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La expansión de las bacterias en el mar no tiene límites

Un estudio español muestra que las microalgas no están limitadas por la geografía

N. D.

Los microbios del plancton no sólo son claves para absorber CO2 y alimentar a otras especies; también son de los seres vivos más viajeros. Un estudio del investigador de la Universidad de Vigo Pedro Cermeño que publica hoy Science mantiene que, al contrario que el resto de las criaturas macroscópicas, estos microorganismos se expanden por los océanos sin ningún tipo de limitación geográfica. De hecho, lo llevan haciendo más de un millón de años.

Cermeño cuestiona un dogma de la biología: que la expansión de cualquier especie la limitan las condiciones del entorno pero también barreras geográficas como montañas, valles o acantilados. Mientras que esto es evidente en la mayoría de especies macroscópicas, cuando el tamaño es menor de un milímetro las cosas no están tan claras. Algunos estudios han argumentado que incluso el plancton que puebla el océano está constreñido por barreras geográficas.

El estudio de Cermeño, junto a Paul Falkowski, de la Universidad de Rutgers (EEUU), prueba que no es así. Para ello analizaron las similitudes genéticas entre más de 300 especies de microalgas marinas, desde hace 1,5 millones de años a la actualidad. Las variedades de estos microbios, conocidos como diatomeas, son muy diferentes entre zonas templadas o frías de los océanos. Pero a pesar de las barreras geográficas submarinas, las zonas del Atlántico o el Pacífico con temperaturas similares, pero separadas por miles de kilómetros, comparten hasta el 95% de las variedades. Esto demuestra que no todos los seres vivos responden a las mismas reglas evolutivas, según los autores.