Si te preocupa el cuidado del medio ambiente y, aunque sigues gran parte de los buenos hábitos de reciclaje, tienes la sensación de que siempre se puede hacer algo más, tal vez te interese lo que te proponemos en esta ocasión.

Y es que hacer compost en casa es un paso más allá en nuestros hábitos ecológicos, además de una buena manera de enseñar a los niños a respetar el entorno y ejercer un consumo responsable. Por ello, te explicamos cómo hacer compostaje casero si te decides a ponerte manos a la obra.

Compost

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Fuente: Pixabay/Antranias

Para dejar claro en un principio esto del compostaje es necesario comprender qué es el compost. Se trata de un abono natural con nutrientes, sin fertilizantes químicos, que se puede utilizar tanto en el jardín como en el campo, invernaderos o las plantas que tengamos en casa.

Entre las principales ventajas, se encuentra el evitar que los desechos de materia orgánica terminen contaminando el medio ambiente, además de sustituir los abonos con componentes químicos por unos naturales. Para hacer compost en casa solo necesitas tener en cuenta reciclar para ello los residuos biodegradables que generas en familia.

Utensilios para compostaje

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Fuente: Pixabay/dmoreaurh

Para hacer compostaje casero y obtener este abono lo más importante que necesitas es un cubo para compostaje, también denominado compostador.  Este recipiente o depósito prefabricado se utiliza de forma específica para ir arrojando en él esos desechos orgánicos que se descomponen. Los encontrarás a partir de 7 euros, según el material del que están elaborados (plástico, resina, madera, metal, etc.) y su capacidad. Los de pequeño tamaño son similares al típico cubo de basura que se coloca en la cocina. De igual modo, si lo tuyo son los proyectos DIY y el reciclaje, puedes construir tu propio compostador con algún tiesto o caja de fruta, por ejemplo.

Además del cubo, te serán de utilidad utensilios como unas tijeras de podar, un rastrillo, de menor o mayor tamaño según la capacidad del cubo para compostaje, o un tamiz.

Residuos orgánicos

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Fuente: Pixabay/ivabalk

Es muy importante saber qué desechos podemos y no podemos tirar en nuestro compostador para conseguir un buen abono. Puedes arrojar en él desde flores, plantas, restos de fruta, infusiones, corchos, papeles de cocina, servilletas, aceite, vinagre, café, paja y estiércol. Pero no debes echar en el cubo ni restos de carnes ni de pescados, huesos, cenizas, estiércol de las mascotas ni materiales no orgánicos.

Los residuos debes tirarlos cuanto más pequeños mejor, ya que así los microorganismos actuarán con mayor rapidez. Deberás arrojarlos intercalando materiales secos (cartón, ramas, hojas secas, etc.) y húmedos o verdes (restos de frutas, pieles de patatas, hojas verdes, césped, posos de café, etc.), ya que unos aportan carbono y los otros nitrógeno. De este modo, se mantendrá el equilibrio y conseguirás un buen abono. Recuerda ventilar el compost de forma periódica.

Cómo tirar los residuos

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Fuente: Pixabay/Antranias

Para hacer un buen compost, debes colocar como fondo en el compostador una capa de material leñoso, es decir, ramas y piñas que permitan que circule el aire. Calcula que este lecho debe rondar los 30 centímetros. A continuación deberás ir apilando los residuos orgánicos en capas más una capa de estiércol de animales de granja, que acelerará la descomposición. Luego se irán añadiendo otros residuos, alternando los secos y los húmedos.

Con el rastrillo habremos de remover con frecuencia el contenido del cubo, para que así los microorganismos puedan respirar y circule el aire, de manera que no se deriven de él malos olores. También es conveniente que reguemos un poco el contenido para que la humedad penetre en todas las capas, pero sin llegar a encharcarlo.

Tras un semestre, puedes empezar a coger el compost casero para usarlo como abono. El olor que tendrá te recordará a la tierra húmeda del bosque.

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