puntual, sino con ese mismo de abrir puertas en el mercado hispano-hablante.

"El cine es un elemento natural para transmitir nuestra cultura y que no terminemos todos comiendo hamburguesas", insiste.

Eso sí, la satisfacción personal que le produjo haberse dado a conocer fuera de Argentina, y especialmente en España, por películas como 'El hijo de la novia', 'El mismo amor, la misma lluvia', 'Luna de Avellaneda' o 'Vientos de agua', no se la quita nadie.

"Es muy emocionante y muy vanidoso a la vez, ser conocido en España y Argentina. Sobre todo porque este hecho sirvió para que mis familiares en ambos países volvieran a tener un contacto más habitual. Para mi ha sido conmovedor", concluye.

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