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Mugabe llama mentirosos a quienes hablan de un posible fraude electoral

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El presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, se mostró hoy confiado de su victoria en las elecciones del próximo sábado y acusó al Reino Unido y EEUU de estar detrás de las "diabólicas mentiras" sobre un posible fraude.

En una de sus últimas actividades en la campaña electoral, Mugabe, que se enfrenta a la elección más difícil en los 28 años que lleva en el poder, dijo que la oposición debe estar lista para aceptar su derrota.

"Tenéis que prepararos para perder", dijo Mugabe, de 84 años, refiriéndose al Movimiento para el Cambio Democrático (MDC), el principal partido de la oposición y la alternativa más sólida a Mugabe que encuentra el electorado.

Mugabe y el candidato presidencial del MDC, Morgan Tsvangirai, junto con el ex ministro de Finanzas Simba Makoni, que se presenta como independiente, competirán el próximo sábado en unos comicios que también serán parlamentarios y locales.

Las elecciones más recientes en Zimbabue se han desarrollado con graves errores de organización y denuncias de fraude de parte de la oposición y de observadores electorales independientes.

En esta ocasión, la oposición teme que Mugabe vuelva a recurrir a la manipulación de voto teniendo en cuenta que la crisis económica que atraviesa el país, la más grave en la historia del país, le restará apoyo electoral.

Mugabe se dirigió a sus partidarios en un estadio de esta localidad del noroeste del país, en la provincia de Mashonaland Central, considerada como uno de los principales bastiones políticos del gobernante, el único que ha tenido Zimbabue desde su independencia, en 1980.

El jefe de Estado dijo que si las urnas dan la victoria al partido gobernante, ZANU-PF, la oposición debe aceptarlo, de la misma forma que lo aceptará el Gobierno si la victoria es de la oposición.

"Lo hemos venido aceptando cuando vosotros (la oposición) habéis ganado en ciudades, y nunca lo hemos rechazado. No ha habido ninguna ocasión en la que hayamos dicho que no habéis ganado", insistió.

En las elecciones presidenciales del 2002, en las que Mugabe tuvo una victoria muy ajustada respecto a Tsvangirai, así como en las parlamentarias del 2005, la oposición denunció maniobras fraudulentas, ventajas del partido gobernante en el uso de los recursos públicos y limitaciones en el acceso al electorado.

En su discurso, Mugabe acusó al Reino Unido y a Estados Unidos de estar detrás de las alegaciones de posible manipulación de votos y de actuar como "amos" imponiendo sus posturas a la oposición.

"Sus amos están diciendo ahora que las elecciones no serán libres ni justas. Son unos malditos y diabólicos mentirosos", insistió.

Los Gobiernos de Londres y de Washington, agregó, "están preparando al mundo para aceptar su mentira de que, en caso de que ganemos, no habrá una votación libre y justa".

Al igual que en las elecciones parlamentarias del 2005, el régimen de Mugabe ha impedido la llegada de equipos de observadores electorales de la Unión Europea y de EEUU. En las presidenciales del 2002 el jefe de la misión electoral europea fue expulsado del país.

A pesar de las afirmaciones de hoy y de otros mítines, existen evidencias en el terreno de que Mugabe no está muy dispuesto a aceptar que la oposición tenga las mismas oportunidades que el Gobierno para llegar al poder.

La semana pasada, Mugabe derogó una sección de la ley electoral que impedía a los agentes policiales entrar en los centros de votación.

La policía generalmente es percibida como un sector que apoya a Mugabe, e inclusive el jefe de la Policía, Augustine Chihuri, señaló recientemente que no aceptaría que el país fuera gobernado por "marionetas apoyadas por Occidente".

El permiso para que los agentes puedan entrar en los centros de votación, fue una medida aprobada sin explicaciones, a pesar de que el tema consumió muchos debates entre el Gobierno y la oposición cuando se diseñaba el esquema electoral el año pasado.

Unido a ello, Mugabe sistemáticamente ha prohibido a la oposición difundir sus actos políticos en los medios públicos de comunicación, algo que está incluido en las recomendaciones fijadas por un organismo regional que vincula a los países de África del Sur.