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La bomba atómica marca una nueva era geológica

El impacto de las actividades humanas sobre el planeta Tierra marca el Antropoceno. Sin embargo, sólo el 18% de la población mundial es responsable de esta huella humana.

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Una prueba nuclear de EEUU, en 1946.

¿Qué tiene que ver la acuicultura de langostinos con las telecomunicaciones, o el turismo internacional con la construcción de grandes presas? Estos son cuatro de los 24 indicadores globales que tienen en cuenta los expertos para analizar el impacto de las actividades humanas sobre el planeta Tierra. Ahora, su actualización ha llevado a confirmar la gran aceleración de este impacto desde los años 50, lo que constituye un argumento más para los partidarios de considerar que la Tierra ha entrado definitivamente en una nueva era geológica, marcada por la acción del ser humano, el Antropoceno. Sin embargo, solo el 18% de la población mundial es responsable de esta huella humana.

Concretamente, consideran estos expertos que la fecha de la detonación de la primera bomba atómica, en el desierto de Nuevo Mexico el 16 de julio de 1945, marca el principio del Antropoceno. Los elementos radiactivos depositados en los sedimentos a raíz de aquella y sucesivas explosiones (una cada 9,6 días hasta 1988) tienen un origen inequívocamente humano, como lo tienen los plásticos que se depositan en los fondos marinos.


“Es difícil sobreestimar la escala y la velocidad del cambio. En el transcurso de una vida, la humanidad se ha convertido en una fuerza geológica de escala planetaria”, señala Will Steffen, director del estudio que actualiza los datos hasta 2010 y se publica en The Anthropocene Review. El sistema económico, a través de la globalización, es ya el primer factor de cambio del sistema terrestre, que es la suma interactiva de los procesos físicos, químicos, biológicos y humanos.

El sistema económico, a través de la globalización, es ya el primer factor de cambio del sistema terrestre,

De los 24 indicadores, 12 se refieren a la actividad humana (como el Producto Interior Bruto, la población total o la energía consumida) y los otros 12 muestran los cambios en componentes medioambientales básicos, como la temperatura o la degradación biológica. Sin embargo, solo una pequeña parte de la población es mayoritariamente responsable de que el futuro de la Tierra dependa cada vez más de la actividad humana. Es el 18% de la población total que habita los países de la OCDE y que representa el 74% del Producto Interior Bruto. La Gran Aceleración proporciona una visión dinámica del acoplamiento emergente a escala planetaria, a través de la globalización, entre el sistema socioeconómico humano y el sistema terrestre biofísico, señalan los expertos.

Los 24 indicadores globales de cambio aumentan aceleradamente a partir de 1950

Steffen forma parte del grupo (que incluye a Alejandro Cearreta de la Universidad del País Vasco) que analiza formalmente el Antropoceno por mandato de la Comisión Internacional de Estratigrafía. En la revista Quaternary International este grupo avala los nuevos datos y conclusiones del estudio. El año que viene elaborará las recomendaciones sobre si esta nueva era geológica debe de ser formalizada oficialmente, indica la universidad. Del grupo de trabajo forma parte el premio Nobel Paul Crutzen, que fue, junto a Eugene Stoermer, el primero que propuso el término Antropoceno para la época actual de nuestro planeta, caracterizada por los cambios inducidos por la actividad humana que pondrían fin a 12.000 años de variabilidad natural del anterior Holoceno.

“Desde los años 50 nuestra especie está llevando al planeta fuera de su variabilidad natural, algo que no ha ocurrido nunca antes. Nos jugamos el futuro de nuestra propia especie, la única que tiene cultura y puede transformar el mundo que le rodea”, Cearreta señala en declaraciones a Radio Nacional.

Solo una pequeña parte de la población es mayoritariamente responsable de que el futuro de la Tierra

“De todas las tendencias socioeconómicas solo la construcción de grandes presas parece haberse frenado y solo una de las tendencias del sistema terrestre, la recuperación de la capa de ozono, puede ser el resultado de una intervención humana intencionada. La no aceleración de las capturas de peces marinos no se debe a una acción deliberada, sino a la sobrepesca”, explica Lisa Deutsch, que ha participado en la recopilación de los datos.

Los expertos han hecho coincidir la publicación de los nuevos datos con el foro económico de Davos y también han señalado, en la revista Science, que la humanidad ha sobrepasado ya cuatro de las nueve “fronteras planetarias”, un concepto presentado en 2009 y todavía en discusión. Por ejemplo, dos elementos esenciales para la vida como son el fósforo y el nitrógeno han aumentado muchísimo en algunos ecosistemas debido a la agricultura intensiva, con efectos perjudiciales para la calidad del agua. En otras partes del planeta, sin embargo, estos elementos escasean. Las fronteras que se han sobrepasado, siempre según los que apoyan este concepto, son las del cambio climático, la pérdida de integridad de la biosfera, los cambios en el uso de la tierra y los citados ciclos alterados del fósforo y nitrógeno. Las dos primeras se consideran las más importantes de las nueve para un futuro seguro para la humanidad.

¿Y cómo ven el futuro los estudiosos del estado de la Tierra? Pues parece que el crecimiento exponencial de la población será pronto cosa del pasado y posiblemente se estabilizará este mismo siglo. El rápido aumento de las telecomunicaciones móviles supone una oportunidad de avance rápido para los países en vías de desarrollo y falta por ver si lo mismo se consigue en el campo de la energía, con lo que el impacto medioambiental del desarrollo decrecería. Sin embargo, el cambio climático y la pérdida de los bosques siguen siendo amenazas significativas para el futuro de la Tierra y hasta 2050 no se conocerá si la gran aceleración detectada en la huella humana es perdurable o no.