¿Merecen la pena las cuentas remuneradas?
Son uno de los productos más anunciados por las entidades bancarias y prometen rendimiento sin riesgo pero, ¿es oro todo lo que reluce?

Zaragoza--Actualizado a
Dice el refrán que “dinero ahorrado, dos veces ganado” y, aunque tiene su razón de ser, lo cierto es que la sabiduría popular se ha quedado ligeramente desactualizada. Si bien conseguir guardar algo de dinero es positivo para toda economía doméstica, y muy complicado actualmente debido al contexto existente con una inflación por las nubes y la sempiterna crisis habitacional, existen maneras por las que conseguir que el ahorro se convierta en ganancias literales. Todo ello sin correr un riesgo especial o participar en mercados altamente especulativos o indeseables.
En el mercado se ofertan varios productos que prometen una serie de ganancias más o menos seguras a cambio de depositar en ellos tus ahorros. Son muchas opciones diferentes, que merecen ser estudiadas pues no todas se adaptan a nuestras necesidades o capacidades: depósitos a plazo fijo, fondos monetarios, cuentas con interés según el saldo… aunque las más populares son las llamadas cuentas remuneradas.
Qué son las cuentas remuneradas
En pocas palabras, una cuenta remunerada es aquella que ofrece un interés determinado por el dinero que se encuentra depositado en ella. En cierto modo, se trata del híbrido entre una cuenta corriente y una cuenta de ahorros, pues genera un rendimiento adicional sin evitar que el usuario pueda tener una cierta liquidez en caso de que necesite disponer del dinero allí guardado.
En la práctica su funcionamiento es muy sencillo y, de hecho, esta simplicidad es una de las claves de su éxito. Básicamente, la entidad aplica un tipo de interés sobre el saldo existente en la cuenta y al final de cada periodo pactado se reciben los intereses generados. Generalmente al final de cada mes, aunque algunas entidades pueden ofrecerlo incluso a diario. De esta manera, cuanto mayor sea el saldo y el tipo de interés, mayor será también la cantidad que se obtiene.
Ventajas de las cuentas remuneradas
La principal ventaja de las cuentas remuneradas es que ofrecen un rendimiento casi inmediato sin asumir ningún riesgo significativo. Es decir, el dinero depositado está generando intereses desde el primer día, sin necesidad de conocimientos sobre el mercado bursátil ni apostar por productos complejos que requieren de una mayor expertise. No solo eso, la gran mayoría están protegidas por el Fondo de Garantía de Depósitos, lo que permite despreocuparse casi por completo.
Además, las cuentas remuneradas ofrecen una liquidez total. Es decir, a diferencia de lo que sucede con un depósito de plazo fijo, aquí se puede disponer del dinero depositado siempre que se necesite. Una flexibilidad muy importante en el contexto económico actual, que además las convierte en el producto ideal para aquellos que busquen un depósito a corto plazo. Este concepto de inmediatez se suele trasladar, además, al funcionamiento de las mismas. Su apertura suele ser muy sencilla y requiere de muy pocos pasos, de hecho muchas se pueden contratar a través de Internet sin necesidad de acudir a una entidad bancaria.
Desventajas de las cuentas remuneradas
Entonces, ¿se trata del producto perfecto? No, claro que no. Las cuentas remuneradas tienen sus contras y es necesario conocerlas antes de decantarse por ellas. Para encontrarlas es necesario leer la letra pequeña y así saber todas sus condiciones.
Por ejemplo, en muchas ocasiones, las cuentas remuneradas exigen una serie de requisitos de vinculación con la entidad bancaria como: domiciliar la nómina, mantener un saldo mínimo elevado, usar la tarjeta o contratar otros productos asociados. Por ello, es importante saber cuáles son las condiciones impuestas por el banco para poder acceder al tipo de interés máximo. Al mismo tiempo, en muchas ocasiones existe un límite de saldo sobre el que pagar intereses. Es decir, que en la práctica no siempre se consigue más rendimiento por más dinero ahorrado.
Por último, es importante no olvidar el impacto fiscal y las posibles comisiones asociadas. Los intereses generados tributan como rendimientos del capital mobiliario, por lo que la entidad suele aplicar de forma automática la retención correspondiente. Es decir, el beneficio final se puede ver reducido ligeramente. A esto se pueden sumar comisiones por mantenimiento o por incumplimiento de las condiciones exigidas, que pueden mermar o incluso anular las ganancias obtenidas.
Cómo elegir una buena cuenta remunerada
Para elegir una cuenta remunerada es importante no dejarse llevar por la publicidad y escrutar la letra pequeña. De hecho, el aspecto más importante es escrutar la TAE real, pues es el indicador que refleja la rentabilidad real del producto. Algunas entidades bancarias anuncian tipos de interés muy elevados, pero estos son temporales y solo aplican durante un tiempo determinado. Por ello, si queremos saber el rendimiento a medio o largo plazo, es clave fijarse en la duración de la promoción y el interés que se aplicará después de esta. O, como mínimo, saber cuándo termina la promoción y si, una vez que esta expire, podemos llevarnos el dinero a otro sitio sin penalización alguna.
Además, es necesario comprobar si existe algún tipo de saldo máximo remunerado. Saber cuál es el tope (y si podemos llegar a él), nos permitirá valorar si de verdad no sale a cuenta meter nuestros ahorros en una cuenta remunerada o si, de lo contrario, quizá debamos apostar por otro producto. Incluso, podemos estudiar repartir nuestro dinero entre dos cuentas con el fin de lograr la máxima rentabilidad posible, claro que para hacerlo hay que averiguar cuales son las condiciones adosadas al máximo tipo de interés. Es decir, si por ejemplo nos piden tener domiciliada la nómina, esto solo se puede realizar en una cuenta.
Finalmente, algo que no se debe dejar pasar es la calidad operativa de la entidad. Es decir, que se trate de un banco que nos dé facilidades para manejar nuestro dinero y que, al mismo tiempo, sea fiable como para depositarlo en él. O dicho de otro modo, ¿qué comisiones nos cobra?, ¿podemos sacar nuestro dinero gratis en cualquier cajero?, ¿las transferencias son gratuitas?, etc. Actualmente muchas bancas operan en un ámbito digital casi exclusivo, por lo que la funcionalidad de la aplicación o, por el contrario, el poder acudir a una oficina física en caso de duda, son también factores a tener en cuenta antes de decantarnos por una opción u otra.

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