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Fratini, nuevo nuncio en España

La Santa Sede nombra como embajador a un experto en la Alianza de Civilizaciones

JESÚS BASTANTE

Dicen que los italianos son los mejores embajadores del Vaticano en el mundo. Y España es un punto estratégico fundamental para la Santa Sede. Tal vez por ello, el elegido para suceder a Manuel Monteiro de Castro al frente de la Nunciatura de España es un italiano, con experiencia diplomática en el Tercer Mundo y fuertes lazos de diálogo con la comunidad islámica. El elegido es Renzo Fratini, actual Nuncio en Nigeria, y un experto en la Alianza de Civilizaciones, cuya designación ha sido bien recibida en Moncloa.

Renzo Fratini nació en Macerata (Italia), el 25 de abril de 1944. Treinta años después ingresó en el servicio diplomático de la Santa Sede, desempeñando sus funciones en Japón, Nigeria Grecia, Ecuador o Etiopia, entre otros países. Además del italiano, habla español, francés e inglés.

En 1993 fue nombrado Nuncio Apostólico en Pakistán. Posteriormente, llegó a la Nunciatura de Indonesia -el país con mayor número de musulmanes de la Tierra-, y en 2004 se convirtió en el primer Nuncio en Timor Oriental tras su independencia. Desde su posición, Fratini desempeñó un relevante papel para el surgimiento del nuevo Estado.

Tanto en Indonesia como en Nigeria, el nuevo Nuncio ha presenciado episodios de violencia contra la minoría cristiana por parte de focos extremistas musulmanes, que Fratini ha sabido reconducir con diplomacia. Quienes le conocen destacan su capacidad de diálogo con los diferentes, unido a unas fuertes dotes de mando. La histórica "finezza" vaticana (dureza en el fondo, seda en las formas), parece asegurada con él.

Estas virtudes han resultado decisivas a la hora de que Benedicto XVI le encomendara la representación en España. El Papa conoce de primera mano los crecientes conflictos entre Iglesia y Gobierno a cuenta de las distintas leyes sociales aprobadas por el Ejecutivo socialista -matrimonio gay o Educación para la Ciudadanía, así como las futuras leyes de Libertad Religiosa y de Aborto-, y ha encomendado a Fratini la tarea de disminuir la tensión entre la Iglesia católica y el Gobierno.

Una misión que intentó realizar el anterior Nuncio, con la rotunda oposición del actual presidente del Episcopado, Antonio María Rouco Varela. De unos meses a esta parte, sin embargo, Roma ha apostado decididamente por preparar el relevo del cardenal de Madrid, que en 2011 cumplirá la edad canónica de jubilación (75 años). En este sentido, el nombramiento de obispos -principal cometido de un Nuncio- es esencial para trazar el futuro de la Iglesia en la era post Rouco.

De hecho, el elegido no era precisamente el candidato del arzobispo de Madrid. A Fratini se le achaca un escaso conocimiento de la realidad española. Sin embargo, según ha podido saber Público, el nuevo Nuncio ha mantenido reuniones con misioneros españoles en África, y contactos con diversas autoridades religiosas, y mediáticas de nuestro país.

Y es que, según fuentes vaticanas, Benedicto XVI apuesta por una relación de "guante blanco" con el Gobierno. Fratini, por ello, tendrá el doble encargo de "tender puentes" entre el Vaticano y Moncloa y, por el otro, "reconducir" algunas posturas de obispos españoles, calificadas de "extremas" por destacadosmiembros de la Curia romana.

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