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El presidente surcoreano insta al Norte a dejar las armas y abrirse al mundo

EFE

El presidente surcoreano, Lee Myung-bak, instó hoy a Corea del Norte a olvidar sus intenciones nucleares y a abrirse al mundo, un día después de que Pyongyang celebrara con un desfile militar el centenario de su fundador, informó la agencia Yonhap.

"Corea del Norte no tiene la necesidad de provocar miedo. Nadie intenta amenazar o cambiar a Corea del Norte a través de la fuerza o la coerción", afirmó Lee en su discurso radiofónico quincenal, en el que auguró que si el país decide cambiar, no sólo Seúl, sino la comunidad internacional "querrán cooperar" con Pyongyang.

Las declaraciones de Lee se producen después de que el régimen de Kim Jong-un festejara ayer, con un masivo desfile militar en Pyongyang, el centenario del fundador del país, Kim Il-sung, y tras su intento fallido, el viernes, de lanzar un supuesto satélite de observación terrestre mediante un cohete portador.

"Corea del Norte debe pensar que puede amenazar al mundo y promover su unidad interna con armas nucleares y misiles, pero esto les pone en un gran peligro", añadió Lee.

El lanzamiento, que países como Corea del Sur, EEUU o Japón, consideran como una prueba balística encubierta, provocó la condena de la comunidad internacional al violar dos resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU.

Lee añadió que el único modo en que Corea del Norte puede sobrevivir es abandonando su programa nuclear y cooperando con la comunidad internacional a través de reformas y de su apertura, tal y como han hecho otros países como China o Vietnam.

Según las estimaciones surcoreanas, el frustrado lanzamiento del cohete le supuso a Pyongyang un gasto estimado de 850 millones de dólares, lo que habría permitido comprar hasta 2,5 millones de toneladas de maíz para alimentar a su empobrecida población.

Algo que para Lee es incomprensible ya que "el propósito de la existencia de un país es hacer vivir a la gente feliz y cómoda", añadió el presidente de Corea del Sur, en guerra técnica con el Norte desde que el conflicto que las enfrentó entre 1950 y 1953 concluyera con un armisticio en vez de un tratado de paz.

Precisamente, el lanzamiento del cohete provocó que Washington diera por cancelado el pacto suscrito en febrero que le comprometía a suministrar 240.000 toneladas de ayuda alimentaria a cambio de que Pyongyang abandonara sus programas nucleares y de misiles.

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