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Grecia celebra las elecciones de la rabia contra la austeridad

La desesperación social hundirá a los dos partidos históricos. La izquierda puede gobernar y la extrema derecha opta a 10 escaños en el Parlamento

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La probable victoria de François Hollande en las elecciones presidenciales de Francia ha desatado una euforia contenida en muchos países europeos. Del socialista se espera que fuerce la ruptura con las políticas de austeridad económica ideadas por el presidente saliente, Nicolas Sakozy, y la canciller alemana, Angela Merkel.

Sin embargo, la esperanza con la que se vive el cambio de ciclo francés ha restado protagonismo a la otra cara de la moneda. Grecia celebra unas elecciones anticipadas en las que la gran protagonista será la rabia de la población, que ha sufrido en primera persona las imposiciones de la entente Merkozy y de la Troika (Banco Central Europeo, Fondo Monetario Internacional y Comisión Europea).

Las brutales medidas económicas impuestas a Grecia han provocado que el 28% de la población se encuentre en el umbral de la pobreza; han disparado el paro hasta el 22% con los jóvenes como primeros afectados - la mitad de las personas entre 15 y 24 años no tiene trabajo-; han reducido a la mitad el poder adquisitivo de los ciudadanos, han forzado a miles de padres a entregar a sus hijos a las ONG porque no pueden mantenerlos ; obligaron al Gobierno a tener que repartir vales de comida para evitar la desnutrición de los escolares y a proporcionar alimentos básicos a la población; y han provocado un aumento alarmante de los suicidios.

En este contexto no es raro que haya surgido hasta un movimiento ciudadano que quiere llevar a los políticos al Tribunal de La Haya acusándolos de genocidio y crímenes contra la humanidad. Dimitris Christoulas, el jubilado de 77 años que se quitó la vida de un disparo en la cabeza en la plaza Syntagma, frente al Parlamento, se ha convertido en uno de los símbolos del sufrimiento griego.

"El Gobierno de Tsolakoglou ha aniquilado toda posibilidad de supervivencia para mí, que se basaba en una pensión muy digna que yo había pagado por mi cuenta sin ninguna ayuda del Estado durante 35 años. Y dado que mi avanzada edad no me permite reaccionar de otra forma (aunque si un compatriota griego cogiera un kalashnikov, yo le apoyaría), no veo otra solución que poner fin a mi vida de esta forma digna para no tener que terminar hurgando en los contenedores de basura para poder subsistir. Creo que los jóvenes sin futuro cogerán algún días las armas y colgarán a los traidores de este país en la plaza Syntagma, como los italianos hicieron con Mussolini en 1945″, dejó escrito en una nota de despedida.

Cuando Christoulas hablaba de Tsolakoglou, primer ministro colaboracionsista que gobernó entre 1941 y 1942 durante la ocupación nazi, estaba haciendo un claro paralelismo con la llegada del tecnócrata Lukas Papadimos en octubre del año pasado tras la dimisión del socialista Yorgos Papandreu y toda su batería de medidas restrictivas dictadas desde Alemania. 

El profesor de Derecho, Costas Douzinas, aseguraba hace unos días en The Guardian que "el resultado de las elecciones en Grecia puede tener un significado incluso mayor que la victoria de Hollande". Su razonamiento es que el hundimiento de los dos partidos históricos, el conservador Nueva Democracia (ND) y el socialista Pasok, va a dibujar un nuevo mapa político en el país que puede poner en bandeja el Ejecutivo a una coalición liderada por la izquierda.

Según un sondeo publicado el pasado 20 de abril, la ND de Antonis Samaras ganaría con el 23% de los votos mientras que el Pasok del exministro de Economía Evangelos Venizelos conseguiría apenas un 16,4% -por el 44% de las elecciones de 2009-.

"Los votamos desde 1980 y nos sentimos engañados. Han destrozado nuestras vidas de la noche a la mañana. Votaré por un partido pequeño", dijo a la agencia Reuters Christina Theodoraku, funcionaria que ha visto como su salario mensual se ha reducido en 500 euros desde que estallara la crisis griega.

Con esos datos, ninguno de los dos podría reunir los 151 escaños necesarios para formar Gobierno a no ser que pactaran gobernar juntos. Syriza, la formación de izquierdas liderada por el joven Alexis Tsipras, que parte tercera en los sondeos, podría tener la llave del Ejecutivo.

Syriza, la formación de Alexis Tsipras, podría tener la llave del nuevo Ejecutivo si Pasok y ND no se ponen de acuerdoEl programa de Tsipras gira entorno a la suspensión de todas las medidas de austeridad implementadas por Papandreu y Papadimos. También propone una renegociación para la reducción de la deuda, la reforma de la Unión Europea y ha hecho un llamamiento al resto de formaciones progresistas para unirse frente a la élite política que ha guiado la debacle económica de los griegos en los últimos 40 años.

De momento el mayor aliado del Syriza serían Los Verdes ya que tanto el Partido Comunista como Izquierda Democrática -que obtendrían más del 3% necesario para entrar en el Parlamento- se han negado a unirse en coalición con Tsipras. Desde Bruselas se sigue con mucha preocupación el desenlace final porque la condición para que Grecia reciba el segundo paquete de rescate de 130.000 millones de euros pasa por la austeridad más absoluta y un nuevo tijeretazo de 11.000 millones de euros que tendría que aplicar el nuevo primer ministro el próximo año.

En cualquier caso, el voto estará más disgregado que nunca. En estas elecciones se presentan 32 partidos por los 23 de las elecciones de 2009 y no solo la izquierda tendrá un papel crucial. El auge del Dorado Amanecer de extrema derecha, que como hiciera el frente Nacional de Marine Le Pen en Francia se ha aprovechado de la crisis explotando las consignas antieuropeas y el discurso del terror al inmigrante, cobrará un preocupante protagonismo.

Su líder, Nikos Michaloliakos ha sabido hacer valer el cóctel ideológico ofrecido por  Le Pen a los franceses, proponiendo medidas que van desde negarse a pagar la deuda, nacionalizar los bancos o abolir las subvenciones estatales a los partidos, hasta colocar minas en la frontera, detener a todos los inmigrantes indocumentados y crear una legislación especial para los delitos cometidos por extranjeros.

Niega ser "fascista" pero define a Hitler como "una gran personalidad y propone enviar "a todos los inmigrantes a la sede de la ONU en Nueva York". Las encuestas dicen que podría conseguir al menos 10 escaños.

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