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Calor sostenible e innovador

'Climastar'. Especializada en calefaccion de bajo consumo, aprovecha el silicio como nuevo material para mantener el calor

PEPE VARELA

Oviedo-Castellón; Castellón-Oviedo; Oviedo-CastellónCuando Pedro Llana trabajaba como representante del fabricante ceramista Pamesa, allá por el año 1994 y con apenas 27 años de edad, vivió la carretera y entretenía el tiempo al volante "desarrollando proyectos empresariales y formas de negocio", como recuerda él mismo.

Así fue como, de aquellos juegos y piruetas, comenzó a dibujarse Climastar Global Company, una empresa especializada en sistemas de climatización ecológica, bajo consumo y diseño innovador. Tan innovador que, por el aspecto exterior de sus radiadores, más parece una obra de la pintora Eugenia del Valle y del fotógrafo Pablo Madariaga. Ambos son jóvenes artistas asturianos y colaboradores de la firma. "Son obras de arte aplicadas a la calefacción, además de productos de calidad accesibles a un mercado mayoritario", explica Llana.

El fundador hipotecó su casa para poder registrar la patente

Consumado observador, Pedro Llana descubrió en los sistemas de refrigeración de los hornos de cerámica algo que, con el tiempo, sería génesis de su propia empresa: "El silicio con el que se fabrica el material cerámico de los pavimentos conserva, durante muchas horas, el calor con el que se funde. ¿Por qué no aprovechar este material para fabricar equipos de calefacción?".

Dicho y hecho. Pedro comenzó a hacer pruebas con prototipos. "Amplié la hipoteca y con los cuatro millones de pesetas que me concedió el banco registré la patente. Compraba equipos de calefacción, los desmontaba para hacer las primeras pruebas con el nuevo material. Eran prototipos que gustaban a todo el mundo, así que la idea parecía tener futuro".

Comercializa sus productos en Nueva York y la Patagonia argentina

Después de un fallido intento de asociación con una empresa levantina y con las patentes en poder de Pedro Llana y de su socio Ignacio Huergo, firmaron con una empresa gallega "para que nos fabricaran equipos" y asistieron a la Feria de Muestras de Gijón. Allí, desde el stand más barato, debajo de una escalera, Climastar se las ingenió para hacerse visible: "En pocos días, vendimos 300 equipos y ganamos 60.000 euros. Con ese dinero, montamos nuestra primera tienda en Avilés".

A partir de allí, comenzó un camino que ha hecho de Climastar una empresa que comercializa sus productos en la Quinta Avenida de Nueva York y en las poblaciones más extremas de la Patagonia argentina. "Y aún somos pequeños. Queremos ser un referente de calefacción a nivel mundial", señalan.

Y es que, desde que Llana y Huergo, socio y fundador de la empresa y amigo de la infancia, hicieron su particular estudio de mercado por las calles asturianas "Le preguntábamos a la gente por marcas de calefacción o el lugar en el que comprarían y la mayoría no sabía que responder", adivinaron que había un hueco en el mercado que podían cubrir. "Supimos que teníamos un producto que podíamos adaptar a las necesidades y gustos de todos los mercados", indica su fundador.

Así es Climastar Global Company, la firma asturiana que ha salido al mundo con varias patentes y avalada por diferentes certificaciones de alcance internacional. Llana asegura que Climastar no sería la misma de no haber nacido en su tierra, en Asturias: "Aquí está el Gobierno del Principado y la familia Cosmen (propietaria de un 10% de las acciones), sin cuya ayuda no seríamos lo que somos".

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