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Rajoy veta a González para Caja Madrid

El líder del PP ya ha decidido quién sustituirá a Blesa y no es el número dos de Aguirre

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Mariano Rajoy ya tiene decidido a quién quiere ver al frente de Caja Madrid. Y no es al vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González. Fuentes cercanas al líder conservador dicen que ha pensado en una persona que Esperanza Aguirre no podrá rechazar 'de ningún modo'. Pero no dan un nombre. Sigue, por tanto, el misterio.

A falta de conocer al elegido, en el PP se extiende la certeza de que la llave del sillón de Caja Madrid la guarda Rajoy en su bolsillo. Parece que Aguirre, con el fin de enterrar viejas rencillas, está más dispuesta que nunca a consensuar un candidato. Aunque nadie descarta que se reabra una nueva guerra interna.

Lo que parece evidente es que se alejan cada vez más las posibilidades de González. En el PP de Madrid no han ocultado nunca que pensaban en él para sustituir a Miguel Blesa como presidente de la entidad financiera. Pero los que rodean a Rajoy creen que éste jamás ha olvidado que, en plena crisis interna del partido, González fue de los dirigentes más críticos con su liderazgo.

El 2 de junio de 2008, en un tenso Comité Ejecutivo Nacional, la mano derecha de Aguirre dirigió a Rajoy un duro discurso en el que defendió los principios y valores del PP y advirtió del peligro de caer 'en el relativismo, en el tacticismo y en el oportunismo cortoplacista y acomplejado'. Además, repitió sin cesar que 'algo se había hecho mal' en el partido, enumerando varias cuestiones y recalcando, por encima de todas ellas, la marcha de María San Gil y José Antonio Ortega Lara.

Estas palabras se le quedaron grabadas a Rajoy, que se mostró por aquel entonces muy molesto con la intervención. Pocos días después, en el Congreso de Valencia, tuvo la oportunidad de devolvérsela dejándole fuera del Comité Ejecutivo Nacional.

Pero no es lo único que juega en contra del dirigente madrileño. A los gallardonistas les produce urticaria y además lleva siendo centro de polémica desde hace varios meses al convertirse en uno de los supuestos espiados por el Gobierno regional y al haberse publicado dos dossiers con información sobre su patrimonio, relaciones, viajes y adjudicaciones sospechosas.

En la Asamblea de Madrid, muchos de sus compañeros saben que para González sería una salida 'fantástica' y les consta que a él le interesa. Hay quien apunta que ha estado tratando de recabar apoyos y que en el camino llamó a la puerta de los socialistas. En el PSOE niegan haber alcanzado cualquier tipo de acuerdo con él. Explican que sólo han pactado con Aguirre las cuotas de representatividad en los órganos de gobierno de Caja Madrid.

Ahora todos están con los ojos puestos en el 9 de octubre, fecha que tanto la Asamblea de Madrid como los ayuntamientos y entidades representativas tienen como tope para informar a la Comisión Electoral de quiénes serán sus delegados. Es un paso más para que las elecciones culminen en noviembre con nuevo presidente.

A Aguirre le interesaba que González ocupara el puesto. De hecho, le permitía llevar a cabo una remodelación de su Gabinete y relanzar de ese modo su proyecto, salpicado por el caso Gürtel. En la Asamblea de Madrid, donde se celebra mañana y pasado el debate sobre el estado de la región, hacen apuestas. Pero la presidenta del PP de Madrid sigue la máxima de Rato: 'Si vas a hacer cambios, ni los pienses'.

'Si vas a hacer cambios, ni los pienses'

En cualquier caso, en el PP están extendidas las cábalas con nombres para presidir Caja Madrid. Suenan con mucha fuerza el de Luis de Guindos, ex secretario de Estado de Economía, y el de Manuel Pizarro, actual portavoz de la Comisión Constitucional en el Congreso. Pero también se ha hablado del actual vicepresidente de la Caja, Estanislado Rodríguez Ponga, y hasta de Ángel Acebes, ex secretario general del PP. Un grupo de aspirantes entre los que, como alguien apunta, se podría incluir un señor X capaz de sorprender a todos.

Cuando, hace tan solo unos días, le preguntaron a Aguirre qué le parecía el nombre de Rodrigo Rato, se mostró cauta porque conoce de sobra la falta de feeling que existe entre Rajoy y él. Por supuesto, reconoció sus cualidades para el puesto. Pero se zafó diciendo que la Ley de Cajas prevé que primero se renueve a la mitad del consejo de administración y que será este órgano quien elija a su máxima autoridad.