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Diez altos cargos del Gobierno británico podrían dimitir para forzar la salida de Brown

EFE

Hasta diez altos cargos del Gobierno laborista británico estarían dispuestos a dimitir para forzar la salida del primer ministro, Gordon Brown.

Así lo informa hoy el vespertino "Evening Standard", según el cual Brown, en caída libre en todas las encuestas, se expone a una cadena de dimisiones antes del congreso laborista del próximo septiembre.

Miembros del Partido Laborista intentan convencer al joven ministro de Asuntos Exteriores, David Miliband, y al veterano titular de Sanidad, Alan Johnson, a presentar sus candidaturas a la sucesión de Brown al frente del partido y en el número 10 de Downing Street.

Un ex miembro del Gobierno laborista declaró al periódico: "Brown está demostrando ser un fracaso total y no faltan parlamentarios laboristas dispuestos a declararlo públicamente".

"He hablado con varios miembros del Gobierno que me han dicho que dimitirán si resulta necesario para forzar un cambio de líder antes de que sea demasiado tarde. Probablemente sean más de diez", agregó.

"Otros diputados, entre los que me cuento, estamos decididos a firmar una carta en la que pediremos al Primer Ministro que dimita. No podemos ir a las próximas elecciones (previstas para el 2010) en una situación desesperada", explicó el parlamentario, que habló bajo condición de anonimato.

Según el periódico, aunque hasta ahora no parece haber un claro sucesor de Brown, si decidiesen presentarse Miliband, un político joven y listo, y Johnson, con gran experiencia a la vez que persuasivo, ello animaría a los rebeldes.

Aunque no hay noticia de que ninguno de esos dos miembros del Gobierno hayan aceptado ese juego, es una opción que se está discutiendo en círculos del partido gobernante.

El ministro de Justicia, Jack Straw, un veterano de los gobiernos del ex primer ministro Tony Blair, esperará seguramente hasta septiembre antes de valorar el estado del Partido Laborista a la luz de nuevos sondeos de opinión y decidir si aconseja dimitir a Brown.

Miliband está al parecer dispuesto a enfrentarse al igualmente joven líder conservador, David Cameron, en las próximas elecciones generales, pero, según sus íntimos, no dará ese paso a menos que sea otro quien fuerce la salida de Brown.

El ex subsecretario de Estado del Interior y actual diputado laborista George Howarth se dedica mientras tanto a recoger firmas para una carta dirigida al Ejecutivo por parlamentarios de su partido deseosos de un cambio de líder.

Lo que ocurre estos días recuerda lo sucedido con Tony Blair, el 7 de septiembre del 2007, antes del congreso laborista de aquel año, cuando una carta de diputados desencantados con su liderazgo y una serie de dimisiones perfectamente orquestadas provocaron una crisis que obligó al entonces primer ministro a anunciar que dimitiría en un plazo máximo de un año.

Brown, ansioso por sucederle, fue acusado entonces de haber urdido maquiavélicamente aquella conspiración para apartar del poder a Blair, muy desgastado políticamente debido sobretodo a la impopular guerra de Irak.

La influyente columnista laborista del diario "The Guardian" Polly Toynbee ha pedido también públicamente la dimisión de Brown en beneficio del partido tras la serie sucesiva de derrotas en elecciones locales y parciales.

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