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Un juez dice que retirar a Falange de la iglesia es ilegal

El obispado de Ávila se vanagloria de defender la permanencia de los símbolos falangistas en sus parroquias

DIEGO BARCALA

El obispado de Ávila se vanagloria de defender la permanencia de los símbolos falangistas en sus parroquias. Una sentencia de un juzgado de lo contencioso-administrativo de Ávila ha dado la razón al obispo, monseñor Jesús García Burillo, y ha anulado la decisión del Pleno del Ayuntamiento del pueblo abulense de Pedro Bernardo (1.100 habitantes), que ordenó la retirada de una placa colocada en la década de 1940 en la iglesia del pueblo. La señal rezaba: "José Antonio Primo de Rivera ¡Presente!", junto con una lista de 17 nombres de fusilados por los republicanos.

La placa fue retirada en julio de 2008. El consistorio, con nueve concejales, adoptó la decisión en cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica. La legislación impide el ensalzamiento de figuras franquistas en lugares públicos. El obispado anunció entonces que emprendería acciones legales ante lo que consideró un "atropello" por invadir una propiedad privada. El juez les dio la razón en una sentencia del pasado 29 de abril, según una nota del propio obispado recogida por Efe. El juez cree que la orden municipal "no es conforme ni ajustada a derecho". No obstante, la sentencia señala que el daño es "irreparable" porque la placa ya fue hecha añicos el pasado julio.

La única concejal socialista del pueblo, Isabel Fernández, sacó adelante la decisión municipal. La respuesta del cura local, Luis Carlos Hernández, fue colocar el nombre de la edil subrayado en la puerta de la parroquia. "Le dije que no me señalara como si fuera una delincuente, porque me estaban haciendo la vida imposible", recuerda Fernández.

Los vecinos han talado los manzanos de su finca en cuatro ocasiones y se ha visto obligada a retirar una placa que homenajeaba a su abuelo socialista, fusilado en el pueblo en 1936.

El obispado recurrió la decisión administrativa adoptada en el pleno municipal y denunció a cuatro vecinos. El juzgado desestimó la demanda penal. "Nos enteramos en abril de la sentencia, pero no recurrimos para evitar problemas", explica Fernández.

Varios habitantes trataron de impedir el trabajo de los obreros. Desde entonces, en la pared de la parroquia queda el sello en rojo que inmortaliza a los "mártires" de Pedro Bernardo. En ningún lado aparecen los 23 fusilados por los falangistas.

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