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Las ayudas disparan la venta de coches en Alemania

Los fabricantes extranjeros aumentan su cuota de mercado

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La planta de Ford que fabrica los modelos Fiesta y Fusion en Colonia no aprobará una reducción de jornada, como planeaba por la disminución de pedidos, sino que producirá 3.300 unidades más en seis turnos extraordinarios. Este dato que recogía el Bild da una idea del éxito de la “subvención del desguace” para el sector alemán del automóvil. En lo que va de año, 1,21 millones los alemanes la han solicitado para cambiar su coche –de al menos nueve años de antigüedad y uno de titularidad– por uno nuevo que contamine poco, y el gabinete de Angela Merkel ha ampliado ayer de 1.500 a 5.000 millones de euros el fondo destinado a esa ayuda directa (de 2.500 euros) hasta final de año.

La venta de turismos y todoterrenos subió un 40% interanual en marzo (hasta las 401.000 unidades) gracias a la “subvención del desguace”, según la patronal VDA. Pero la medida también beneficia a otros países como España, Francia o la República Checa, porque los fabricantes extranjeros han incrementado del 30% al 50% su cuota en el mercado germano. En Alemania, la venta de coches importados (156.000 unidades) aumentó un 65% en marzo. Las 18 plantas españolas se benefician de medidas similares aprobadas en Italia y Francia, pero especialmente de la alemana. En España se fabrican muchos de los modelos de emisiones bajas que deben comprar los alemanes.

La medida ha despertado un rechazo unánime en la oposición, que la califica de electoralista a cinco meses de los comicios federales, y ha puesto los pelos de punta a muchos economistas, que la consideran una subvención distorsionadora; dicen que conllevará una subida de impuestos, y advierten de que su beneficio no siempre redunda en la industria alemana. Dos tercios de los coches nuevos comprados con esa subvención se producen en el extranjero, indicó el portavoz financiero de la oposición liberal Hermann Otto Solms, pero el ministro de Economía, Karl-Theodor zu Guttenberg, quiere compensar la contracción de la demanda externa fomentando la interna.

Aun así, todos coinciden en que la subvención traerá serios problemas, porque el Estado deberá endeudarse en 4.200 millones de euros más. Guttenberg reconoce que la medida endeudará a generaciones futuras, y la jefa del grupo parlamentario verde, Renate Künast, teme que en los próximos años, una vez repartida la subvención, no se vendan vehículos ecológicos de nueva generación. Christoph Schmidt, uno de los “sabios económicos” que asesoran al Gobierno alemán, criticó en Spiegel Online que la subvención “anima a los ciudadanos a endeudarse por un coche nuevo”.

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