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50 años matando 'marcianitos'

‘Tennis for Two', el primer videojuego de la historia, abrió una nueva era en el entretenimiento digital

MIGUEL ÁNGEL CRIADO

Los organizadores no daban crédito: centenares de personas hacían cola para jugar con un cacharro que un científico había colocado entre los aparatos de investigación que, como cada año, exhibía el Laboratorio Nacional Brookhaven (un centro de investigación nuclear de EEUU) en su día de puertas abiertas. Era el 18 de octubre de 1958, inicio de la era de los videojuegos.

El ocurrente científico fue William Higinbotham. Este antiguo miembro del ‘Proyecto Manhattan' (donde se creó la bomba atómica) era responsable de la División de Instrumentación del Brookhaven. Para dar vida a la aburrida exposición de cachivaches de todos los años, decidió hacer algo diferente. Cogió un osciloscopio y lo convirtió en un juego de tenis en el que dos personas podían controlar y lanzar un punto luminoso verde a modo de pelota. Tardó dos horas en diseñarlo y, junto a Bob Dvorak, tres semanas en reunir todas las piezas y fabricarlo.

Bautizado como ‘Tennis for Two', era un pequeño ordenador analógico. Cuatro amplificadores creaban el movimiento de la bola y otros seis sentían cuándo golpeaba en el suelo o en la red. Un miembro de la actual División de Instrumentación del Laboratorio Brookhaven, Peter Takacs, explica la importancia entonces del germanio: "Usó los transistores para fabricar un circuito de rápidos interruptores que tomaba las tres salidas del ordenador y las desplegaba en la pantalla del osciloscopio a la ‘impresionante' velocidad de 36 hercios".

Aunque la mayoría de los libros y páginas dedicadas a los videojuegos consideran a la creación de Higinbotham como el primer juego electrónico, hay tres antecedentes que quieren disputarle el honor. Pero tanto la patente del ‘Dispositivo de Entretenimiento de Tubo de Rayos Catódicos' (1948), como el juego de estratégica ‘Nim', ideado para el ordenador británico Nimrod (1951) e, incluso el ‘OXO', una especie de ‘Tres en Raya', del año siguiente, carecían de algunos elementos. Así, el primero exigía poner imágenes de papel sobre la pantalla. El segundo se hizo para comprobar la potencia de un procesador. Y el tercero, un juego de único jugador, pretendía estudiar la interacción entre máquina y hombre.

Solo ‘Tennis for Two' nació para divertir. Aunque en 1959 se le aumentó la pantalla hasta las 17 pulgadas, el videojuego nunca fue comercializado. Higinbotham, que había usado material del Gobierno federal para fabricarlo, ni siquiera lo patentó. De haberlo hecho, quizás podría haber participado del fabuloso negocio que nació hace 50 años. Un negocio que, sólo en España, generó el año pasado 1.454 millones de euros.