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Recrean el tacto de una mano amputada

Un ensayo logra redirigir al pecho los nervios de un brazo seccionado.

DANIEL MEDIAVILLA

Las prótesis que emplean quienes han sufrido amputaciones tienen un problema principal: a penas proporcionan información sensorial a quienes las utilizan. El usuario debe fiarse de su vista cuando manipula objetos con miembros prostéticos y esto limita mucho sus posibilidades. En un artículo que publica hoy la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias estadounidense (PNAS), un grupo de investigadores del Instituto de Rehabilitación de Chicago describe una nueva técnica que podría mejorar la utilidad de las prótesis. Los autores del artículo explican cómo transfirieron lo que quedaba de los nervios del brazo que llegaban a la mano de dos personas que habían sufrido amputaciones a los músculos del pecho.

Más de un año después de haberse producido la escisión, algunos de los nervios prendieron de nuevo en la piel del pecho. Así, cuando les tocaban en esta zona del cuerpo, los pacientes tenían la sensación de que les estaban tocando en la mano que ya no tenían.

Durante las pruebas, los investigadores realizaron mediciones de los umbrales de frío, calor, dolor y tacto, y estudiaron qué áreas del pecho correspondían a cada parte de las manos perdidas. En casi todos los casos, los umbrales medidos en los pacientes fueron similares a los que se suelen registrar en personas que mantienen sus brazos.

Sensaciones simultáneas

Los autores del estudio cuentan cómo en algunas ocasiones las señales enviadas por los nervios de la mano se solapaban con las que llegaban desde los del pecho. Sin embargo, los pacientes afirmaron que no percibían la suma de sensaciones como algo confuso. Sentían más bien que les estaban tocando en dos lugares al mismo tiempo.

En bastantes ocasiones, los dos pacientes estudiados, un hombre de 54 años y una mujer de 24, sintieron que la presión ejercida sobre un sólo punto en el pecho se reflejaba en una sensación que se extendía a áreas amplias de la mano e incluso a zonas separadas de forma simultánea.
Estudios como el realizado por los investigadores de Chicago pueden ayudar a comprender cuáles son las conexiones nerviosas necesarias para permitir a personas que hayan sufrido amputaciones un uso más sofisticado de las prótesis.

Así, según indican los autores del artículo, un amputado podría llegar a sentir lo que toca con una mano prostética como si fuese la suya propia. El sistema consistiría en colocar sensores en la mano artificial para medir la fuerza de un contacto o la temperatura de un objeto. Después, este dispositivo podría producir presión o estímulos térmicos en la parte de la piel donde se hubiesen redirigido los nervios amputados y recrear así una sensación lo más realista posible.

Uno de los objetivos más ambiciosos de la medicina es el de regenerar órganos o miembros del cuerpo amputados. Para lograrlo, muchos científicos estudian animales que son capaces de hacerlo de forma natural, como la salamandra o el tritón, pero también existen otros métodos. Uno de ellos es el de la biónica. En julio del año pasado, se publicó en la revista ‘Nature’ un artículo en el que se explicaba cómo un hombre paralizado fue capaz de realizar tareas como mirar su correo electrónico, jugar a un videojuego o mover una mano prostética sólo con sus pensamientos.

Todo gracias a un implante en el cerebro que traducía sus pensamientos. Este ejemplo muestra cómo el mejor conocimiento de la mecánica del sistema nervioso puede ser un camino para recrear de forma artificial alguna de sus funciones, una solución que, de momento, tiene más de realidad que la regeneración de los miembros propios.