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Infectados por Hollywood

Los hermanos Pastor estrenan la primera película de una nueva diáspora española, formada por directores jóvenes que hacen cine ‘made in USA’ desde el corazón de la industria.

SARA BRITO

Una calle cortada y con aspecto de estar en cuarentena provoca el pánico colectivo en Alburquerque. El telediario local de la ciudad más grande de Nuevo México llama a la calma y advierte a los telespectadores que no saquen las mascarillas todavía. Se trata de un rodaje."El decorado era tan realista que muchos pensaron que era verdad", comentan entre risas los protagonistas del desaguisado, Alex y David Pastor, dos directores catalanes que andaban rodando su primera película en Estados Unidos. No lo hacían solos, ni bajo el régimen guerrillero tan común en el cine independiente.

Los Pastor estaban bajo el paraguas de Paramount Vantage, que les produjo un drama apocalíptico que sigue a cuatro jóvenes en plena huida por carretera de un virus mortal. Pasados dos años de aquel incidente -que en los tiempos que corren de gripe A podría llevar a la paranoia social- los hermanos están a las puertas de estrenar este otoño Infectados, con un reparto que incluye a la nueva estrella de moda, Chris Pine (Star Trek, 2009).

La película, con mucho de road movie, es la primera cinta que llega a España desde una fuga de cerebros que también se ha propagado como una infección: la de un buen puñado de directores patrios (y jóvenes) que se han ido a hacer las Américas, dado que en casa pocos les abrían las puertas. Recuerden: Juan Carlos Fresnadillo, Juan Antonio Bayona, Nacho Vigalondo, Gonzalo López Gallego, Elio Quiroga y Luis Berdejo. Todos, acólitos y bienhechores del cine de género. Todos (excepto quizás Fresnadillo) con una trayectoria que acaba de empezar.

"Habíamos mandado el guión a muchas productoras españolas, pero tardaron tanto en contestar que, cuando lo hicieron, ya habíamos firmado con los americanos", recuerda, desde Nueva York, David Pastor. "El problema en España es que se presta poca atención a la gente nueva, las productoras no están viendo cortos para saber qué se cuece, y en Estados Unidos los cazatalentos están muy profesionalizados", argumenta Álex Pastor.

Su corto La ruta natural ganó en Sundance la competición a mejor corto internacional en 2006, mientras en España llamaba a productoras que ni siquiera sabían que había sido también nominado a los Goya. Así que en Nueva York -que no todo va a ser la costa oeste de Estados Unidos- los Pastor instalaron su campamento base y empezaron a aprender algunas de las máximas que todo novato extranjero debe saber para lidiar con la todopoderosa industria del entretenimiento. "Lo más necesario para un director que trabaja en Estados Unidos es la diplomacia. Saber conseguir lo que quieres de forma que el estudio piense que ellos han tenido la idea y que están consiguiendo lo que quieren de la manera que les propones", argumenta David.

También serán necesarias buenas dosis de persuasión y, llegado el caso, tragar saliva y ceder. "Al final ellos son los que pagan la película y los que tienen el final cut. A no ser que seas Scorsese, olvídate de tener la decisión final sobre el montaje", advierten los hermanos. Pasa incluso en una película de presupuesto bajo para la media estadounidense. Infectados costó nueve millones de dólares, que "es lo que se gastan en el catering de Transformers", bromea David. Así que el final oscuro que los Pastor habían ideado para su ópera prima, se quedó rodado y guardadito en una lata que no saldrá de Paramount Vantage, si no es para la edición de un DVD. "No nos salimos con la nuestra, el final polarizaba mucho a la gente del estudio y ellos no quieren arriesgar tanto", lamentan unos directores que representan un caso atípico entre la mayoría de estos españoles de la diáspora: Infectados es un guión propio y no el encargo con el que a Hollywood le gusta poner a prueba a los novatos.

Pero los Pastor salvan los muebles. Su película, dicen, es poco común en Hollywood. "Casi siempre acabas viendo la versión en que todo el mundo se comporta de forma noble y heroica. Nosotros quisimos hacer una película realista, donde el virus es sólo una excusa para ver cómo se comportan personas normales en una situación extrema. Las reacciones suelen ser muy egoistas", explican.Después de haber esperado más de medio año a que Star Trek hiciera de Chris Pine una estrella mediática ("así aprovechamos la campaña de marketing de una gran producción", cuentan), Infectados llega en tiempos de gripe A.

"Nosotros escribimos el guión después de leer un artículo hace años sobre la gripe aviar. Estas son cosas cíclicas y nosotros no queríamos que se convirtiera en la típica película de actualidad que se pasa de moda".

Veremos si el tirón de la pandemia surte efecto en la taquilla, pero, mientras, los Pastor siguen ejercitando para su próximo proyecto el noble deporte de la lectura compulsiva de guiones, una práctica de rigor para todo aquel que quiere dar el salto a Hollywood.

A otro habitante de la diáspora, con un pie en Madrid -donde rueda La piel azul, una tv movie para Antena 3- y otro en Los Ángeles, no le caen menos de un par de libretos cada dos semanas. "Mi agente me manda guiones que cree pueden adecuarse a mi estilo. Hay muchos que no hay por donde meterles mano, pero en general me gusta enredar y probar con ellos", explica Gonzalo López Gallego (Nómadas, 2001).

A este madrileño practicante de un cine de género poco convencional, lo ficharon en Toronto antes incluso de que su último trabajo, El rey de la montaña (2007), lograra estrenarse en España, después de mucho esfuerzo. Por entonces, ya lo estaban cortejando desde Estados Unidos. "La primera vez que fui no tuve menos de 40 reuniones en una semana", recuerda. En ellas, su estilo es siempre el mismo: "Me gusta dejar claro desde el principio mi visión sobre el guión. Preparo un documento con todos los cambios que haría, el tratamiento de personajes y esas cosas... si no les gusta, no perdemos el tiempo", dice tajante. Por ahora la táctica no le ha ido mal, aunque la crisis ande retrasando la maquinaria más de la cuenta.

En cartera tiene dos proyectos, Solo y El fantasma celoso, con Kirsten Dunst, pero ambos están ahora parados. A Solo, una película más pequeña que produce Gold Circle, la han retrasado en pos de conseguir más financiación. Y El fantasma celoso tendrá que hacer cola en Paramount, ahora que su filial indie ha tenido que fusionarse con la matriz por la falta de liquidez que anda atosigando a Hollywood. "Es la práctica normal en Estados Unidos, los proyectos se van cayendo o retrasando todo el tiempo", explica López Gallego. Que se lo digan si no a Juan Carlos Fresnadillo, cuya puesta en marcha de Wednesday -producida por Spielberg- sigue esperando desde la huelga de guionistas de hace dos años. Es posible que se le haya pasado el arroz a la producción, dicen. De hecho, el canario acaba de aparecer como el más firme candidato para dirigir Bioshock, la adaptación de un videojuego, que antes había pasado por varias manos. "Las cosas van siempre lentas en Hollywood, pero nunca paran de enviarte guiones y de salir nuevos proyectos", explica López Gallego.En cambio, Luis Berdejo contradice la norma.

El director vasco no tuvo que esperar para empezar a dar órdenes a Kevin Costner en The New Daughter, su primer largometraje del que ultima la posproducción en estos momentos. De Costner dice: "Es un regalo de hombre, trabajador, fácil y agradecido; además el hecho de que sea un cineasta le hace ser respetuoso con los directores". Y de Hollywood, se guarda también su propia enseñanza sobre cómo funcionan las cosas por la meca del cine: "Aquí se habla menos de hacer cosas y se invierte esa energía en hacerlas", dice, el director, que pasó años dando vueltas por productoras españolas con cortos valientes como For(r)est in the Des(s)ert, sin que nadie le hiciera demasiado caso. Pronto se cruzará Berdejo con Vigalondo en Los Ángeles, donde irá a rodar Gangland, que producirá Steven Zaillian, el guionista de La lista de Schindler, que se ha convertido en el padrino de un director que nos entrega la última norma esencial para un novato en Hollywood. Incluso allí hay que saber decir no.

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