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De la Rosa señala a Folchi por los pagos a Hacienda

Atribuye a su antiguo hombre de confianza los sobornos

ALBERT MARTÍN VIDAL

'No'. 'No me suena'. 'No lo sé'. 'Nada'. 'No, rotundamente no'. 'Mi desconocimiento era total'. 'Por todas estas facturas se me preguntó en Madrid y se me absolvió'. 'Tenía personas de confianza que trabajaban desde hacía más de 20 años conmigo y yo delegaba en ellas'.

Javier De la Rosa compareció ayer en el macrojuicio por la corrupción en Hacienda durante los años 90 convertido en un frontón y con un amplio y variado repertorio de negativas. Según su versión, desconocía los pagos efectuados en cuentas suizas a quienes fueron altos cargos de Hacienda Ernesto Aguiar y Josep Maria Huguet, y los asuntos fiscales del Grupo Torras.

El empresario, que se enfrenta a una petición de ocho años de cárcel, respondió a un interrogatorio que se alargó durante casi tres horas y demostró con su aplomo la larga experiencia que ha acumulado en estas situaciones. De la Rosa centró sus esfuerzos en convencer al tribunal de que su antiguo asesor financiero, Juan José Folchi, fue el responsable de las ilegalidades cometidas desde el complejo conglomerado de sociedades del Grupo Torras.

'El señor Folchi hacía y deshacía', explicó, gráficamente. 'Era el alma jurídica del Grupo Torras', añadió. Según su versión, su antigua mano derecha realizó los pagos de 300 millones de pesetas a los altos cargos de Hacienda gracias a un dinero que 'se auto-adjudicó' como honorarios.

De la Rosa manifestó que supo de estos pagos tiempo después y le pidió a Folchi que separara esas actividades de su trabajo en el grupo Torras. Y en cierta ocasión, según dijo, su asesor fiscal le dijo que no debía preocuparse por las inspecciones fiscales, dado que él tenía 'relaciones estupendas' con responsables de Hacienda porque gestionaba la cartera de valores de familiares del ex ministro José Borrell e inversiones en bolsa de Aguiar.

Su asesor le habríadicho que tenía «relaciones estupendas» 

Además, ofreció detalles para atestiguar la gran confianza que tenía depositada en su abogado como, por ejemplo, que Folchi y llegó a hacer las declaraciones de Hacienda a su suegro. Ambos imputados ya fueron condenados por apropiación indebida de fondos de esta empresa.

De la Rosa, además, negó una por una decenas de movimientos sospechosos realizados mientras él estaba al frente de la empresa. Tantas negativas dio, que la juez le preguntó a partir de qué cantidad solía tener conocimiento de los pagos. 'A partir de 500 o 1.000 millones', respondió el financiero, que se vio obligado a rectificar y admitir que sí tuvo conocimiento de un crédito por valor de 47.000 millones de pesetas. '¿Cómo es posible que dejara ese crédito en mano de otras personas?', preguntó la jueza. 'No he dicho eso nunca', replicó De la Rosa. 'Yo creo que sí', incidió la presidenta de la sala. 'Pues he dicho mal', zanjó el acusado.

El momento más tenso de la mañana llegó cuando el abogado de Juan José Folchi interrogó a De la Rosa, un trance que el financiero saldó sin mayores problemas con una catarata de monosílabos, silencios y alusiones a declaraciones ya efectuadas en anteriores juicios.

El financiero negó conocer decenas de facturas de Torras

A lo largo de la sesión de De la Rosa aparecieron nombres de empresas implicadas en los grandes escándalos financieros de los 90, como Kio, Sarrió o Torras Papel. El empresario también recordó el papel que jugó la invasión de Kuwait por parte de Irak en sus actividades, o la carta que Folchi envió en su momento a José Borrell cuando era secretario de Estado de Hacienda.

Sonó todo muy antiguo, al relato de los tiempos en que Javier De la Rosa era envidiado y respetado. Al gran empresario se le nota ya el peso de los años; lleva tiempo durmiendo en la prisión de Can Brians.

Javier de la Rosa, que fue calificado por Jordi Pujol como 'empresario modelo', es la cara más conocida de la época del pelotazo de los años 90 en Catalunya. Condenado ya diversas veces por diferentes delitos relacionados con el caso Kio y por su actuación al frente del Grupo Torras, De la Rosa cumple actualmente el tercer grado penitenciario en la prisión de Can Brians.

Los abogados del caso afirman que las declaraciones de los acusados y de los testigos no son tan importantes como las pruebas periciales, en las que se determinará hasta qué punto los 14 acusados eran conocedores de los delitos que se les imputan. En muchos casos, como ocurrió ayer en la Audiencia, la estrategia de las defensas ha pasado por inculpar a los superiores o a los subordinados.

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