Público
Público

El repelente contra mosquitos es tóxico para los nervios

El DEET, utilizado por 200 millones de personas, actúa como el gas sarín en ratones.

MANUEL ANSEDE

El ingrediente más habitual de los repelentes contra insectos, el DEET o dietiltoluamida, es tóxico para el sistema nervioso central.

Un equipo de investigadores franceses ha descubierto que esta sustancia química, desarrollada en 1946 por el ejército de EEUU para proteger a los soldados en zonas infestadas de insectos, inhibe en los ratones la actividad de una pieza clave en el funcionamiento del sistema nervioso, la enzima acetilcolinesterasa, cuyo bloqueo puede desencadenar prolongadas contracciones musculares.

Su mecanismo de acción es similar al del gas sarín, fabricado de manera masiva por los nazis en la Segunda Guerra Mundial y recuperado por los miembros de una secta japonesa en 1995 para atentar en el metro de Tokio.

Los científicos, dirigidos por el médico Vincent Corbel, del Instituto de Investigación para el Desarrollo de Montpellier, han observado que la interacción entre el DEET y algunos insecticidas comunes, como los carbamatos, incrementa su toxicidad. Para Corbel, "estos hallazgos cuestionan la seguridad del DEET, sobre todo cuando se utiliza en combinación con otros químicos, y ponen de relieve la importancia de un enfoque multidisciplinar en el desarrollo de repelentes de insectos más seguros para su uso en la sanidad pública".

En su estudio, publicado hoy en la revista BMC Biology, los autores subrayan que 200 millones de personas utilizan cada año este compuesto químico, presente en repelentes muy familiares para los que viajan a países tropicales. Desde su popularización en EEUU en 1957, se han aplicado 8.000 millones de dosis de DEET en todo el planeta.

El equipo de científicos hace en su artículo un llamamiento a que se hagan más investigaciones "con urgencia" para confirmar o descartar la neurotoxicidad del DEET en los seres humanos. Pese a estos nuevos resultados, el repelente sigue siendo una referencia para evitar las picaduras de los mosquitos responsables de la transmisión de enfermedades como la malaria, el dengue y el virus del Nilo occidental.

 

Más noticias de Política y Sociedad