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Báñez pide "sensibilidad" para aplicar la reforma laboral en Iberia

La compañía responde a la ministra que sí aplica la "flexibilidad", pero que lo que hace falta es una salida que asegure su "futuro"

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La ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Bañez, ha pedido este viernes a Iberia y a los sindicatos que usen con 'sensibilidad' la reforma laboral del Gobierno para evitar los despidos que ha planteado la compañía.

En rueda de prensa en Sevilla, la ministra ha insistido en que el 'corazón' de la reforma laboral es la flexibilidad, que permite buscar caminos antes que despedir, y ha subrayado que 'el despido debe ser el último recurso'. Ha puesto como ejemplo de flexibilidad a otras empresas que han presentado expedientes de regulación de empleo temporal basados en la reducción de jornada y la suspensión de contratos para evitar la extinción de la relación laboral.

Iberia recortará 4.500 empleos, casi una cuarta parte de su plantilla de 20.000 personas, dentro de un plan de transformación de la aerolínea española que incluye cambios estructurales permanentes en todas las áreas de negocio para volver a beneficios.

Se trata de un 'exhaustivo' plan para salvar Iberia, que registra pérdidas récord de 262 millones de euros entre enero y septiembre, y conseguir que vuelva a beneficios, comunicó hoy International Airlines Group (IAG), resultante de la fusión de Iberia y British Airways, a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

El consejero delegado de Iberia, Rafael Sánchez-Lozano, ha respondido a la ministra que la aerolínea tiene 'sensibilidad y flexibilidad' para aplicar el plan de reestructuración anunciado hoy.

'Nosotros tenemos sensibilidad y flexibilidad para aplicar el plan, pero sobre todo lo que tenemos es que buscar una solución que haga la compañía viable, que tenga futuro, y eso es lo que estamos persiguiendo en este momento', ha dicho Sánchez-Lozano en una conferencia telefónica con periodistas españoles.

Los sindicatos CCOO, UGT y Sepla han rechazado hoy el plan de transformación presentado hoy por Iberia, porque supone el 'desmantelamiento de la empresa y la segregación de sus negocios' y responsabiliza del 'fracaso de la gestión' sólo a los trabajadores. Así lo ha expresado a los periodistas Francisco Rodríguez, secretario federal del sector aéreo de UGT, en nombre de los tres sindicatos que integran el Consejo Económico y Social (CES) –UGT, CCOO y los pilotos del Sepla– asistentes a la reunión en la sede de la aerolínea en Madrid a la que fueron convocados por la empresa para conocer los detalles del plan.

Según Rodríguez, la empresa les ha transmitido que el plan no es negociable, por lo que los tres sindicatos lo valoran como 'radical', y consideran que 'merece una respuesta radical', pero sin mencionar ninguna concreta. Para el sindicalista de UGT, el planteamiento de Iberia es un 'trágala' y añadió que tiene que estar cerrado antes del 31 de enero de 2013.

El representante de los tripulantes de cabina del sindicato Stavla de Iberia, James Yllegas, había calificado previamente al entrar a una reunión a la que fue convocado por la dirección de 'escandalosa' la reducción de 4.500 empleos, casi la cuarta parte de la plantilla, integrada por unos 20.000 trabajadores.

El plan de transformación anunciado hoy por International Airlines Group (IAG), producto de la fusión Iberia-British Airways, incluye la reducción de la capacidad operativa de la aerolínea española en un 15 % en 2013, para centrarse en las rutas rentables, y una disminución de la flota en 25 aviones, cinco de largo recorrido y 20 de corta distancia.

El consejero delegado de Iberia, Rafael Sánchez-Lozano, reconoció la dureza de las decisiones y dijo a Efe que lo que se intenta con el plan es asegurar y darle un futuro a la compañía, que en estos momentos afronta muchos problemas, 'porque no es rentable y tiene una gran dificultad para ser viable'. IAG informó hoy mismo de que perdió 39 millones de euros hasta septiembre, debido, entre otros factores, a la debilidad de Iberia, cuya situación fue calificada de 'preocupante' por el consejero delegado del holding, Willie Walsh, ya que perdió 262 millones de euros en el periodo, frente al beneficio de 286 millones de euros de British Airways.