Este artículo se publicó hace 19 años.
"Bee Movie", unas abejas muy avispadas y muy poco melosas

Continente de algunos de los guiones más ingeniosos de la última década, el género de la animación digital vislumbraba una decadencia que el 2007, tras "Ratatouille", refuta o cuanto menos prorroga con "Bee Movie", una cinta cuyo ritmo "zumba" y esquiva le sensiblería con un plus de mordacidad.
Corre por el mundillo el rumor de que el mejor cine, en la era ya larga de la crisis creativa, ha decidido enfrascarse en la pantalla, más pequeña pero mejor pagada, de la televisión.
Será por eso que "Bee Movie" esconde gran parte de su atractivo en un guión escrito por el genio que ni siquiera tuvo que inventar un personaje para su serie, a la que puso su propio nombre: Jerry "Seinfeld".
Su humor absurdo, "freak" y casi marxista -no de Karl, sino de Groucho- que durante años llevó directamente a los hogares, se mezcla ahora convenientemente con los ingredientes -ya clásicos- de los mejores de su especie digital para crear una nueva trama protagonizada por insectos, musos indiscutibles de los animadores desde "Antz" y "A Bug's Life", en 1998.
"Bee Movie", que fonéticamente se asemeja a "película de serie B" en inglés, es no sólo irónica, sino directamente gamberra, malintencionada e incluso, por momentos, algo morbosa. Un paso más allá en lo que Dreamworks, a través de "Shrek" principalmente, alzó como su principal arma de diferenciación contra la antaño hegemónica Disney: la mala leche.
Así, en ese reto constante que es entretejer una segunda lectura adulta en sus productos para todos los públicos, esta cinta hace malabarismos entre lo ético -tiene cierto conservadurismo y apuesta por un equilibrio biológico muy Al Gore- y lo que no deja de ser una disparatada historia de amor entre una abeja y una mujer, con todas las connotaciones que el público quiera encontrar en ella.
A su alrededor, y en la tradición del Disney clásico, es deliciosa la traslación de los mecanismos humanos al mundo hexagonal de estas abejas que buscan su realización personal, un bronceado perfecto o un fenómeno de masas al que dirigir sus anhelos.
La globalización afecta, pues, incluso a las colmenas y, entre sus cualidades adquiridas, también se encuentra la de reivindicar sus derechos.
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