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Un baño de masas para Zapatero... en Damasco

Promete en una entrevista en Al Yazira trabajar por "el derecho de los palestinos a tener su Estado"

ANA PARDO DE VERA

El mal sabor de boca con el que el presidente del Gobierno salió de Madrid el lunes, tras ser abucheado en el desfile militar del 12-O, se le olvidó ayer en el abarrotado bazar de la zona vieja de Damasco. Los pitidos e insultos lanzados desde grupos de ultraderecha fueron sustituidos en Oriente Próximo por aplausos a cargo de una multitud que siguió a José Luis Rodríguez Zapatero en su paseo desde la imponente Mezquita de los Omeyas hasta bien entrada la calle principal del zoco.

Allí, el presidente se dejó querer en un inusual trayecto improvisado que volvió loco al personal de seguridad español y sirio. Aplausos, jaleos, fotos, apretones de manos, cámaras de vídeo... Zapatero sonreía y saludó no sólo a los sirios que le daban palmadas sino también a los turistas españoles que le salieron al paso y a los dependientes latinoamericanos de los pequeños establecimientos que cuajan el bazar. El jefe del Ejecutivo no tuvo reparo en entrar en alguna tienda y charlar con sus dueños, que le recibieron felices y aturdidos por la expectación

Antes del baño de multitudes, Zapatero calentó motores en la Gran Mezquita de Damasco. El templo musulmán, uno de los más antiguos y grandes del mundo, fue la primera parada del jefe del Ejecutivo en Oriente Próximo.

El imán de la Gran Mezquita recordó el papel dialogante del Al-Andalus 

El gesto de Zapatero yendo a la mezquita nada más poner pie en tierra árabe era más que una foto, supone la confirmación de su política exterior de Alianza de Civilizaciones. Al presidente lo saludó un imán que rezaba en el templo rodeado de fieles y que le recordó "el papel dialogante que siempre ha representado Al-Andalus" para el mundo árabe. Zapatero le respondió deseando que sus plegarias logren llevar "la paz a toda la región".

Ese deseo lo retransmitió horas más tarde la cadena de televisión Al Yazira, el principal canal de noticias del mundo árabe, con una entrevista al mandatario español grabada en Madrid. Zapatero habló de su gira por la región, tanto como jefe del Ejecutivo español como en su calidad de próximo presidente de la UE. El mensaje y el objetivo es el mismo: "El derecho de los palestinos al reconocimiento de su Estado" y la garantía a Israel de "una existencia segura en la región". Para ello, Rodríguez Zapatero pidió que se diesen dos pasos imprescindibles: un período de calma en los asentamientos israelíes y la definitiva unidad palestina. Zapatero no tuvo reparos en admitir sin alharacas el trabajo de su Gobierno.

"La tarea en Oriente Medio es discreta, prudente y, desde luego, se recurre a España muchas veces. Pero España hace su trabajo y lo importante es que salgan los frutos", explicó. El jefe del Ejecutivo hizo un guiño a su ministro de Asuntos Exteriores: "Es el más y mejor reconocido por todos los actores políticos. Creo que no hay en Oriente Medio alguien que tenga una agenda como la del ministro Moratinos", sostuvo.

Zapatero le regaló a Obama en la Casa Blanca una guía de Barcelona

Precisamente, el jefe de la diplomacia española anunció ayer que hoy se reunirá con el enviado especial de EEUU para Oriente Medio, George Mitchel, para informarle de lo acordado por Zapatero y Barack Obama en su reunión del martes a petición de este. El presidente de EEUU quiere que su país y España trabajen juntos en la resolución del conflicto de Oriente Próximo. Obama, explicó Miguel Ángel Moratinos, quiere un trabajo bilateral para buscar vías de solución al conflicto.

El de Oriente Próximo será, junto a Afganistán y las relaciones económicas, los ámbitos de trabajo bilateral que dominen unas relaciones España-EEUU ya "encarriladas", según Zapatero. El presidente no dudó en llevar a Obama, entre otros, la guía Dorling Kindersley de Catalunya para que el presidente de EEUU visite una Barcelona algo cambiada respecto a la que fascinó al mochilero Barack en 1988.

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