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A veces, los investigadores tienen que ir a la montaña

Reuters

Por Frederik Joelving

La ciencia ya essuficientemente desafiante en un laboratorio confortable:propuestas ilimitadas de subsidios, experimentos fallidos ypresión para publicar.

Pero, ¿qué ocurre si se quiere estudiar qué sucede con lospulmones de los montañistas? No hay otra forma de hacerlo quesubir a la montaña.

En el 2005, el equipo de Konrad E. Bloch, del HospitalUniversitario de Zurich, en Suiza, reunió a 35 montañistassanos para lo que parecía más una aventura que un estudiomédico.

El grupo voló a Islamabad en julio y luego viajó en ómnibusdurante cinco días hasta el monte Muztagh Ata, de 7.546 metrosde altura, en China.

Bloch, de 50 años en ese momento y con una sola experienciaprevia de alpinismo, dijo que podía tolerar la altura. Pero nofue tan sencillo. "Fue un desafío porque, como investigador,tuve que levantarme una hora antes que el resto y organizar losequipos", contó.

El equipo dividió a los montañistas (el mayor tenía 65años) en dos grupos, que ascendieron a distinta velocidad.Diecisiete no llegaron a la cima: en el camino sufrieron el malde montaña, agotamiento y tuvieron que regresar al campamento.

Algunas noches, durante las tres semanas de ascenso, losmontañistas usaron una camisa de alta tecnología con sensoresincorporados para medir su respiración, latidos y nivel deoxígeno en sangre.

El esfuerzo valió la pena. En el estudio publicado onlineen el American Journal of Respiratory and Critical CareMedicine, el equipo informó que los niveles de oxígenoaumentaban a medida que los montañistas se acostumbraban alambiente adverso, pese a las alteraciones respiratorias en laaltura.

De hecho, los llamados ciclos respiratorios periódicos, enlos cuales los montañistas hacen varias inspiracionesprofundas, luego respiran normalmente o dejan de respirar porsegundos, aumentaron con buen resultado.

"Hay que reconocer que esos ciclos respiratorios son unsubproducto desafortunado de una buena adaptación general",dijo el doctor Martin Burtscher, presidente de la SociedadAustríaca de Medicina de Montaña, que no participó en elestudio.

"Estos resultados tranquilizan a los montañistas porquedemuestran que los ciclos son algo normal en la altura", agregóBurtscher, de la Universidad de Innsbruck.

"De todos modos, no hay que olvidar que la altura es unambiente hostil para la vida humana y que los ciclosrespiratorios alteran la calidad del sueño", advirtió.

FUENTE: American Journal of Respiratory and Critical CareMedicine, online 4 de mayo del 2010.

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