Llega el cambio de hora a España: ¿Es mejor el horario de invierno aunque se prefiera el de verano?
La propuesta para suprimir los ajustes sigue bloqueada en la Unión Europea por la falta de acuerdo entre los Estados miembros.

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El cambio de hora vuelve este domingo 25 de octubre y, con él, regresa el debate sobre qué horario es mejor para la salud. Aunque atrasar el reloj permitirá dormir una hora más y disfrutar de más luz por la mañana, también hará que anochezca antes, justo cuando muchas personas todavía están trabajando o estudiando. Una modificación que parece pequeña, pero que puede influir en las rutinas y en el descanso.
Más allá de las preferencias personales, la ciencia apunta a que el horario de invierno es el más beneficioso para el organismo. La clave está en cómo la luz solar regula el reloj biológico, responsable de los ciclos de sueño y vigilia y de otras funciones del cuerpo. Por eso, los especialistas en sueño defienden mantener este horario durante todo el año y poner fin a los cambios estacionales. Pero ¿por qué es mejor para la salud y qué efectos tiene la luz de la mañana frente a la de la tarde?
¿Por qué es mejor el horario de invierno según la ciencia?
La Sociedad Española de Sueño (SES) sostiene en un comunicado que el horario de invierno es el más beneficioso para la salud y recomienda mantenerlo durante todo el año, sin adelantar ni retrasar los relojes cada seis meses. La entidad considera que este modelo permite aprovechar mejor la luz natural durante las horas en las que la mayoría de la población trabaja o estudia, especialmente a primera hora de la mañana. La exposición solar es uno de los factores externos que más influyen en el reloj biológico, el mecanismo interno del cerebro que regula los ciclos de sueño y vigilia y ayuda a mantener un descanso regular.
La sociedad advierte de que la falta de luz por la mañana y el exceso de luminosidad por la noche pueden retrasar el reloj interno y desajustar los horarios de descanso. Como consecuencia, las personas tienden a acostarse más tarde y a levantarse también más tarde, lo que puede reducir las horas de sueño durante los días laborables y llevarlas a intentar recuperarlas durante los fines de semana. Según la SES, este patrón puede perjudicar el rendimiento laboral y académico y, si se mantiene en el tiempo, favorecer problemas de salud relacionados con un descanso insuficiente o de mala calidad.
Además, la organización recuerda que cada cambio de hora obliga al organismo a atravesar un periodo de adaptación que puede prolongarse durante varios días. Durante ese tiempo, algunas personas pueden experimentar irritabilidad, dificultades para concentrarse, insomnio o un menor rendimiento laboral y académico. Por ello, la SES considera que mantener un horario estable ayudaría a evitar estos desajustes y a conservar un ritmo biológico más regular.
La recomendación de la sociedad española coincide con las conclusiones de una investigación de Stanford Medicine publicada en septiembre de 2025 en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). El estudio comparó los posibles efectos sobre la salud de mantener el horario estándar durante todo el año, adoptar el horario de verano de forma permanente o continuar alternando entre ambos.
A través de modelos matemáticos, los investigadores analizaron cómo la exposición a la luz solar afecta a los ritmos circadianos, es decir, los ciclos biológicos que regulan, entre otras funciones, el sueño y la vigilia. Sus resultados apuntan a que mantener un horario fijo sería más beneficioso que cambiarlo dos veces al año y que el horario estándar, equivalente al de invierno, ofrecería mayores ventajas para la salud.
En concreto, el modelo elaborado por los investigadores estadounidenses estima que mantener el horario estándar durante todo el año podría reducir la prevalencia de la obesidad en 0,78 puntos porcentuales y la de los accidentes cerebrovasculares en 0,09 puntos en Estados Unidos. Esto equivaldría a unos 2,6 millones de personas menos con obesidad y 300.000 casos menos de ictus.
Los autores atribuyen estos posibles beneficios a una mejor sincronización del reloj biológico con los ciclos naturales de luz y oscuridad. No obstante, se trata de estimaciones basadas en modelos matemáticos, no de una demostración de que cambiar de horario vaya a prevenir directamente estas enfermedades. Además, los resultados se refieren a Estados Unidos y no pueden trasladarse automáticamente a España.
En el caso español, la SES también respalda su postura en investigaciones de la Universidad de Murcia, que apuntan a que el horario de invierno permite una mayor coincidencia entre la salida del sol y el comienzo de la jornada laboral y escolar. Asimismo, favorece una mayor exposición a la luz solar durante las horas habituales de actividad, aproximadamente entre las 8.00 y las 17.00 horas, especialmente a primera hora de la mañana. Por el contrario, mantener el horario de verano durante todo el año supondría que en invierno amaneciese más tarde y que, en algunas ciudades españolas, la salida del sol se retrasase hasta después de las 9.00 horas.
Por estos motivos, la Sociedad Española de Sueño defiende que España adopte un horario estable durante los doce meses y mantenga de forma permanente el de invierno (GMT+1). Según la organización, esta medida ayudaría a sincronizar mejor los ritmos biológicos con los horarios sociales, facilitaría un despertar más natural y contribuiría a mejorar el descanso.
La entidad destaca especialmente los posibles beneficios para los niños y las personas mayores, dos grupos más sensibles a las alteraciones del sueño. Así, tanto las recomendaciones de la SES como las estimaciones del estudio de Stanford apuntan a la importancia de mantener un horario estable y favorecer la exposición a la luz natural por la mañana, aunque la investigación estadounidense no determina por sí sola cuál es la mejor opción para España.
¿Qué horario prefiere la ciudadanía española?
El debate sobre el cambio de hora no solo divide a los expertos, también refleja las preferencias de la ciudadanía. Según el barómetro de abril de este año del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), casi dos de cada tres españoles quieren que desaparezcan los cambios de hora que se realizan dos veces al año, en marzo y octubre. En concreto, el 65,7% de los encuestados se muestra partidario de mantener un horario fijo durante todo el año, frente al 24,5% que prefiere continuar con el sistema actual.
Sin embargo, cuando se pregunta qué horario elegirían si se eliminase el cambio de hora, la opción mayoritaria es la de verano. El 66,4% de los participantes se decanta por mantener este horario durante todo el año, mientras que el 22% prefiere el de invierno. La diferencia muestra que, aunque existe un respaldo mayoritario a dejar de cambiar los relojes, la población se inclina más por disponer de más luz por la tarde que por seguir el horario que defienden los especialistas en sueño.
Los datos proceden del barómetro elaborado por el CIS a partir de 4.020 entrevistas realizadas entre el 6 y el 10 de abril de 2026. Sus resultados reflejan que la principal preferencia de los encuestados es acabar con los ajustes horarios estacionales, aunque no existe el mismo consenso sobre cuál debería ser la hora oficial permanente. La elección entre el horario de verano y el de invierno sigue siendo, por tanto, uno de los puntos centrales del debate.
¿Qué horario escogería España?
La elección de un horario fijo para todo el año sigue generando debate entre la población y los especialistas. Mientras que los datos del CIS reflejan una preferencia mayoritaria por el horario de verano, la Sociedad Española de Sueño (SES) apuesta por mantener el de invierno (GMT+1). Según la entidad, esta opción permite sincronizar mejor el reloj biológico con la luz solar y las jornadas laborales y escolares, favorece un despertar más natural y ayuda a mantener un descanso regular. Por el contrario, el horario de verano durante los meses de invierno retrasaría la salida del sol y podría dificultar el descanso.
En el plano político, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció en octubre de 2025 que España propondría a sus socios europeos eliminar los cambios estacionales de hora a partir de 2026. Sánchez defendió que esta práctica ya no ofrece un ahorro energético significativo y que sus efectos sobre la salud justifican revisar el sistema actual. Sin embargo, su propuesta se centra en acabar con los cambios de hora, no en establecer de manera definitiva un horario concreto para España.
Por el momento, no existe una decisión definitiva sobre qué horario mantendría España si se suprimieran los ajustes estacionales. España no puede decidir por su cuenta eliminar el cambio de hora, ya que esta medida requiere un acuerdo entre los Estados miembros de la Unión Europea (UE) para evitar desajustes entre países y problemas de coordinación en sectores como el transporte y el comercio. La propuesta europea continúa pendiente de consenso y, mientras no haya avances, el sistema actual seguirá vigente. El próximo cambio tendrá lugar el 25 de octubre de 2026, cuando los relojes se retrasarán una hora, y el siguiente está previsto para el 28 de marzo de 2027.
¿Se ha intentado alguna vez eliminar el cambio de hora desde la Unión Europea?
La posibilidad de eliminar el cambio de hora en Europa lleva años sobre la mesa, aunque, por el momento, no se ha traducido en una medida definitiva. En 2018, la Comisión Europea realizó una consulta ciudadana en la que participaron 4,6 millones de personas y en la que el 84% se mostró a favor de acabar con los cambios estacionales. Un año después, en 2019, el Parlamento Europeo respaldó la propuesta con una amplia mayoría, al obtener el 63% de los votos. Sin embargo, la iniciativa quedó paralizada por la falta de consenso entre los Estados miembros, ya que para aplicarla es necesario alcanzar una mayoría cualificada en el Consejo de la UE.
La propuesta planteaba que cada país pudiera decidir qué horario mantener de forma permanente, ya fuera el de verano o el de invierno. La UE cuenta con tres husos horarios: Europa Occidental, Europa Central y Europa Oriental. Los países que eligieran el horario de verano pasarían al huso horario inmediatamente posterior, mientras que los que optaran por el de invierno mantendrían su hora estándar. Para evitar problemas de coordinación, los Estados tendrían que comunicar cualquier modificación con seis meses de antelación, de modo que los sectores afectados pudieran adaptar sus sistemas y horarios.
Entre los argumentos a favor de suprimir el cambio de hora figuran sus posibles efectos sobre la salud, la confusión que genera entre la población y el aumento de los accidentes de tráfico que se ha señalado como una de sus consecuencias. También se cuestiona su utilidad para ahorrar energía, uno de los motivos por los que se implantó este sistema, ya que el ahorro global que proporciona es limitado.
Además, la eliminación de los cambios estacionales simplificaría la planificación de actividades en sectores como el transporte y la energía, al evitar los ajustes que deben realizarse cada primavera y cada otoño. Pese a estas ventajas, la falta de acuerdo entre los países europeos mantiene paralizada la decisión sobre qué horario debería permanecer durante todo el año.
El debate no se limita a elegir entre el horario de verano y el de invierno, sino que también depende de un acuerdo político europeo. Mientras la ciudadanía española parece decantarse por mantener más luz durante las tardes y los especialistas en sueño defienden priorizar la luz de la mañana, la decisión final sigue pendiente. Hasta que los países de la UE alcancen una posición común, España continuará cambiando la hora dos veces al año.


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