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Un escritor avalado por su obra y censurado por su ideología

El líder de Iniciativa Internacionalista ha hecho de su obra una denuncia política desde 1955

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Al reconocido escritor, dramaturgo y ensayista Alfonso Sastre (Madrid, 1926) no le asusta ya nada, al menos nada que le puedan prohibir, después de toda una vida de luchas. El pasado miércoles, al rato de hacerse pública la intención del Gobierno de promover la ilegalización de la candidatura que él mismo encabeza para las elecciones europeas, Iniciativa Internacionalista, cogió el teléfono en su casa de Hondarribia (Guipúzcoa) para atender una llamada de Público: 'No es una buena noticia. No sabía nada y le agradezco que me haya llamado', respondió, en un tono relajado propio sólo de quienes están acostumbrados a librar mil batallas.

Así ha sido la vida de Alfonso Sastre, cuya visión política de este país, a lo largo del último medio siglo, puede conocerse con la lectura de su prolífica obra, con más de medio centenar de obras de teatro, decenas de ensayos, novelas, poesías y artículos de prensa. En sus letras, ha ido plasmando su ideal de las cosas y su inquebrantable cercanía a los movimientos de izquierda en el mundo y también a la izquierda abertzale en Euskadi.

Nació en 1926 en una familia acomodada de Madrid, pero creció con el hambre que dejó la Guerra Civil y la dictadura entrante. En aquellos años de miseria, hizo el bachillerato e, influido por su familia, comenzó a estudiar Ingeniería Aeronáutica, en 1943. Sólo fue un efímero intento, como el siguiente con la carrera de Aduanas. Tan sólo dos años después encarriló su vida con la fundación del grupo Arte Nuevo como alternativa al teatro burgués. Acabó sus estudios de Filosofía y Letras en 1953, y ese mismo año escribió Escuadra hacia la muerte, su primer gran éxito y obra censurada por la dictadura. La misma suerte corrieron otros muchos de sus títulos.

En 1974, fue detenida su mujer, Eva Forest, acusada de colaborar con ETA en el atentado de la cafetería Rolando, donde murieron 12 personas. Él mismo también fue encarcelado durante unos meses. Tras la salida de la cárcel de su esposa, en 1977, instalaron su residencia en Hondarribia.

Desde entonces, Sastre ha mantenido siempre un discurso pegado a la izquierda abertzale, a sabiendas de que, al menos fuera de Euskadi, le podía reportar problemas y enemistades. Así, vive como una paradoja el hecho de ser un autor reconocido [Premio Nacional de Teatro, en 1993, y Premio Max de Honor, en 2003], mientras que su obra está fuera de los principales teatros.

En la gala organizada por la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), recibió también el premio envuelto en la polémica, pues la Asociación de Víctimas del Terrorismo acusó a los organizadores de habérselo dado a 'un encubridor de los terroristas'. En cualquier caso, Sastre ha seguido su propio guión, como escritor y militante: la denuncia en su pluma y el paso a la acción política en momentos puntuales como ahora, en Iniciativa Internacionalista.

Antes, en 1998, concurrió en las listas de EH a los comicios autonómicos de Euskadi en un puesto simbólico; y en 2006, hizo lo propio en las listas de ANV para las generales. También dio muestras de su implicación política tras el cierre del diario Egin, en 1998. Como presidente de la editorial Ekin, puso a disposición de los periodistas una cabecera que tenía registrada desde 1998 como Euskadi Información.

Nunca ha condenado la violencia de ETA pero sí ha denunciado las ilegalizaciones. Fue en 2002, en el libro titulado Los intelectuales y la utopía. En su presentación, manifestó, como una premonición, que la Ley de Partidos es un 'instrumento represivo aplicable a cualquier partido antagonista, y abrirá las puertas a futuras operaciones de deterioro y corrupción de nuestra vida política y social en el plano de los derechos y libertades públicas'. Lo dijo hace ya siete años.

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