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Arco mira la crisis con cautela

Arranca la 31 edición de la feria de arte, marcada por los recortes aunque con optimismo entre galerías y coleccionistas

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A pesar de la crisis económica y de la exhibición de obras de arte tan pesimistas como realistas como No Job. No Money. No Future. No Fear (Sin trabajo. Sin dinero. Sin futuro. Sin miedo), de Marlon Azambuja, ayer arrancó la 31 edición de ARCO con champagne, sonrisas y un optimismo cauto pero convencido. A mediodía, Oliva Arauna, propietaria de la homónima galería (Madrid), contaba a Público que los coleccionistas 'están reaccionando maravillosamente bien para las horas que llevamos, como en los buenos tiempos'. Al final de la tarde, y a pesar de la previsión de recorte en las compras institucionales, la Fundación Coca-Cola Juan Manuel Sáinz de Vicuña comunicaba su adquisición de siete obras de artistas nacionales e internacionales, con un aumento de su inversión respecto a la edición anterior. Y el programa de asesoramiento First Collector (un servicio de asesoría de inversión en arte para aficionados o para aquellos que no tengan experiencia en compra), impulsado el año pasado, ya había triplicado las solicitudes respecto a 2011, según su responsable, Elisa Hernando,

La clave, decía Oliva Arauna, es que 'todas las galerías hemos sacado obras muy buenas; hemos puesto el peso en la calidad'. Por su parte, Olga Adelantado, de la galería Luís Adelantado (Valencia), destacaba que los esfuerzos de la organización: 'Desde que Carlos Urroz está en la dirección, la parte de los coleccionistas está muy cuidada. Hay una búsqueda de identidad propia y una visión internacional conseguida'. Tanto ella como otros responsables de galerías, confirmaban la presencia en la feria de 'coleccionistas bastante importantes por sus colecciones, no aficionados'. 'Arco les está atrayendo'. Al fin y al cabo, ese es el objetivo: estimular el mercado de las galerías de arte.

Francis Bacon, Tàpies, Chillida y Calder, entre los artistas más caros

Hoy es la inauguración oficial y mañana abrirá sus puertas al público general, que podrá recorrer, en los pabellones 8 y 10 de IFEMA, una feria que cada año se concentra más en la calidad, que ha crecido lo justo y que muestra fondos de 215 galerías de 29 países. Holanda es el país invitado en esta edición: de la mano del comisario Xander Karskens, extenderá su arte a los principales museos y centros de arte de Madrid. También destaca la presencia latinoamericana en el programa Solo Projects, que actualiza el universo artístico y experimental de Latinoamérica. Y, de nuevo, las jóvenes galerías europeas tienen su hueco en la sección Opening.

Pero también hay novedades. La primera es la propuesta Artista Destacado, que invita a las galerías a presentar ante el público de manera especial a uno de sus artistas, y que ha sido muy bien recibida: 'Permite sintetiza a la hora de promocionar al artista y a la galería en su conjunto', explica Nuria Fernández de Espacio Líquido (Gijón). La segunda propuesta nueva es Solo Objects, que exhibe doce piezas de gran formato en tres espacios de la feria a modo de metáfora de una ciudad con sus grandes monumentos.

'La crisis ha depurado el arte de aficionados', dicen desde la galería Espacio Mínimo

En total, Arco acoge esta año la obra de 3.000 artistas que no se rinden a temáticas establecidas ni a soportes de moda, pero que están inmersos en el mundo que nos rodea. Artistas que cuestionan las miserias de la sociedad de consumo (Diego Bianchi) y los grandes premios y los sometimientos institucionales (Santiago Sierra); que denuncian la violencia externa y la violencia íntima (Mateo Maté); que miran con sarcasmo nuestra historia (Eugenio Merino); que vislumbran un nuevo purgatorio (AES+F); que rastrean las huellas del paso del tiempo (Ignasi Aballí) o que recortan en un trocito de papel en blanco la inmensidad del ser humano (Peter Callesen).

Los precios también varían y buscan a todo tipo de comprador. Entre los más asequibles están artistas emergentes, como Mar Arza, cuya pieza Libro de horas (o alcaucil) puede adquirirse a 235 euros. Al otro extremo están clásicos como Francis Bacon su Study from the human body-Figure in movement es la pieza más cara: 11 millones de euros, Alexander Calder, Chillida y, claro, el recientemente fallecido Tàpies, homenajeado en la feria.

En definitiva, artistas que intentan demostrar que hay crisis económica pero que no hay crisis en la creación. Y así lo apoya en cierto modo José Martínez Calvo, uno de los responsables de la galería Espacio Mínimo (Madrid) cuando dice que 'la crisis ha depurado a aficionados en el lado de la creación y en el del coleccionismo'. En este sentido, señala 'el esfuerzo que ha hecho este año la dirección de la feria por ampliar y depurar el Programa de Coleccionistas Internacionales va a ser muy positivo para los resultados finales de la feria'.

Arco es un lugar único donde comprar, vender y promocionar artistas. Probablemente, actúa como el primer 'termómetro del mercado', como dice Nacho Valle, director de Valle Ortí (Valencia): 'Si aquí va mal, el año será muy duro'. Pero también es un lugar donde descubrir talentos y fomentar el amor por el arte. Oliva Arauna lo sueña así cuando piensa que el mayor éxito que se puede obtener en la feria sería saber 'que toda la gente que pasa por Arco pasa luego por las galerías'.

Y es precisamente el deseo de trascender más allá de sus puertas lo que ha motivado a Arco generar un programa nuevo: AfterArco, que distribuirá proyecciones de artistas, intervenciones y conciertos, entre otros, por toda la ciudad. Otra acción novedosa tendrá lugar el sábado por la tarde, cuando niños de entre 4 y 14 años ayuden en la propia feria a varias artistas a crear una nueva obra de arte contemporánea con materiales de reciclaje.

La feria camina. Pese a la crisis, innova, crece y exhala cierto aire profesional de buen captador de inversiones privadas. Pero aún quedan días por delante para ver lo que sucede. De momento, la cita sí se presenta internacional y capaz de esquivar la temida crisis. Veremos.