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Carlos Saura, un escritor que vive de imágenes

Presenta un libro de fotografías sobre su hermano Antonio

P. C.

A Carlos Saura no le gusta firmar en los libros. "Me parece un aburrimiento espantoso y no creo que un libro firmado tenga más valor que el que no lo está", asegura. Sin embargo, el pasado domingo se prestó para dar su autógrafo a Saura x Saura, el libro de fotografías que el cineasta tomó de su hermano Antonio, artista fundador del grupo El Paso y fallecido en 1998.

El director de cine aficionado confeso a la fotografía y poseedor de una colección de más de 600 cámaras se considera "un fotógrafo atípico" porque, dice, no se dedica a nada concreto. "Soy un fotógrafo que no tiene más pretensiones que hacer lo que le da la gana. Pero soy un enamorado de la fotografía", confiesa.

Tal vez sea ese mismo amor el que le lleva a pensar que la fotografía se ha banalizado con la llegada de la tecnología digital. "Cualquier persona puede ser un excelente fotógrafo si tiene un poco de sentido común. Escribir es más complicado que la fotografía porque todavía no se ha inventado nada como la cámara".

Lo que no ve tan claro el director de La caza (1965) es si sacará del cajón la novela Ausencias, que se sumaría a las tres obras literarias aparte de sus guiones publicados que editó en los noventa. "Esta novela la he repasado muchas veces, y quizá me la quede para mí", reconoce, a la vez que se confiesa "un escritor que escribe desde las imágenes. Creo que todos los escritores viven de imágenes y lo que hacen es estructurarlas".

Lo que sin duda no dejará de mostrar es su cine. En la pasada Mostra de Venecia, el director presentó parte de su última película, Io, Don Giovanni, donde Saura vuelve a demostrar una vez más su pasión por la música y su fascinación por hacer de ella imagen en movimiento. "La historia me la enviaron de Italia. Era un guión muy extenso sobre un hombre que trabajó con grandes músicas, sobre todo con Mozart. Es un relato sobre cómo se construye la música". Para su estreno, Saura quien ha vuelto a colaborar por cuarta vez con el prestigioso director de fotografía Vittorio Storaro, reconoce que ahora depende del productor italiano, "pero la película está ya terminada".

Menos prolijo que otros de sus compañeros a hacer declaraciones públicas sobre la Ley del Cine y la política cinematográfica nacional, Saura sí deja claro que Ángeles González-Sinde le parece "una mujer inteligente, que por lo menos sabe de cine". Ahora bien, en terrenos pantanosos, como el de la piratería, Saura clama al cielo: "¡Pero ha habido siempre! Por ejemplo, a mí lo del libro electrónico me parece genial. Que se pongan de acuerdo los editores con esto", dice.

Sin embargo, de Internet sabe más bien poco: "No sé nada de ese tema, no soy nada internauta y no me llama la atención. Sin embargo, tecnológicamente estoy muy al tanto. Hay un conflicto que tardará en resolverse. Si hago una película, me da igual en qué medio se proyecte, lo que pido es que tenga calidad. Me da igual que se proyecte en Internet o en televisión", reconoce.

Cansado de haber tenido "400 pelis en Beta, 400 en VHS, 400 en DVD", Saura se confiesa aburrido. En ese sentido, "la idea de un libro electrónico, cómodo y agradable, me parece muy bien", concluye.

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