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El escándalo de las dietas revoluciona Westminster

El presidente de la Cámara de los Comunes dimite por primera vez en 300 años. Brown impulsa una reforma de las reglas centenarias basadas en la autorregulación de los parlamentarios

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El escándalo por los excesos de los diputados acabó este martes con tradiciones centenarias del Parlamento de Westminster: por primera vez desde 1695 dimitió el presidente de la Cámara de los Comunes, Michael Martin, al tiempo que el primer ministro británico, Gordon Brown, anunciaba una serie de reformas sin precedentes para evitar un escándalo similar.

La renuncia del presidente del Parlamento se hará efectiva a partir del 21 de junio. Martin, de 63 años, cedió a las presiones y abandonará su cargo nueve años después de haberlo asumido.

El primer ministro, Gordon Brown, anunció una serie de reformas del sistema parlamentario que pretenden devolver la confianza de los ciudadanos en los partidos políticos a menos de un mes de las elecciones municipales y europeas.

Martin, máxima autoridad del Parlamento británico, se convirtió en la víctima de mayor rango en sucumbir al escándalo destapado por el diario The Daily Telegraph, que salpica a todos los partidos y ha enfurecido sobremanera a los ciudadanos.

La de Michael Martin es la primera salida forzada en 300 años del denominado speaker del Parlamento. Ningún presidente de los Comunes había abandonado el cargo a la fuerza desde 1695, cuando John Trevor se vio obligado a renunciar por aceptar un soborno de mil guineas.

Lo que empezó como una filtración periodística que parecía orientada a hacer tambalearse al Gobierno laborista, ha terminado con una figura emblemática de la democracia británica, la primera víctima de peso.

'En mis 30 años como miembro de esta casa, he comprobado que cuando mejor funciona la Cámara de los Comunes es cuando está unida. Con el fin de mantener la unidad [de la Cámara], he decidido renunciar al puesto de speaker el domingo 21 de junio'. Martin anunció así su dimisión con un escueto comunicado que tardó en leer 33 segundos exactos. No dio más explicaciones.

La renuncia de Martin, que dejará vacante también su puesto como diputado laborista, viene precedida de una moción por parte de 23 diputados el día anterior que argumentaban haber perdido la confianza en él.

El speaker se encontraba en la picota desde noviembre del año pasado por permitir que Scotland Yard detuviera al diputado tory Damian Green en su propio despacho por colgar en un blog documentos oficiales del Gobierno. Los conservadores le acusaron de no cumplir con su misión de salvaguardar la independencia y la seguridad de los diputados. Ahora se le acusa de todo lo contrario: de exceso de celo. Martin hizo todo lo que pudo para ocultar los abusos que tanto él como los propios diputados cometían a diario a costa del erario público.

Tras la renuncia de Martin a mediodía, algunas voces conservadoras empezaban a apuntar más alto, sugiriendo que éste era el punto de partida perfecto para, o bien una dimisión de Gordon Brown, o bien el adelanto inmediato de las elecciones, tal y como había exigido el líder conservador, David Cameron, el lunes.

Ni lo uno ni lo otro. Si alguien estaba tocado en esta penúltima crisis era el propio Brown y este martes por la tarde, para sorpresa de muchos, se descolgó con una propuesta sensata y rupturista. El premier británico, con el visto bueno del resto de partidos políticos, propuso acabar con las tradiciones centenarias que rigen la conducta en el Parlamento y adaptarlas al siglo XXI.

La reforma tiene una columna vertebral, que es el fin de la autorregulación y la creación de una comisión independiente pare regir el comportamiento de los diputados.

De la máxima de que 'Westminster no puede funcionar como una especie de club de caballeros donde los socios hacen las reglas y se autogestionan' se van a derivar medidas como la regulación de las cuentas de los diputados, la transparencia a la hora de publicar los gastos y el control sobre las hipotecas de las segundas residencias.

'El objetivo es recuperar la confianza de los británicos en sus partidos políticos y no sólo que sientan confianza, sino que además estén orgullosos del sistema que los representa', dijo Brown, que descartó el adelanto de las elecciones. 'El problema no es de una persona en concreto, el problema es el sistema y por eso proponemos una reforma de estas características', explicó.

El líder laborista, además, anunció la suspensión de dos diputados de su partido y la apertura de una investigación que podría terminar 'con más suspensiones'.

Los derroches de sus señorías fueron destapados el 8 de mayo por el diario conservador The Daily Telegraph, que desde entonces publica a diario revelaciones sobre gastos indebidos de diputados a cargo del erario público.

Entre los excesos más controvertidos figuran las ayudas para la segunda residencia de los diputados con escaño fuera de Londres. Pueden pedir hasta 27.000 euros al año en alquiler o para el pago de la hipoteca y mobiliario. Los diputados hacen trampas, cambiando la vivienda principal y secundaria, para amueblarse varias casas según les conviene. El escándalo ha puesto en evidencia el fracaso de la autorregulación, o de la Oficina de Gastos del Parlamento.

Mayor transparencia a través de Internet

Con la reforma propuesta por Gordon Brown y apoyada por el resto de los partidos de la Cámara de los Comunes, las cuentas de gastos de los diputados dejarán de ocultarse y serán publicadas en Internet trimestralmente, lo que supone una manera de cortar de raíz el fondo del problema: la utilización del dinero público a espaldas del contribuyente.

Inhabilitados para la reelección

El primer ministro Gordon Brown también anunció que ninguno de los diputados que “han violado las normas” podrán presentarse a las siguientes elecciones.

Tope a las hipotecas para segundas residencias

El presidente de la Cámara, Michael Martin, aclaró ante el Parlamento que esa reforma pondrá un tope máximo de 1.250 libras al mes a las hipotecas que los diputados reclamen para pagar sus segundos domicilios. Además, esa cuantía se irá reduciendo a largo plazo. Asimismo, los diputados no podrán hacer cambios en la asignación de su segunda residencia hasta 2011.

Se acabaron los caprichos

Con las nuevas reglas, los diputados ya no se podrán permitir los lujos con los que han vivido hasta hoy a costa del dinero público. Ya no se aceptarán gastos como la compra de muebles nuevos o la limpieza de las casas. El propio Gordon Brown pasó una factura de 6.500 libras por la limpieza de la casa de su hermana. Oliver Letwin, director del programa político ‘tory’, cobró 2.240 euros para arreglar la pista de tenis de su casa. Y Margaret Moran, diputada, cobró 25.000 euros para eliminar moho de la madera de su casa.

Las parejas, controladas

Los parejas casadas de diputados tendrán la obligación de declarar la misma segunda vivienda. De esta manera, Brown petende terminar con la costumbre adquirida de algunos matrimonios en el Parlamento de reclamar los gastos de hasta tres casas. Su domicilio habitual y el domicilio secundario de cada uno.

Revisión de los últimos cuatro años de gastos

Una comisión independiente va a ser creada para evaluar los gastos de todos los diputados durante los últimos cuatro años y establecerá si cumplen o no las reglas.

Devolver el dinero

De acuerdo con los resultados de la revisión de cuatro años, todos aquellos cuyos gastos estén fuera de lo normal deberán devolver el dinero. El primero en exigir la devolución de todo el dinero a sus colaboradores fue el líder conservador David Cameron. Otros han dado el paso por ellos mismos y han devuelto el dinero ya, como la laborista Hazel Blears.

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