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Israelíes y palestinos, decididos a lograr paz, pese a la renuncia de Olmert

EFE

La secretaria de Estado de EE.UU., Condoleezza Rice, reunió hoy a israelíes y palestinos para lograr un acuerdo de paz antes de fin de año y con la confianza de que el próximo relevo en el Gobierno de Israel no suponga un obstáculo.

La reunión, en la que participaban además el principal negociador palestino, Ahmed Qureia, y la ministra israelí de Asuntos Exteriores, Tzipi Livni, entre otros representantes, se celebró en paralelo al anuncio del primer ministro israelí, Ehud Olmert, de que abandonará el Gobierno en septiembre.

La noticia generó nuevas dudas sobre la posibilidad de lograr un acuerdo antes de que termine el mandato del presidente de EE.UU., George W. Bush, en enero de 2009, pero las partes mantuvieron la calma y se comprometieron a seguir persiguiendo este objetivo.

"Decidimos hoy que seguiremos persiguiendo un acuerdo antes de fin de año", dijo tras la reunión Saeb Erekat, representante de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), en una señal de que la decisión de Olmert no va a obstaculizar, en principio, las negociaciones.

"Al final del día, lo que queremos como palestinos es lograr la paz con todos los israelíes, no con tal partido o tal persona", precisó Erekat, quien adelantó que Rice volverá a Oriente Medio el próximo 20 de agosto para continuar las conversaciones.

Por su parte, la responsable de la diplomacia estadounidense calificó la reunión de "muy fructífera" y, aunque no se refirió directamente a la decisión de Olmert, señaló que los planes no han cambiado en este encuentro, una visión que apoyó la Casa Blanca.

De hecho, Bush, llamó hoy a Olmert para expresarle sus mejores deseos en su futuro, y, según el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Gordon Johndroe, pretende seguir trabajando de cerca con el primer ministro israelí hasta que abandone su cargo.

"Los asuntos (a tratar) son complicados y siempre lo han sido; no hay nada sorprendente en ello, pero el objetivo sigue siendo el mismo", el de alcanzar un acuerdo antes de fin de año, explicó Rice a los periodistas después de la reunión trilateral.

Su portavoz, Sean McCormack, fue más claro al respecto, al destacar, en su rueda de prensa diaria, que Washington continuará trabajando sobre la misma base que hasta ahora.

"Deseamos trabajar con todos los líderes israelíes en el Gobierno, ya sea con este o con algún futuro Gobierno", añadió McCormack, quien puntualizó que "las condiciones nunca serán perfectas para llegar a un acuerdo que lleve a la paz entre israelíes y palestinos".

"El hecho es que si esperas el momento perfecto (...) vas a estar esperando para siempre, porque probablemente nunca habrá un momento perfecto" para propiciar un acuerdo de paz, afirmó.

Livni, que se perfila como posible sucesora de Olmert, abandonó el Departamento de Estado sin hacer declaraciones a la prensa, pero ella ha manifestado reiteradamente su apuesta por el diálogo.

Olmert aseguró desde Jerusalén que en los meses que le quedan en el cargo seguirá trabajando para alcanzar una paz con sus vecinos, que ve "más cerca que nunca".

Pese a la decisión de todos de intentar lograr un acuerdo antes de fin de año, Erekat sugirió que los palestinos no permitirán que el límite de tiempo fijado por EE.UU. los obligue a aceptar un plan a medias, al afirmar que buscan un acuerdo completo o ninguno.

"No permitiremos que el tiempo nos ahogue. La sustancia (del acuerdo) es muy importante", declaró. "No optaremos por un acuerdo parcial, acortado o cualquier cosa que no sea un acuerdo completo sobre todos los asuntos", añadió.

El lunes, Olmert dejó en evidencia los obstáculos que existen para cerrar un acuerdo, tras señalar que es "prácticamente imposible" alcanzar este año un compromiso con los palestinos sobre Jerusalén.

Los palestinos quieren establecer en la parte este de la ciudad, la zona árabe, la capital de su futuro Estado independiente.

Más allá del estatus de Jerusalén, existen otras dificultades en el proceso de negociación como la delimitación de las fronteras y el problema de los refugiados palestinos.

Sin embargo, en estos aspectos las posiciones de ambas partes son más cercanas, según han reconocido.

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